Referente a la Sostenibilidad de las Empresas
El presente tema llama hacer una reflexión sobre la sostenibilidad de una empresa teniendo como fundamento la obtención de resultados desde el punto de vista de la satisfacción económica, social y medioambiental.
Es indudable que hoy en día temas como el bienestar social y ambiental son del interés de todo el público en general, aún más con el avance de la globalización que permite a las personas alrededor del mundo estar atento de lo que sucede en regiones externas a su emplazamiento actual. Ejemplo de ello se puede apreciar cuando hablamos de la contaminación sobre el planeta, lo cual hace que quienes nos veamos afectados establezcamos una postura de rechazo para con las actividades y/o con las empresas que generan tal perturbación ambiental, ya sea a través de abstención en el consumo de los bienes o servicios generados por estas o ejerciendo acciones en contra de la imagen de la compañía por medio de campañas publicitarias negativas, protestas, acciones legales emitidas por conglomerados, entre otras. De igual manera pasa cuando se presentan discriminación, atropello y maltrato de los derechos y beneficios de los empleados de una corporación.
Ahora bien, justo cuando un sistema se encuentra en caos o el mismo contribuye a sembrar la base para que esto se genere, surgen dos alternativas que permitirían enrumbar dicha situación a un entorno próspero; la primera alternativa se centra en la consecución de acciones voluntarias y la segunda en la obligatoriedad.
Sin duda, muchas empresas al darse cuenta que la sostenibilidad más allá de lo económico esta enmarcada en estos dos últimos elementos, sencillamente centran sus estrategias corporativas en satisfacer la demanda de los grupos interesados y dan a conocer por todos los medios, entre ellos las herramientas proporcionadas por la globalización (Twitter, Facebook, Youtube, etc) sus acciones entorno a la sostenibilidad social y ambiental. Como referencia hacemos mención al SMI-Wizness Social Media Sustanaibility Index, que ha elaborado por dos años consecutivos la medición de como las empresas más importantes han utilizados estos medios para realizar la acción antes indicadas; lo ideal es que muchas de estas acciones se encuentren propiciadas por la acción voluntaria, lo cual evidenciaría la responsabilidad del querer hacer, como se debe hacer.
Sin embargo, existe un grupo que sencillamente se orienta a realizar acciones sin tener responsabilidad sobre las consecuencias generadas. Para ello, es necesario contar con un marco legal que establezca las directrices de desempeño (obligatoriedad) y las sanciones en caso de no realizarse bajo el amparo de la ley. Desde mi punto de vista todo marco regulatorio es necesario, pero lo es mas aún el hacer cumplirlo.
He podido notar como existen países pioneros en el ámbito regulatorio sobre este tema en particular, no obstante, la gran mayoría carecen de un marco legal riguroso que penalice las acciones que implícitamente no satisfaga el deber ser de la acción sostenible en lo social y ambiental. Por todo ello, es mi punto de vista bastante riguroso en este sentido y recalco la necesidad de crear doctrinas que dictamine los parámetros de las acciones a realizar.
En la actualidad no podemos estar a merced de la caridad de ciertas empresas en cuanto a la forma de realizar dichas actividades y más cuando estas comprometen la estabilidad del entorno donde se desenvuelven. En países donde las normas ya existen, se debe procurar su proliferación y aplicación de la manera más eficiente posible, y en el resto de los países se deben buscar los mecanismos que permitan su introducción de manera progresiva hasta el punto de alcanzar un nivel de sustentabilidad equilibrado.
Con referencia al aspecto económico podemos señalar que el escenario ideal es aquel que no ve la destinación de recursos para satisfacer las necesidades sociales y ambientales como una obligación, sino como una inversión, tanto a nivel estratégico empresarial como personal.
Finalmente concluyo ratificando la idea de que es posible alcanzar un equilibrio económico, social y ambiental en una empresa, siempre y cuando exista la voluntad para hacerlo y la obligatoriedad cuando no sea este el caso (su cumplimiento sirve de inicio para crear una costumbre). Sin embargo, el verdadero equilibrio lo obtendremos cuando el sentido común de hacer las cosas bien marque la pauta, y la regulación simplemente sea un reflejo contextual de estas acciones.