Internet en Innovación y creatividad

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Wikilibro: Innovación y creatividad > Capítulo 5: Innovación

Sección 6

Internet
Internet es el caso innovador por excelencia de los últimos tiempos. Surgió en 1962, cuando las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos pidieron a un reducido grupo de investigadores que creara una red de comunicaciones militares que pudiera resistir un ataque nuclear. El concepto de esta red se basaba en un sistema descentralizado, de manera que la red pudiera seguir funcionando aunque se destruyeran uno o varios equipos.

Dos años después, en 1964, Paul Baran tuvo la idea de crear una red con la forma de una enorme telaraña para evitar que en caso de que se destruyera el núcleo, se cortaran todas las comunicaciones. Para ello, Baran creó un método híbrido al utilizar la topología de estrella y de malla, en el que los datos viajarían dinámicamente buscando la ruta más clara y esperando en caso de que todas las rutas estuvieran bloqueadas. Esta tecnología se denominó "conmutación de paquetes".

En agosto de 1969, al margen del proyecto militar, ARPA (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados, una división del Ministerio de Defensa de Estados Unidos) creó la red experimental ARPANET cuyo fin era conectar cuatro universidades:

  • El Instituto de Investigación Stanford,
  • La Universidad de California en Los Ángeles,
  • La Universidad de California en Santa Bárbara,
  • La Universidad de Utah.

Actualmente, ARPANET es considerada la precursora de Internet.

En 1971, Ray Tomlinson desarrolló un nuevo medio de comunicación: el correo electrónico. El contenido del primer correo electrónico fue: QWERTYUIOP

En este año, el carácter "@" ya se estaba utilizando para separar al nombre del usuario del resto de la dirección.

En julio de 1972, Lawrence G. Roberts mejoró los horizontes vislumbrados por Tomlinson y desarrolló la primera aplicación para enumerar, leer selectivamente, archivar y responder o reenviar un correo electrónico. Desde ese momento, el correo electrónico no ha cesado de crecer y se ha convertido en el uso más común de Internet a comienzos del siglo XXI.

Para el año 1980, Tim Berners-Lee, un investigador del CERN en Ginebra, diseñó un sistema de navegación de hipertexto y desarrolló, con la ayuda de Robert Cailliau, un software denominado Enquire para la navegación.

A finales de 1990, Tim Berners-Lee terminó el protocolo HTTP (Protocolo de transferencia de hipertexto) y el protocolo HTML (Lenguaje de marcado de hipertexto) para navegar por las redes a través de hipervínculos. Así nació la World Wide Web que hoy conocemos.

Internet ha cambiado toda nuestra forma de pensar, de comprar, de innovar y de hacer marketing.

Antes los escritores buscaban editar sus libros en papel pero ahora esos mismos libros se bajan gratis por Internet, ó se imprimen por pedido, e incluso a veces se escriben en conjunto con los lectores, y luego se publicitan en diversos medios. También viajamos más gracias a internet. Existen muchas plataformas que nos ayudan a encontrar el vuelo más barato o la mejor oferta de hotel. Estos son sólo dos ejemplos de cómo internet ha cambiado nuestras vidas.

Y, ¿qué nos depara Internet en el futuro? En las próximas dos décadas tendremos un impresionante número de objetos interconectados en línea, aún más que el creciente número de personas que navegan en la web. Por ejemplo, nuestros frigoríficos podrán intercambiar información directamente con los estantes del supermercado, la lavadora podrá comunicar con la ropa y la ropa que llevamos puesta podrá “hablar” a los objetos con los que nos encontremos.

Esta conexión del universo físico y el universo virtual de Internet es «Internet de los Objetos» (Internet of Things).

Es la revolución anunciada que describe el Informe de la UIT publicado especialmente para la segunda fase de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) en el 2007.

Explica este Informe, que se puede instalar un dispositivo de identificación exclusivo en el teléfono móvil para transmitir la identidad y el lugar en el que se encuentre el usuario o permitir la recepción de información específica de ese lugar.

Muchos artículos de la industria ya tienen una etiqueta electrónica con transmisor de radiocomunicación, que permite localizar el artículo en línea en cualquier lugar y en cualquier momento. Es un identificador tan pequeño como un grano de arena que puede aplicarse prácticamente a todo.

La infraestructura necesaria para soportar esta Internet de los Objetos se está desarrollando rápidamente. Los servicios de Internet móvil y la realización de las redes móviles de mayor velocidad de la nueva generación, como las redes 3G, permiten la conexión del usuario desde prácticamente cualquier lugar y acceder a las redes en cualquier momento utilizando una conectividad permanente.

De otra parte, se estudian soluciones para extender el sistema de codificación de las direcciones Internet. El código actual de 32 bits permite unos 4 mil millones de direcciones, pero un código de 128 bits permitiría crear direcciones para asignar un billón de identificadores de objetos todos los días durante un billón de años.

El difunto Mark Weiser dijo hace años: “Las tecnologías más avanzadas son aquellas que no vemos, las que se funden en el contexto del quehacer cotidiano a tal punto que forman parte de él”. La extensión de Internet a los objetos será una de las aplicaciones de tecnologías esenciales como la identificación por radiofrecuencia (RFID), la detección inalámbrica o la nanotecnología.

La RFID fue inventada a mediados del siglo XX y ya hace más de una década empezaron a comercializarse materiales que explotan la nanotecnología.

La combinación de estas tecnologías permite crear los cada vez más frecuentes objetos “inteligentes”, por ejemplo autómatas, “coches inteligentes” o “edificios inteligentes”.

Por otra parte, el progreso de la miniaturización permitirá conectar objetos cada vez más pequeños que podrán comunicar con la red y entre ellos.

Por último, en el Informe de la UIT se estudian avances recientes de la nanotecnología que van a permitir ofrecer cada vez mayor capacidad de tratamiento en un volumen cada vez más reducido.

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