Diferencia entre revisiones de «Historia de la prensa en Los dos misterios 2»

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Durante el siglo XVIII en España conviven dos tipos de publicaciones, una culta y orientada a un público ilustrado, y otra más popular donde se mezclan los pronósticos del tiempo con otras curiosidades. Ambos tipos son propiedad de impresores burgueses, pues los costes de producción son muy elevados y requieren además de licencias para ser publicados. El nivel de analfabetismo es muy alto en esta época y los periódicos se transmiten fundamentalmente a través de la lectura en voz alta.
 
Durante el siglo XVIII en España conviven dos tipos de publicaciones, una culta y orientada a un público ilustrado, y otra más popular donde se mezclan los pronósticos del tiempo con otras curiosidades. Ambos tipos son propiedad de impresores burgueses, pues los costes de producción son muy elevados y requieren además de licencias para ser publicados. El nivel de analfabetismo es muy alto en esta época y los periódicos se transmiten fundamentalmente a través de la lectura en voz alta.
 
Entre la prensa ilustrada podemos destacar el Diario de los Literatos de España (1737) sobre literatura, el Diario Noticioso, Curioso, Erudito, Comercial y Político (1758) de temas variados y publicación diaria, El Semanario Económico (1765) sobre economía y El Censor (1781) donde se recogen artículos de opinión liberal y crítica costumbrista. Se cree que entre los escritores de El Censor se encontraron, amparados en el anonimato, intelectuales reformistas de la época como Gaspar Melchor de Jovellanos y Félix María de Samaniego.
 
Entre la prensa ilustrada podemos destacar el Diario de los Literatos de España (1737) sobre literatura, el Diario Noticioso, Curioso, Erudito, Comercial y Político (1758) de temas variados y publicación diaria, El Semanario Económico (1765) sobre economía y El Censor (1781) donde se recogen artículos de opinión liberal y crítica costumbrista. Se cree que entre los escritores de El Censor se encontraron, amparados en el anonimato, intelectuales reformistas de la época como Gaspar Melchor de Jovellanos y Félix María de Samaniego.
  
 
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El desarrollo de la prensa en el siglo XIX va aparejada a los sucesos históricos que vive España en esta época: la invasión napoleónica y las posteriores sucesiones de periodos políticos de corte más liberal o absolutista. Los periódicos se asientan como instrumentos para la conformación de la opinión pública y se lanzan nuevas cabeceras con claras posiciones políticas. Los periodos liberales ven crecer un mayor número de publicaciones y los periodos conservadores se esfuerzan por controlar la censura y prohibir la libertad de prensa. En 1853 nace El Faro de Vigo, el periódico español más antiguo que se mantiene hasta la actualidad.
 
El desarrollo de la prensa en el siglo XIX va aparejada a los sucesos históricos que vive España en esta época: la invasión napoleónica y las posteriores sucesiones de periodos políticos de corte más liberal o absolutista. Los periódicos se asientan como instrumentos para la conformación de la opinión pública y se lanzan nuevas cabeceras con claras posiciones políticas. Los periodos liberales ven crecer un mayor número de publicaciones y los periodos conservadores se esfuerzan por controlar la censura y prohibir la libertad de prensa. En 1853 nace El Faro de Vigo, el periódico español más antiguo que se mantiene hasta la actualidad.
 
En el último tercio del siglo XIX surgen periódicos que comienzan a alejarse de su perfil político y tiene una vocación más informativa, como fueron El Imparcial (1867) y El Liberal (1789). En El Imparcial se leyeron artículos de escritores de la época como José Zorrilla, Juan Valera, Ramón de Campoamor, Emilia Pardo Bazán, Rubén Darío y autores de la Generación del 98 como Unamuno, Azorín, Pío Baroja y Valle-Inclán.
 
En el último tercio del siglo XIX surgen periódicos que comienzan a alejarse de su perfil político y tiene una vocación más informativa, como fueron El Imparcial (1867) y El Liberal (1789). En El Imparcial se leyeron artículos de escritores de la época como José Zorrilla, Juan Valera, Ramón de Campoamor, Emilia Pardo Bazán, Rubén Darío y autores de la Generación del 98 como Unamuno, Azorín, Pío Baroja y Valle-Inclán.
  
 
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En los últimos años del siglo XIX y principios del XX nacen dos cabeceras que siguen en el kiosco en la actualidad: La Vanguardia (1881) y ABC (1903). También surgen otras con gran influencia en la época como El Sol, con firmas de la talla de Ortega y Gasset, Salvador de Madariaga y Mariano de Cavia.
 
En los últimos años del siglo XIX y principios del XX nacen dos cabeceras que siguen en el kiosco en la actualidad: La Vanguardia (1881) y ABC (1903). También surgen otras con gran influencia en la época como El Sol, con firmas de la talla de Ortega y Gasset, Salvador de Madariaga y Mariano de Cavia.
 
Después de la Guerra Civil y hasta la llegada de la transición, la prensa se caracteriza por un fuerte control por parte del Estado que tiene la facultad de imponer su censura. Entre los periódicos más importantes de la época están el ABC, de corte monárquico, el ¡Arriba! más próximo al régimen, el Ya de la iglesia católica y los más progresistas Pueblo y Diario Madrid. La falta de libertad de expresión agudiza el ingenio y se desarrolla el género de humor satírico, donde destaca principalmente La Codorniz (1941-1978).
 
Después de la Guerra Civil y hasta la llegada de la transición, la prensa se caracteriza por un fuerte control por parte del Estado que tiene la facultad de imponer su censura. Entre los periódicos más importantes de la época están el ABC, de corte monárquico, el ¡Arriba! más próximo al régimen, el Ya de la iglesia católica y los más progresistas Pueblo y Diario Madrid. La falta de libertad de expresión agudiza el ingenio y se desarrolla el género de humor satírico, donde destaca principalmente La Codorniz (1941-1978).
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Wikilibro: Los dos misterios > Capítulo 1: Historia de la prensa

Sección 1

Historia de la prensa
Ya los cronistas griegos utilizaban la escritura alfabética para dar cuenta de los grandes relatos. Para ello utilizaban el papiro y el pergamino. Con la Edad Media, la escritura se refugia en los monasterios y la transmisión de conocimiento en la calle se ve relegada a la tradición oral popular. En la Edad Moderna se desarrolla el comercio, la introducción del papel, los viajes entre países y con ello también la necesidad de saber qué ocurre más allá del lugar que se habita. De esta época son las primeras gazzetas, hojas en las que se tratan temas fundamentalmente de comercio y que se pueden interpretar como los primeros periódicos en cuanto a escritos que informan de algo. Todavía no existe la reproducción mecánica y son los copistas los encargados de reproducir los textos. Cuando Gutemberg inventa la imprenta de tipos móviles en 1456 se da un impulso definitivo al desarrollo de la cultura en la Historia de la humanidad. La imprenta facilita la publicación en serie y años más tarde comienzan a aparecer algunas publicaciones llamadas "hojas informativas" en Alemania, Francia e Inglaterra. Aunque los siglos XVI y XVII cuentan con estas primeros prototipos, no será hasta el siglo XVIII cuando surjan las primeras cabeceras regulares de lo que hoy entendemos como prensa.

El primer periódico diario en el mundo fue el Daily Courant de Inglaterra que ve la luz en 1702. Se publica a dos columnas, como también lo hará más tarde el primero de Francia: Le Journal de París en 1777. Siglo XIX y XX.

Prensa de masas

A mediados del siglo XIX y principios del siglo XX se consolida la prensa como actividad comercial y de masas. Los costes de producción se abaratan y se introduce la publicidad, por lo que el precio de venta baja y los periódicos se hacen más populares al incrementarse también los niveles de alfabetización de la población. En este tipo de prensa el lenguaje se hace más directo y el diseño se vuelve más atractivo para llegar al mayor número de lectores. De esta forma, se desliga de la prensa política y aparecen cabeceras de dos tipos de periodismo: el amarillismo con el San Francisco Examiner (y su editor Hearst, en quien se inspira la película Ciudadano Kane) y el periodismo serio y objetivo (como el del diario The New York Times fundado en 1851).

Contenido

En España

En 1660 tenemos cuenta de la primera Gazeta donde se recoge información general. En 1697 pasa a denominarse Gaceta de Madrid y se consolida como el primer semanario en España. En 1792 se convierte en el periódico oficial del Estado, como antecedente directo de nuestro actual BOE.

Siglo XVIII

Durante el siglo XVIII en España conviven dos tipos de publicaciones, una culta y orientada a un público ilustrado, y otra más popular donde se mezclan los pronósticos del tiempo con otras curiosidades. Ambos tipos son propiedad de impresores burgueses, pues los costes de producción son muy elevados y requieren además de licencias para ser publicados. El nivel de analfabetismo es muy alto en esta época y los periódicos se transmiten fundamentalmente a través de la lectura en voz alta. Entre la prensa ilustrada podemos destacar el Diario de los Literatos de España (1737) sobre literatura, el Diario Noticioso, Curioso, Erudito, Comercial y Político (1758) de temas variados y publicación diaria, El Semanario Económico (1765) sobre economía y El Censor (1781) donde se recogen artículos de opinión liberal y crítica costumbrista. Se cree que entre los escritores de El Censor se encontraron, amparados en el anonimato, intelectuales reformistas de la época como Gaspar Melchor de Jovellanos y Félix María de Samaniego.

Siglo XIX

El desarrollo de la prensa en el siglo XIX va aparejada a los sucesos históricos que vive España en esta época: la invasión napoleónica y las posteriores sucesiones de periodos políticos de corte más liberal o absolutista. Los periódicos se asientan como instrumentos para la conformación de la opinión pública y se lanzan nuevas cabeceras con claras posiciones políticas. Los periodos liberales ven crecer un mayor número de publicaciones y los periodos conservadores se esfuerzan por controlar la censura y prohibir la libertad de prensa. En 1853 nace El Faro de Vigo, el periódico español más antiguo que se mantiene hasta la actualidad. En el último tercio del siglo XIX surgen periódicos que comienzan a alejarse de su perfil político y tiene una vocación más informativa, como fueron El Imparcial (1867) y El Liberal (1789). En El Imparcial se leyeron artículos de escritores de la época como José Zorrilla, Juan Valera, Ramón de Campoamor, Emilia Pardo Bazán, Rubén Darío y autores de la Generación del 98 como Unamuno, Azorín, Pío Baroja y Valle-Inclán.

Siglo XX

En los últimos años del siglo XIX y principios del XX nacen dos cabeceras que siguen en el kiosco en la actualidad: La Vanguardia (1881) y ABC (1903). También surgen otras con gran influencia en la época como El Sol, con firmas de la talla de Ortega y Gasset, Salvador de Madariaga y Mariano de Cavia. Después de la Guerra Civil y hasta la llegada de la transición, la prensa se caracteriza por un fuerte control por parte del Estado que tiene la facultad de imponer su censura. Entre los periódicos más importantes de la época están el ABC, de corte monárquico, el ¡Arriba! más próximo al régimen, el Ya de la iglesia católica y los más progresistas Pueblo y Diario Madrid. La falta de libertad de expresión agudiza el ingenio y se desarrolla el género de humor satírico, donde destaca principalmente La Codorniz (1941-1978). Con el final del periodo franquista la prensa cobra un nuevo impulso y surgen nuevas cabeceras: Diario 16 (1976), El País (1976) y El Mundo (1989).