DISEÑANDO CON LAS MANOS se ha planteado con la voluntad de llenar un vacío bibliográfico en nuestro país, en el que la cultura del proceso (propia de la artesanía) y la cultura del proyecto (propia del diseño) establezcan una nueva forma “transdisciplinar” de entender la creación de los objetos y las imágenes que acompañan nuestra vida. El paradigma de la revolución industrial basado en una sociedad de consumo, que ha olvidado lo necesario para rodearse de lo superfluo, nos ha llevado a una situación que obliga a repensar nuestra manera de comportarnos. Es necesario un enfoque que vuelva a lo cercano, al conocimiento personal de las necesidades y emociones del usuario, a lo responsable medioambientalmente, a los productos que envejecen bien, son reparables y reciclables, que (sirviendo nuestras necesidades) no son despilfarradores,..., todas estas características que la artesanía, la “vieja artesanía”, tenía en su ADN. Por ello, el futuro del diseño es la artesanía, porque el futuro del diseño es distanciarse de su excesiva dependencia de un modelo industrial despilfarrador. Y simétricamente, el futuro de la artesanía es el diseño; en cuanto éste, ha sabido dotarse de una cultura del proyecto que está continuamente repensando los procesos creativos, procesos que la propia artesanía (excesivamente victimizada y ensimismada) quizás había olvidado.