Factores clave del éxito en el desarrollo de producto en Turismo

De wiki EOI de documentación docente
Revisión del 10:53 2 mar 2012 de Alberto Marín (Discusión | contribuciones)

(dif) ← Revisión anterior | Revisión actual (dif) | Revisión siguiente → (dif)
Saltar a: navegación, buscar


Estado de desarrollo de la sección: completo completo

Wikilibro: Turismo > Capítulo 7: Turismo activo y de naturaleza

Sección 4

Factores clave del éxito en el desarrollo de producto
Para ser competitivos en este producto, se necesita principalmente:


  • Un entorno natural atractivo y singular.

El turismo que se desarrolla en la naturaleza se encuentra altamente ligado a la existencia de un entorno natural adecuado.

Actualmente, España dispone de legislación sobre la conservación y la protección del entorno natural y su ecosistema. Una de las medidas legislativas más efectivas tiene que ver con la creación de espacios protegidos en los que los órganos responsables puedan controlar el conjunto de actividades que se llevan a cabo, impidiendo aquellas que dañen el medio natural.

Con este fin se crearon en España los primeros espacios protegidos enmarcándolos en lo que fue y todavía hoy es la Red de Parques Nacionales. Si bien la propiedad de estos espacios sigue siendo del Estado, la gestión de los mismos ha sido descentralizada a las Comunidades Autónomas.

La existencia de estos Parques Nacionales permite homologar estos espacios naturales a nivel internacional dado que, históricamente, se han seguido los mismos criterios para la denominación de estos espacios y su posterior conservación.

Son precisamente estos Parques Nacionales, Naturales y zonas protegidas con su rico patrimonio de flora y fauna, sumado a la cultura propia de la región, lo que constituye excepcionales atracciones turísticas.

Si bien es cierto que la existencia de una notable biodiversidad de especies vegetales y animales es un factor de éxito para el turismo de naturaleza, este cobra mayor importancia en determinadas actividades de este tipo de turismo como puede ser la observación de flora y fauna. El éxito de este producto radica, primordialmente, en una buena oferta natural.

  • Existencia de recursos complementarios atractivos: culturales, gastronómicos, etc.

Además de un entorno natural potente, para ser competitivos es necesario disponer de recursos complementarios en otros campos como puede ser la cultura. En este sentido, unos recursos naturales atractivos sumados a unos culturales singulares convierten el producto turístico y el destino en más competitivo.

Si bien la cultura es un factor importante, existen otros que también pueden ayudar a mejorar la competitividad del destino, dado su alto nivel de complementariedad con las actividades desarrolladas en el entorno natural, como puede ser el caso del a gastronomía o las tradiciones de un determinado territorio.

  • Existencia de los recursos e instalaciones necesarias.

Disponer de un entorno natural adecuado y de recursos complementarios como la cultura o la gastronomía no son condiciones suficientes para disponer de un producto competitivo.

Un destino que quiera especializarse en un determinado producto, debe disponer de los recursos adecuados para hacerlo. Así por ejemplo, en el caso del producto de esquí, la existencia de estaciones, con instalaciones modernas, adaptadas a las necesidades de la demanda son condición imprescindible para ofrecer un buen producto en este mercado. En el caso de las actividades relacionadas con los deportes de agua, contar con ríos, barrancos, gargantas, etc. es factor clave indispensable para conseguir el éxito del producto.

  • Un conjunto de rutas, itinerarios y senderos que permitan descubrir el entorno.

Para convertir el entorno natural en un producto turístico, este se debe poner en valor. Ofrecer medios a través de los cuales los viajeros puedan estar en contacto con la naturaleza es una forma de facilitar el cumplimiento de una de las expectativas primordiales de su viaje. Una buena señalización, mantenimiento y conservación de las rutas, itinerarios y senderos convierten a esta tipología de recursos en una forma ideal de conocer el medio, aportando valor al cliente.

Un claro ejemplo de esto son los GR’s (Senderos de Grande Recorrido), que en los últimos años han ganado popularidad como medio para recorrer y conocer el territorio. Los GR’s acostumbran a tener una longitud superior a los 50 quilómetros y están pensados para caminatas de más de dos jornadas.

Destacamos el GR-11, que cruza el Pirineo (desde el Cabo de Creus - Girona hasta el cabo de Híger, en el País Vasco) y el GR-1, el primero con carácter hispano de España, que va desde la localidad de Besalú, también en Girona, hasta tierras burgalesas, por la cordillera prepirenaica.

Otros ejemplos de rutas, itinerarios y senderos[1]:

Por otra parte, una nueva tendencia es recorrer a los llamados “senderos experienciales”. Estos senderos se caracterizan por combinar mayoritariamente el senderismo (no intensivo físicamente) con el conocimiento del entorno a través de experiencias relacionadas con el mismo.

Ejemplos de senderos experienciales son[2]:


  • Centros turísticos, de información o de interpretación de la naturaleza en los que se encuentre información sobre el entorno y los itinerarios.

Disponer del entorno, los itinerarios y las actividades adecuadas pero no darlas a conocer es como no tener nada. A través de los centros turísticos y de información pero, sobre todo, de los centros de interpretación, se darán a conocer tanto los recursos existentes en la zona como la oferta turística disponible para los viajeros.

La tendencia de los consumidores a interesarse por el medio natural y combinar viajes de activo y naturaleza con contenidos educacionales hace que este tipo de instalaciones representen un valor añadido para el cliente.

Los centros de interpretación y centros de visitantes son un recurso muy utilizado actualmente, también en temas de naturaleza. Buena parte de las instalaciones relacionadas con el turismo de naturaleza (parques nacionales, parques naturales, etc.) disponen de centros de este tipo, por lo que podemos encontrar centenares de ellos repartidos por el territorio.

Para poner un ejemplo, el centro de visitantes del Parque Nacional de Picos de Europa – Sotama. Este centro acoge un núcleo de oficinas administrativas, un punto de información y una exposición interpretativa, donde se recrean los paisajes, ecosistemas, usos y valores más representativos del Parque Nacional de Picos de Europa.

  • Existencia de oferta de alojamiento adaptada al producto: refugios, casas rurales, pensiones, etc.
Imagen5ruralgest.jpg
Sin una oferta de alojamientos adaptada a las características y necesidades de la demanda de este tipo de turismo, difícilmente se podrá tener un producto competitivo en el mercado.

El amplio abanico de actividades que se engloban dentro del turismo activo y de naturaleza implica una cantidad de perfiles de la demanda, significativamente heterogéneos entre ellos. En este sentido, el consumidor que viaja con la intención de practicar deportes como puede ser hacer una ruta de trekking, de varios días de duración, requerirá una tipología de alojamiento diferente a aquel que viaja en familia y que quiere hacer rutas de senderismo adaptada a niños. Para el primer segmento, será necesario disponer de una buena oferta de refugios o pensiones mientras que el segundo seguramente preferirá una casa de turismo rural o incluso pequeños hoteles con encanto situados en áreas no urbanas.

Fruto de esta necesidad de ofrecer alojamientos “especializados” para esta tipología de consumidores y gracias también al avance de las nuevas tecnologías, han aparecido diferentes portales especializados en alojamientos de turismo rural como pueden ser ruralgest (www.ruralgest.net) o toprural (http://www.toprural.com).

Estos dos casos son solo una muestra de la importancia que ha adquirido el hecho de disponer de una oferta de alojamientos adaptada al consumidor y al producto.

  • Existencia de empresas que exploten los recursos naturales mediante un producto estructurado.

Disponer de los recursos necesarios pero no convertirlos en un producto turístico estructurado, que facilite su comercialización es como no tener nada. De la misma manera, tenerlos estructurados pero sin empresas que los promocionen y los comercialicen, no va a permitir diferenciarnos y mejorar los niveles de competitividad.

Es por esto, que tener un producto bien definido, estructurado, con elementos diferenciadores y a punto para su comercialización, a través de empresas especializadas, es clave para lograr tener un producto competitivo en el mercado.

  • Promoción y comercialización del producto: promoción online, mapas, material promocional, presencia en medios especializados, etc.

La constante evolución de las tecnologías, especialmente Internet, ha revolucionado el mundo de la promoción y comercialización con la aparición de sistemas y herramientas que generan nuevos modelos de obtención de la información, comunicación y reserva de los viajes.

La inmediatez y facilidad con la que el consumidor puede obtener la información e incluso reservar su viaje obliga a la oferta a adaptarse al máximo al mercado, realizando una segmentación máxima de la demanda y personalizando mucho más sus productos turísticos.

Las nuevas tecnologías deben permitir, a las empresas relacionadas con el turismo activo y de naturaleza, obtener información más precisa de los segmentos de mercado objetivo y, consecuentemente, poder personalizar sus productos y escoger qué canales especializados utilizar para promocionar y comercializar estos productos.

Por otra parte, la aparición de estos nuevos sistemas y herramientas debe ser aprovechado para sacar nuevos productos al mercado, con nuevos formatos, más innovadores: mapas interactivos consultables desde los smartphones, etc.


Grado de competitividad de España con respecto a los Factores Clave del Éxito

España dispone de más de 30 espacios protegidos catalogados por la UNESCO como Reservas de la Biosfera. Ello le convierte en el tercer país del mundo con mayor número de espacios naturales con esta categoría tras EEUU y Rusia. En zonas de montaña destacan entornos naturales como los Pirineos, La Palma, Sierra Nevada y los Picos de Europa. De este hecho se desprende que España dispone de una amplia y variada gama de espacio naturales valiosos. Su patrimonio natural se basa en espacios naturales en los que sus ecosistemas y diversidades de fauna y flora poseen un gran valor ecológico.

Así mismo, la estructuración de productos turísticos entorno a estos recursos naturales cada vez es más elevada. Tienden a crearse productos altamente interrelacionados con actividades como el senderismo y la ornitología.

Referente a la existencia de recursos e instalaciones para practicar deportes en el medio natural, además de los ya mencionados espacios naturales, España dispone de un amplio abanico de posibilidades al respecto. En función de los recursos, cada región se ha especializado en un tipo de actividades u otro.

Así por ejemplo, en términos de esquí, el Pirineo de Huesca, Sierra Nevada y el Pirineo Catalán son los que disponen de mayor potencial para competir en el mercado internacional. Aunque tradicionalmente se han centrado en el mercado nacional, poseen un cierto grado de competitividad en el mercado de cercanía (franceses, portugueses e ingleses en el caso de Sierra Nevada).

En términos de escalada, España dispone de varios destinos de montaña con recursos suficientes para la práctica de la escalada. Especialmente los Montes Vascos y la Sierra de Guadarrama, además de otros destinos como los Picos de Europa (Naranjo de Bulnes), el Pirineo de Huesca (Sierra de Guara) o Sierra Nevada (las paredes del Mulhacén y la Veleta). Sin embargo, la estructuración del producto “escalada” entorno a estos recursos es escasa, lo que afecta directamente a la competitividad global del producto.

Gracias a estos impresionantes recursos de los que hemos hablado, se ha podido estructurar un producto turístico, de gran atractivo, en términos de turismo de naturaleza: rutas por Parques Nacionales y espacios naturales protegidos, itinerarios de interés natural, complementados con elementos culturales, centros de interpretación y de información para lograr un mayor conocimiento del entorno, etc. Todos estos elementos permiten mejorar significativamente el grado de competitividad de los productos turísticos ofertados.

Además de los recursos e instalaciones adecuadas, España dispone de una amplia oferta de alojamientos, que pueden satisfacer las necesidades de la multitud de perfiles de la demanda de este tipo de turismo: casas rurales, hoteles con encanto, albergues y refugios de montaña, hostales, campings, apartamentos, etc.

Por todo ello, podemos concluir que el grado de competitividad de los destinos españoles en términos de actividades a desarrollar en el entorno natural es elevado. Si bien existen aspectos mejorables, como la creación de productos complementarios o la promoción de los ya existentes, con la creación de un producto estructurado y fácilmente comercializable, el potencial de España en este campo es muy alto.
  1. Para mayor detalle sobre los ejemplos, véase la sección ”Buenas prácticas”.
  2. Ídem 10.

< Sección anterior
Perfil y tendencias de la demanda

Sección siguiente >
Canales de comercialización segmentados