La globalización en Estrategia

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Sección 6

La globalización

La Globalización

No querría cerrar este capítulo, que ya es demasiado largo, sin referirme a un tema obligado en los tiempos que corren: la globalización. Ya os hablé de ella, de refilón, en un apartado anterior.

Se llama globalización al proceso mediante el cual una buena parte de la actividad económica del planeta ignora la existencia de fronteras nacionales. Este hecho, del que se empezó a hablar allá por el año 1984, es la constante de nuestros días. Hay una serie de factores, como son la libertad en el movimiento de capitales, la difusión cultural, la facilidad de viajar, la eliminación de las barreras comerciales, etc, que hacen pensar que el movimiento hacia un economía más global es irrefrenable, y que nuestro antiguo modelo “multidoméstico” pasará a la historia, al menos en buena parte de lo que llamamos el mundo desarrollado.

Antes de entrar en detalle, creo que estoy moralmente obligado a decir que, en mi opinión, el movimiento globalizante favorece a los países grandes, en primera instancia, y a las empresas grandes, en segunda. Combinando ambos factores, veréis que los que más ganan son las empresas grandes de los países grandes (...pensad en cómo estamos nosotros...), y así podéis deducir la tendencia futura.

Desde la óptica estratégica, y en lo que al entorno se refiere – ya os hablaré de otras cosas en las siguientes lecciones es preciso mencionar los siguientes efectos:


  • La generalización de la “economía entrelazada” (interlinked economy, en inglés). Al estar todos los países más o menos relacionados (el comercio exterior crece tres veces más que la economía), cuando uno va mal, “la gripe se contagia”.
  • La progresiva armonización de las condiciones legales, fiscales y laborales en amplios ámbitos geográficos
  • La relativización del papel del Estado en la economía, y en la vida empresarial. El Estado ya no es capaz de mantener los tipos de cambio, ni de defender la moneda.
  • La homogeneización de los estilos de vida en los países desarrollados produce la aparición de segmentos (medibles, estables, homogéneos, etc) en lugares separados por centenares o miles de kilómetros, y que sólo son abordables por empresas con los suficientes medios (grandes). Un comentario al respecto...aunque en el extremo de la globalización siempre estará el “allí donde estés siempre hay Coca-Cola”... la globalización no implica necesariamente un producto único estándar para un mercado homogéneo y hecho por una multinacional gigantesca. El hecho es que la vida de unos recién casados en el arrabal de Madrid es muy parecida a la de unos recién casados en el arrabal de París, o Munich, o Roma, pero no en Escarabajosa de Cuéllar (Segovia) o Bollullos del Condado (Huelva)...y para abordar a los del primer grupo, se necesita un tamaño, verdad?
  • La competencia obliga a una mejora continua de los productos, y los procesos, en función del valor añadido. La gestión de la cadena del valor se torna crítica. Se producen desplazamientos de las tecnologías y los productos en función del valor añadido y los costes unitarios (ejemplo, hoy ya casi no se cose en España, ni se extrae carbón, y pronto no se harán más que barcos especiales). Es mejor que cosan en Marruecos, a 200€ al mes, y transportar las camisas, que coserlas en Galicia a 800€ al mes. China nos ha inundado de productos baratos, pero sus empresas empiezan ahora ya subcontratar tareas de menor valor en los países de la zona.
  • La competencia y competitividad nacionales son esencialmente un fenómeno micro, agregación de la competitividad de las empresas de determinada región o país, y no un fenómeno macro asociable a las condiciones sociales del mismo. Ninguna nación, por grande que sea (USA) es competitiva en todo.
  • Los procesos de “migración del valor” obligan a una flexibilidad estratégica como nunca se pensó en el pasado. Hace veinte años era importante construir un ordenador, y hoy lo importante es el software que le permite operar correctamente de forma aislada o en relación con otros. Otro ejemplo, distinto. En esos tiempos, España estaba llena de talleres de automóvil pequeños y familiares. Todos sabíamos “meter mano” al Panda, o al R-5, para acometer reparaciones sencillas, como antes lo habíamos hecho con el “Seiscientos”. Hoy, ningún particular ni taller ligero puede acometer las operaciones de mantenimiento programado de los automóviles, incluso los más sencillos. Las grandes empresas (fabricantes) han copado la cadena de valor y hacen ellas las tares que antes hacíamos nosotros o los talleres pequeños.

No os quiero cansar más con este tema, en el que podríamos estar todo el curso. Sí que creo importante que os fijéis en cual es el grado de globalización en el sector que os ocupa, porque en buena medida determina la actitud con la que la empresa aborda mercados y competencia, y sobre todo condiciona vuestro futuro profesional en la misma.

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