Estudios para la evaluación del impacto ambiental en Ecoinnovación en procesos industriales

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Wikilibro: Ecoinnovación en procesos industriales > Capítulo 7: Evaluación Ambiental

Sección 4

Estudios para la evaluación del impacto ambiental
El estudio de impacto ambiental es imprescindible para evaluar el impacto ambiental de una acción. Constituye un estudio técnico básico, con carácter objetivo e interdisciplinario, el cual permite predecir los posibles impactos ambientales derivados de la realización de un proyecto o actividad para decidir sobre la viabilidad ambiental del mismo (Evaluación del Impacto Ambiental).

El éxito del estudio de impacto ambiental radica en constituir un equipo multidisciplinar integrado por especialistas en cada uno de los factores ambientales a contemplar en cada proyecto específico (por ejemplo factores de la atmósfera, del agua, del suelo, de la vegetación, de la fauna, etc.). Dentro de los factores ambientales a considerar en un proyecto, no solo se tiene en consideración los relativos a la realización de una obra como la construcción de una carretera, sino que también tiene un posible impacto ambiental la creación o modificación de una normativa como por ejemplo un aumento en el impuesto de una importación de materia prima para fabricación de plásticos incide de manera importante en la utilización de recipientes reciclables. Cada acción propuesta es analizada en base a sus posibles impactos ambientales, y para cada una de las distintas etapas que constituyen un proyecto.

Los primeros estudios de impacto ambiental preliminares son desarrollados con información bibliográfica disponible que reemplaza al EIA en aquellos casos en que las actividades no involucran un uso intensivo ni extensivo del terreno, tales como la aerofotografía, aeromagnetometría, geología de superficie, o bien se trate de actividades de poco impacto para desarrollarse en ecosistemas no frágiles. Estos estudios preliminares son elaborados por el responsable para evaluarlos con los criterios de protección ambiental, y que le van a servir de base para la toma de decisiones con respecto a los alcances del análisis ambiental más detallado posterior. En la práctica, esta fase preliminar inicial forma parte del propio plan de evaluación ambiental integral del proyecto en estudio.

También se desarrollan unos estudios parciales que se basan en unos análisis a realizar sobre aquellos proyectos (tanto proyectos de obras como proyectos de actividades) que impliquen unos impactos ambientales en su ejecución que afectarían de forma parcial al medioambiente. Dichos efectos medioambientales parciales originados se pueden resolver (eliminación o minimización) adoptando una serie de medidas correctoras sencillas y de fácil aplicación, que se van a recoger en ese estudios parcial, y que también forma parte del plan de evaluación ambiental integral del proyecto en estudio.

Asimismo, es necesario realizar un estudio socio-ambiental del medio, que no es más que un diagnóstico medioambiental previo realizado sobre un área geográfica determinada que permitirá identificar las condiciones ambientales presentes en ese medio con anterioridad a la realización del proyecto. En ese diagnóstico previo se incluyen todos los aspectos socio-culturales, bióticos y abióticos del ecosistema del área implicada. En definitiva, se trata de definir, identificar y caracterizar de forma detallada el componente biótico y abiótico de ese ecosistema, es decir, el medio.

Cuando se trata de evaluar proyectos cuya ejecución puede producir unos impactos medioambientales potenciales muy negativos, tanto cuantitativa como cualitativamente, se hace necesario realizar unos estudios muy detallados y profundos que permitan revisar los impactos medioambientales que provocan, así como proponer una estrategia medioambiental para su gestión. Estos estudios se caracterizan por el análisis de proyecto, que resalta los aspectos ambientales del mismo, el análisis de alternativas, la identificación y valoración de impactos que suele realizarse mediante sendas matrices de impactos a través de planes de mitigación de impactos, la propuesta de las medidas correctoras (que pueden incluir también medidas compensatorias, el desarrollo de planes de reasentamiento de poblaciones, la realización de planes de capacitación, planes y programas de monitorización, vigilancia y seguimiento), y finalmente un plan de restauración para el término de la vida útil de la instalación proyectada. Este informe de análisis del proyecto resultante se debe acompañar de un documento resumen comprensible para el público ya que es necesario ponerlo a disposición de éste para su consulta y revisión durante un tiempo con el objeto de plantear alegaciones u objeciones al mismo por parte de particulares y/o instituciones.

Etapas del Estudio de Impacto Ambiental (EsIA)

El informe consta de diferentes apartados a cumplimentar que se describen a continuación haciendo un breve análisis de cada uno de ellos:

1. Descripción general del proyecto

Esta primera fase consta de:

  • descripción del proyecto. Se debe realizar una descripción de la actividad o instalación de que se trate (por ejemplo una actividad que consiste en un proceso de dragado marino en el que se pretende obtener 5 millones de m3 de arena al año, o una instalación consistente en un horno rotatorio para obtener 750 toneladas al día de cemento). Debe indicarse con precisión su ubicación (coordenadas UTM), los datos geográficos, la existencia y localización si es el caso de cursos fluviales e infraestructuras existentes, si se encuentra próximo a zonas catalogadas como de protección especial, un plano del proyecto (a escala 1:25.000 como mínimo) en dónde se recoja todo lo que se propone.
  • exigencia previsible en el tiempo. En este caso hay que describir el tiempo de vida útil del proyecto que se prevé.
  • relación con la utilización del suelo y otros recursos naturales. Hay que describir pormenorizadamente las acciones que son susceptibles de producir un impacto medioambiental, así como sus instalaciones, su altura, su volumen, acopios, residuos, almacén, y área de trabajo. Se debe reflejar también los materiales a utilizar, el suelo a ocupar, otros recursos naturales afectados o eliminados por el proyecto (forestales, hidráulicos, atmosféricos,…).
  • estimación de los tipos u cantidades de residuos, vertidos, y emisiones de materia y energía resultante. Es necesario realizar un balance de materia y energía que va a permitir poder incorporar los productos o procesos intermedios a tener en cuenta. Se deben indicar los distintos residuos, vertidos, y emisiones resultantes de forma detallada, indicando cantidades, tipo y composición de forma tanto cuantitativamente como cualitativamente, y en especial ruidos, vibraciones, olores, emisiones lumínicas, y emisiones de partículas.

2. Exposición de alternativas

En este apartado se debe incluir todas aquellas posibilidades que constituyan una alternativa factible para realizar o no el proyecto, posibles ubicaciones del mismo, procedimientos o tecnologías existentes alternativas adecuadas al proyecto, y la posible utilización de diferentes productos y/o procesos. Para cada alternativa se debe evaluar y analizar la gestión de los distintos residuos que se pueden generar.

Existen dos formas de actuación, o bien se analizan y evalúan las alternativas de forma preliminar y se selecciona una de ellas para realizar el estudio de impacto ambiental sobre ésta o, por el contrario, se analiza y evalúa el impacto ambiental de cada una de las alternativas posibles (caso por ejemplo de un proyecto de trazado de una carretera o una vía de ferrocarril).

3. Evaluación de efectos previsibles

En este caso se evalúan los posibles efectos posibles, tanto directos como indirectos, sobre los distintos aspectos ambientales mencionados en la legislación que son la población, la flora y la fauna, el suelo, el aire, el agua, el clima, el paisaje, los bienes materiales, y l patrimonio artístico y arqueológico.

Se debe disponer por un lado de un inventario ambiental y una evaluación de las interacciones ecológicas y ambientales clave (lugar y condiciones ambientales, identificación del censo, cuantificación, interacciones y su justificación, delimitación cartografiada de la zona afectada, y situación ambiental actual y futura de cada alternativa), y por otro de una identificación y valoración de impactos distinguiendo los positivos y negativos, los temporales y permanentes, los simples y acumulativos o sinérgicos, los directos e indirectos, los reversibles e irreversibles, los recuperables e irrecuperables, los periódicos y los irregulares, los continuos y discontinuos, los compatibles, los severos y críticos, y los moderados.

Es necesario que se detallen los procedimientos y métodos empleados en el desarrollo de esta etapa, así como los cálculos utilizados para la valoración y su fundamento científico. Es necesario que se jerarquicen los impactos ambientales con el objeto de conocer su importancia relativa, haciendo una evaluación global de las incidencias ambientales del proyecto.

4. Propuesta de medidas protectoras y correctoras

Es necesario valorar las medidas a establecer para minimizar la pérdida de calidad del medio tras la puesta en marcha de la actividad. Las medidas correctoras deben reducir, eliminar, o compensar los efectos negativos de la actividad. Las medidas protectoras ayudan a preservar el medio y sus valores. Aunque siempre se deben tener en cuenta y aplicarse, son imprescindibles como mínimo para los proyectos relacionados con aguas superficiales y subterráneas, suelos, con la atmósfera (medidas para combatir el polvo, el ruido, los olores), con la vegetación, la fauna, con la morfología del paisaje, y con el patrimonio cultural. Además, hay que dedicar especial atención a los proyectos mineros en los cuales es obligatorio proceder a la restauración de la zona afectada, detallándose en el documento de impacto ambiental.

La administración competente puede exigir medidas protectoras y/o correctoras adicionales que sean complementarias o sustituticas de las propuestas en el proyecto.

5. Programa de vigilancia ambiental

Este programa a prepara constituye una garantía de que las medidas protectoras y/o correctoras propuestas en el estudio de impacto ambiental, así como las que se deriven en la declaración de impacto ambiental procedente de la administración competente.

Es necesario que se prepare un informe ambiental inicial que defina cual es la situación de partida, así como informes periódicos (normalmente cada seis meses) con el desarrollo de las acciones y medidas contempladas en el proyecto, de los resultados que se vayan obteniendo, de los problemas que se van encontrando, de la efectividad de las medidas ejecutadas, etc. Cuando acontecen incidencias especiales es necesario preparar informes específicos referidos a ellas. Asimismo, debe prepararse un informe final al concluir cada fase en el que se recoge todo lo realizado y acontecido hasta ese momento.

Es los informes generalmente se deben indicar los siguientes puntos:

  • las acciones a desarrollar en cada fase con una periodicidad y calendario.
  • los controles analíticos realizados (parámetros a medir, periodicidad, situación en un plano de éstos, puntos de muestreo, etc.).
  • el programa de evaluación de vibraciones, niveles de emisión de contaminantes atmosféricos, y vertidos.
  • un reportaje fotográfico del estado del proyecto y de las acciones propuestas.
  • las nuevas medidas correctoras a acometer en el proyecto según su evolución, indicando las nuevas acciones definidas, un cronograma de ellas, las fases que se van a ejecutar, etc.
  • el presupuesto de vigilancia y seguimiento ambiental detallado de cada fase, de cada material, de cada contrato, etc.

6. Documento de síntesis

Es un documento obligatorio para la tramitación de los estudios de impacto ambiental. En no más de 25 páginas y de una forma comprensible se deben reflejar resumidamente los trabajos realizados, las conclusiones a las alternativas propuestas, las medidas correctoras, y el programa de vigilancia. Es necesario que se mencione las dificultades informativas o técnicas que se hayan encontrado en el desarrollo del proyecto, especificando su origen y su causa.

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