RSE en el Peru, breve revision de avances y algunas reflexiones

La incorporación de la Responsabilidad Social Empresarial  es actualmente un tema de interés  a nivel global. Existe una creciente conciencia que la adopción e implementación de la RSE en las empresas debe ser voluntaria y es una obligación moral que debe permitir contribuir al desarrollo armónico y duradero de los diferentes involucrados en las actividades de las empresas (stakeholders).

La relación entre rentabilidad e implementación de la práctica de RSE es diversa y no es clara una correlación positiva (Schwalb 2009). Es aquí donde pienso esta el gran reto de las empresas en general, es decir orientar los esfuerzos de RSE mas allá de los resultados económicos positivos o negativos. Estos esfuerzos deberían ser acompañados por el respaldo y ayuda de los gobiernos de turno y la sociedad en su conjunto.

El espíritu de obligación moral que conlleva la RSE es necesario que sea cultivado como valor principal de las organizaciones, pero esto va mas allá del esfuerzo solitario de las empresas, esto debe ser cultivado desde la educación escolar y ser parte de los valores que se transmiten en los núcleos familiares, es ahí donde pienso esta la gran oportunidad para que la RSE se haga una realidad constante, imparable, es decir se necesita un sólido cimiento pero en la sociedad misma desde sus más profundas bases educativas y de formación. Quizá estamos hablando de algo más profundo como es la instrucción de la Ética Personal que luego debería trascender hacia una Ética Empresarial y que como consecuencia de ello la RSE tenga bases solidas para su desarrollo. Propietarios, Accionistas y Directivos Éticos definitivamente serán muy sólidos en gestionar empresas exitosas en la RSE.

En el Perú se vienen dando avances, las empresas grandes y medianas poco a poco van incorporando políticas de RSE en su gestión empresarial, al respecto quisiera citar los resultados de las investigaciones que han realizado en años recientes la Pontifica Universidad Católica del Perú y Perú 2021 (asociación sin fines de lucro de empresarios comprometidos con la RSE):

“Las investigaciones indican que por ahora en el Perú los grupos de interés o stakeholders más atendidos son la comunidad, los clientes, los consumidores y el medio ambiente, dejando en segundo plano a los colaboradores, proveedores y al Gobierno. Otra conclusión extraída del estudio hecho por Centrum Católica y Perú 2021 arroja que las organizaciones en el Perú todavía se encuentran en un escenario de simple cumplimiento con la ley frente a las verdaderas exigencias de la responsabilidad social que deberían asumir en pos de una sociedad más justa e igualitaria”.

Lo anterior revela que aun prevalece en el entorno empresarial peruano la “gestión por temor o presión”. En el entorno de la construcción no es poco común tener personal descontento, desmotivado, mal pagado y sobre-exigido, sobre todo en proyectos públicos. Algunas mejoras en la gestión del personal se han dado no tanto por la atención a la RSE, sino mas bien por la escasez de personal que se ha generado como consecuencia del gran crecimiento económico de los últimos 10 años, esto principalmente en el sector privado. En esta caso particular del trato a los colaboradores, los valores no están presentes aun en los esfuerzos de RSE, los esfuerzos pueden percibirse como coyunturales siguiendo también una línea de gestión por temor o presión.

En los temas de prevención de riesgos laborales, las leyes nacionales así como la auditoria por parte del estado en cuanto a su cumplimiento se han vuelto más estrictas, puedo mencionar que en el entorno minero las empresas transnacionales principalmente las europeas los niveles de exigencia superan muchas veces las de las leyes nacionales. Caso contrario se aprecia en las empresas mineras de capitales nacionales e incluso en los proyectos de infraestructura ejecutados con financiamiento del estado, donde la prevención de riesgos se encuentra en niveles básicos, poco efectivos y eficientes.

Por otro lado pienso que es importante señalar que resulta muy importante el tipo de entorno que rodea los esfuerzos empresariales en RSE y al respecto planteo la siguiente pregunta: una empresa pueda desarrollar una gestión socialmente responsable en un entorno político, social, comunitario que no lo es? En un entorno que no es ético?. Seguramente que podrán implementar aspectos parciales de la RSE pero con limitado éxito. En el Perú esto se refleja en la innumerable cantidad de conflictos sociales que limitan la posibilidad de desarrollo de proyectos mineros e hidrocarburos. He tenido la oportunidad de estar presente en varios de estos conflictos y apreciar la falta de consonancia entre los objetivos de las empresas mineras que quizá con la mejor intención tratan de implementar un plan de RSE que involucre ayudas de corto, mediano y largo plazo para las comunidades pero se topan con intereses económicos de la comunidad que solo ven el corto plazo y utilizan como excusa la protección del medio ambiente. Esta disonancia es crítica, frecuente y no se aprecia expertise en el país para solucionarla. El problema es mayor  cuando empresa y comunidad ingresan en el campo de la gestión no ética (sobornos, coimas, tratos preferentes) llegando a extremos desastrosos cuando alguien pide más de lo que el otro quiere dar. En muchos casos al gobierno de turno le resulta más cómodo políticamente mantenerse al margen de estos conflictos y cumplir tan solo con registrarlos y reportarlos.

En los últimos años solo ha sido posible apreciar algunos ejemplos aislados de gestión  acertada en temas medio ambientales como por ejemplo se dio en el Proyecto Quellaveco donde el gobierno regional y la empresa privada invirtieron 2 años de evaluación conjunta para lograr un consenso en las soluciones técnicas que permitan suministrar agua y administrar los relaves del proyecto con el menor impacto ambiental. Lo preocupante es que este tipo de ejemplo no se replica  y queda como un caso aislado, sin la difusión que correspondería a este ejemplo de buena práctica conjunta entre empresa y comunidad.

Como corolario quisiera mencionar que los que hemos tenido la suerte de tomar conocimiento y conciencia de la importancia de la RSE, nos queda como reto personal el difundir y brindar apoyo a toda acción pequeña o grande de RSE, no solo en el entorno organizacional en el que nos desenvolvemos sino sobre todo en el entorno familiar donde pienso se tienen las mayores posibilidades de brindar solidez a los futuros desempeños en RSE que beneficien a toda la sociedad en su conjunto.

 


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