Un pensamiento sobre nuestro país a vuela pluma

Revolviendo en los eternos recuerdos que cada año surgen en el comienzo del mes de enero, he encontrado algunos que parecen muy actuales. Desde el afán de la mejora personal y profesional hasta las nuevas capacidades que cada puesto de trabajo exige, pasando por aquellos que son imprescindibles para incrementar o mantener el equilibrio con la pareja o la familia. Todo parece apuntar que este año que comienza será muy similar a los años anteriores.

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Sin embargo, las incertidumbres políticas, sociales y económicas hacen de estos próximos meses del 2016 una aventura interesante. Nadie sabe a estas alturas qué va a pasar en la gestión y liderazgo de nuestro país. Tampoco sabe nadie por dónde irán los derroteros sociales, y por ello es una incógnita lo que desde la perspectiva política nos proporcionen los próximos meses.

Pero no hay que acobardarse, todo lo contrario. Es fundamental pensar y actuar en positivo, como lo hicieron otras generaciones capaces de construir o reconstruir el país. Parece, eso sí, llegado el momento de una nueva forma de convivencia, y esa forma ha de ser necesariamente generosa, solidaria, positiva, flexible y capaz para el futuro.

Generación tras generación, la historia nunca ha ido para atrás; por eso estos tiempos hay que vivirlos con optimismo y con racionalidad. Optimismo con nuestros conciudadanos y racionalidad en sus comportamientos. Buscar ambas cosas puede parecer hoy algo quimérico, pero todo debe superarse. Recordar la frase de Benjamin Franklin: “España es el país más fuerte del mundo, porque sobrevive a pesar de que los españoles llevan años intentando destruirlo”.

No me inspiran tendencias políticas, sino realidad en un momento magnífico de nuestra historia. Es magnífico porque tenemos la opción de demostrar un nuevo talento. Ahora hay que crear un escenario de confortación optimista para construir décadas de altas cotas de convivencia. Ésta es la verdad de la España actual. Es oportuna la expresión de Victor Franck cuando decía que “el futuro lo construimos hoy, es decir, lo que seamos capaces de hacer hoy es lo que viviremos en el futuro”.

Los líderes empresariales, los grandes empresarios, los CEO’s de las organizaciones tienen que desenvolverse en el encuentro de las diversas creencias y exigencias de los españoles. No se puede entender la estrategia y el futuro de la empresa al margen del actuar de la política. El futuro se construye todos juntos, motivando a todos y pensando en todos.

Revisar España es revisar los comportamientos de todos los que en ella vivimos. Pero hay que ser consciente de que quien no quiera vivirla hoy no podrá vivirla mañana.


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