Un buen negocio en Diseño

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Wikilibro: Diseño > Capítulo 2: Inversión en diseño

Sección 4

Un buen negocio
Se han hecho públicos algunos estudios que vienen a demostrar que un buen diseño es un buen negocio.


Una investigación realizada en el Reino Unido.

Los resultados obtenidos en el Reino Unido pueden ser de utilidad. En el Reino Unido, se llevó a cabo una investigación por parte del Design Innovation de la Open University de Manchester, con el seguimiento de 221 proyectos de diseño de producto, diseño industrial y gráfico.

La mayoría de las empresas no tenían experiencia en contratar servicios de diseño, más de la mitad tenían menos de 100 empleados y el resto tenía menos de 500 empleados.

Fueron proyectos desarrollados, por lo tanto, por pequeñas y medianas empresas, de las cuales la mitad eran del sector mueble y textil, una tercera parte eran proyectos de diseño industrial en general, desde ventiladores, componentes electrónicos, objetos de cocina y calzado. El resto era diseño de packaging y manuales de uso.

El análisis reveló:

- Alrededor del 90% de los proyectos generaron beneficios y recuperaron las inversiones en un plazo medio de 15 meses a partir de la fecha de lanzamiento del producto.

- El 48% de los proyectos recuperaron sus costes totales, incluyendo utillajes, en menos de un año después de haber lanzado el producto.

- En aquellos casos donde se pudo comparar los nuevos productos con los antiguos, las ventas aumentaron un 41% por término medio.

- Más del 40% de las ventas resultantes de los proyectos de diseño industrial eran de exportación.

- La cuarta parte de los proyectos abrieron nuevos mercados nacionales, el 12% abrieron mercados extranjeros.

- Se percibieron otros beneficios tangibles como la reducción de coste de producción, el ahorro de stocks, el beneficio social de la creación de empleo, la diversificación industrial y apertura de nuevos mercados, y hasta la creación de nuevas empresas.

También se reconocieron otros beneficios intangibles como:

- la mejora en la imagen de la compañía, - la apertura de expectativas al cliente habitual, - el cambio de actitud de la dirección hacia el diseño que pasó de verlo como un gasto a considerarlo como una inversión rentable.

Este último aspecto es especialmente significante en la actualidad, en la que el consumidor más culto o más informado, por lo tanto más exigente, se fija en la cultura de producto o servicio que genera la empresa emisora, pudiendo ser un factor determinante en la elección del consumidor.

A la pregunta de cómo valoraban la influencia del diseño con respecto a otros factores en los resultados finales, el 85% de las compañías afirmaba que, de todos los factores, el diseño suponía más de la mitad del éxito comercial.

La mitad de las empresas incrementó la relación con los servicios de diseño, y una tercera parte mejoró su actitud ante el diseño. En particular, notaron que habían aprendido las bases de la gestión del diseño, especialmente lo que se refería a seleccionar, hacer encargos y dirigir a diseñadores profesionales. Este hecho es especialmente significativo porque viene a confirmar la valoración de lo intangible, al enriquecer el know-how de la empresa con este concepto del diseño como proceso estratégico.

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