Diferencia entre revisiones de «El análisis de balances tercera parte en Finanzas»

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|Introducción=En el análisis financiero hemos estudiado el equilibrio financiero, habiendo tratado aspectos fundamentales como la gestión de la liquidez, la solvencia y el endeudamiento. En el análisis económico estudiaremos la empresa desde la perspectiva de generación de valor. Recordemos que uno de los objetivos que comparten todas las empresas es la consecución de rentabilidad, objetivo imprescindible para la pervivencia de la empresa a largo plazo. Estudiaremos por lo tanto el potencial de la empresa como unidad económica, sus beneficios y su rentabilidad tanto presente como futura.
 
|Introducción=En el análisis financiero hemos estudiado el equilibrio financiero, habiendo tratado aspectos fundamentales como la gestión de la liquidez, la solvencia y el endeudamiento. En el análisis económico estudiaremos la empresa desde la perspectiva de generación de valor. Recordemos que uno de los objetivos que comparten todas las empresas es la consecución de rentabilidad, objetivo imprescindible para la pervivencia de la empresa a largo plazo. Estudiaremos por lo tanto el potencial de la empresa como unidad económica, sus beneficios y su rentabilidad tanto presente como futura.
 
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Wikilibro: Finanzas > Capítulo 3: Análisis de Estados Financieros

Sección 5

El análisis de balances (III)
En el análisis financiero hemos estudiado el equilibrio financiero, habiendo tratado aspectos fundamentales como la gestión de la liquidez, la solvencia y el endeudamiento. En el análisis económico estudiaremos la empresa desde la perspectiva de generación de valor. Recordemos que uno de los objetivos que comparten todas las empresas es la consecución de rentabilidad, objetivo imprescindible para la pervivencia de la empresa a largo plazo. Estudiaremos por lo tanto el potencial de la empresa como unidad económica, sus beneficios y su rentabilidad tanto presente como futura.

El análisis económico

El análisis económico nos permitirá evaluar como genera sus resultados una empresa y como mejorarlos. La obligación de cualquier empresario, gestor o analista es comprender el negocio de la empresa. Podemos decir que esta es una frase obvia, pero no todos entendemos lo mismo por esta. ¿Qué implica comprender perfectamente el negocio de la empresa? Para nosotros cuatro factores esenciales:

• Saber cual es el origen de los ingresos o resultados • Saber cuales son los costes necesarios para la generación de ingresos. • Saber cuales son los factores de riesgo que afectan al negocio. • Saber cuales son los recursos que la empresa necesita para crecer, es decir, para incrementar los ingresos.

Si conocemos lo anterior podemos decir que entendemos el negocio de la empresa, y estaremos entonces en condiciones de tomar decisiones al respecto.

El análisis económico se ocupa del estudio de los dos primeros y esenciales aspectos relativos al conocimiento del negocio. La base para el análisis de estos dos primeros capítulos están en la cuenta de Pérdidas y Ganancias.

Para nosotros serán de importancia tanto los resultados de explotación como los resultados financieros y extraordinarios. No obstante el análisis fundamental se ha de basar en los resultados ordinarios. Las principales consideraciones sobre estos conceptos ya los elaboramos y analizamos en los capítulos dedicados a La cascada de Pérdidas y ganancias y El decálogo de los beneficios de calidad del FASB, razón por la que no insistiremos en ello.

El análisis de la cuenta de resultados nos permitirá evaluar cuestiones como:

• La evolución de cifras de ventas (global y por productos) • La evolución del margen bruto (global y por productos) • La evolución de los gastos de estructura y financiación • El umbral de rentabilidad o break-even point. • La realización de proyecciones financieras.

En el cuadro adjunto (Figura 1) podemos observar todas las diferentes medidas del resultado, todas ellas relevantes a la hora de entender el negocio de la empresa y de poder tomar decisiones.

Todas estas diferentes medidas son intuitivas y por lo tanto sencillas de asimilar, y en buena medida todas, excepto una, se definen por los principios contables. Esa única que no tiene su definició contable es el EBITDA. Este responde a Earnings Before Interest, Tax, Depreciation and Amortisation y es una medida relativamente reciente del beneficio. Viene a representar el potencial que tiene la empresa de generar tesorería en sus actividades de explotación u operativas. En otras palabras nos da una medida de la fortaleza del negocio central, el core business, de la compañía. Incorpora los ingresos procedentes de ese negocio fundamental y los costes asociados a la generación de aquellos. Excluye cualquier otro concepto desde los intereses a satisfacer en pago de deudas, o los impuestos sobre el beneficio que determinarán el resultado neto. Tampoco considera cualquier tipo de saneamiento o depreciación (el concepto depreciation equivale a nuestra amortización y el de amortisation supone un concepto idéntico para activos intangibles). ¿Para quién es relevante el concepto del EBITDA y por que? En términos generales lo es para todos aquellos agentes interesados en la empresa, pero fundamentalmente lo será para sus acreedores, sean los bancos, sean los tenedores de empréstitos, pagarés, bonos u obligaciones. Y lo es por que la empresa devuelve sus deudas con lo que genera antes de pagar intereses, impuestos, registrar amortizaciones o depreciaciones. La empresa financia los intereses a pagar con lo que genera su negocio fundamental, y por ello los acreedores miden la capacidad de devolución de las deudas comparando la potencial carga financiera con el EBITDA generado.

En las denominadas compras apalancadas, es decir, compras por parte de una empresa que son fundamentalmente financiadas con deuda, los acreedores, normalmente bancos, midan la capacidad de devolución de la deuda en base al EBITDA, en este sentido existen valores ideales para el ratio Deuda/EBITDA aplicables a los diferentes mercados, es decir, niveles máximos en base a los cuales los acreedores de la empresa están dispuestos a financiar su compra.

Como vimos cuando comentamos la importancia, no ya de la cifra de resultados en sí misma, sino su composición, calidad, evolución y tendencia, lo importante para nosotros siempre será poder ver más allá de lo que la cuenta nos presenta a simple vista. Debemos ser capaces de extraer de ésta información mucho más valiosa que la mera información contable. Así definimos un concepto como el de resultado subyacente o underlying profit. Este es aquel conjunto de factores externos o internos que determinan el potencial que una empresa tiene para conseguir resultados superiores y sostenibles.

Excluye por lo tanto todos los ingresos o costes que podrían distorsionar el beneficio obtenido en las actividades fundamentales de la empresa. Lo calcularemos cuando queramos conocer la capacidad real de la empresa para generar riqueza, y habitualmente se usa para informar a potenciales compradores, inversores o analistas.

¿Qué podemos ver a través de una cuenta de resultados? (Figura 2).

Efectivamente, la cifra de ventas de una empresa nos da información valiosa sobre en que medida es capaz de diferenciarse de sus competidores. En que medida define y gestiona sus precios y sus márgenes.

La cifra de costes de aprovisionamiento, la compra de materias primas, nos indicará en que medida la empresa gestiona sus relaciones con sus proveedores.

Los costes de personal nos darán una indicación de cómo la empresa define sus relaciones laborales y la política de recursos humanos. Nos informará respecto a como financia la formación y el desarrollo, y de cómo retribuye el esfuerzo y el talento.

Las cifras de costes variables nos darán una medida de cómo la empresa aprende y de cómo la empresa es capaz de trasladar ese aprendizaje a procesos productivos más eficientes.

Las cifras de costes fijos nos darán información sobre como la empresa acomete mayores niveles de producción o servicios con los mismos costes, en otras palabras, como incorpora economías de escala.

Los gastos en desarrollo nos informarán hasta que punto la empresa dedica esfuerzos a la innovación e investigación.

Las cifras de intereses nos darán la medida de la política financiera de la empresa.

Las cifras de impuestos por ultimo nos informarán de cómo la empresa incorpora en sus transacciones aquellos esquemas de funcionamiento que presenten una mayor eficacia fiscal.

Como vemos en la cuenta de resultados vamos a encontrar ese potencial de la empresa que venimos enunciando desde el principio del capítulo.


Análisis Vertical y Análisis horizontal de la cuenta de resultados

Al igual que hacíamos con el balance, una manera de analizar cómo genera la empresa los resultados es simplemente comparar los estados financieros. El análisis de la cuenta de resultados adquiere sentido cuando comparamos diferentes períodos. Utilizaremos dos tipos de comparativas, que denominaremos vertical y horizontal.

El Análisis Vertical toma como base 100 la cifra de ventas y referencia todos y cada uno de los capítulos de la cuenta de resultados contra esa base. Esta técnica nos permitirá tanto identificar tendencias como organizar los estados en un formato que permitan un análisis rápido:

La mera ordenación de la cuenta nos permite ver de manera más fácil la evolución registrada por la empresa en los tres últimos ejercicios (Figura 1):

Las cifras de costes de las mercancías compradas ponen de manifiesto una buena gestión, ya que pasan de representar el 37% en el primer ejercicio a un 33% en el último, tendencia que ya se manifestó en el segundo ejercicio. Es evidente que se están gestionando de manera más eficiente a los proveedores.

No obstante vemos que esa mejora en costes de materias primas no se traslada de forma equivalente al margen neto, que pasa de representar un 37% en el año 2005 a tan sólo un 35% en el año 2007. ¿Cuál es la razón? El crecimiento de los costes de transformación, que crecen ya en el segundo ejercicio, pasando del 27% hasta alcanzar el 32% de la cifra de ventas y manteniendo dicho peso en el último año.

En este ejemplo el análisis vertical pone de manifiesto el potencial que tendría la empresa respecto a la generación de beneficios adicionales mediante una mejor gestión de los costes, ya que la negativa evolución de estos elimina el ahorro que se produce en la compra de materia prima.

El Análisis Horizontal compara la variación relativa de cada una de las líneas de un periodo a otro. Igualmente podremos identificar tendencias, primer paso para investigar las razones económicas del cambio ocurrido (Figura 2).

En este caso comprobamos que la cifra de ventas registra una evolución positiva, creciendo un 3,3% en el ejercicio 2006 respecto a 2005, crecimiento que se ve todavía más reforzado en 2007. El coste de aprovisionamiento, que mejoraba en el segundo ejercicio, presenta un mismo volumen en el último ejercicio.

Los costes de transformación registran un deterioro significativo en el segundo año, tendencia que se bien mejora, continúa consolidándose en el último.

Comprobamos que nuevamente las comparativas inter-temporales y el calculo de referencias relativas nos aporta información muy valiosa, quizá no para obtener conclusiones, pero desde luego sí para formularnos esas preguntas inteligentes que nos conducirán a mayores investigaciones y cuya respuesta seguro sí nos permitirá realizar un diagnóstico que nos permita tomar decisiones.

Imágenes y recursos

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Figura 1: Análisis Vertical de la Cuenta de Resultados

Figura 1: Análisis Vertical de la Cuenta de Resultados

Figura 2: Análisis Horizontal de la Cuenta de Resultados.

Figura 2: Análisis Horizontal de la Cuenta de Resultados.


El break-even point o umbral de rentabilidad

Es aquella de cifra de ventas respecto a la cual la empresa ni pierde ni gana, es decir, cuando la empresa se limita a cubrir gastos. Se trata de una información de gran relevancia para la empresa, ya que determina a partir de que momento se obtienen beneficios.

Se puede expresar tanto en unidades monetarias como de producto. Puede igualmente calcularse tanto para la actividad total de la empresa como para un servicio o producto concreto, extremo este totalmente crítico en la planificación o elaboración de planes de negocio.

Debemos manejar los siguientes conceptos:

1. Ventas 2. Costes Fijos, es decir, aquellos independientes de las ventas, por ejemplo el coste de las instalaciones o buena parte de los costes de los servicios de infraestructura. 3. Costes Variables, que son aquellos que evolucionan en función de las ventas, por ejemplo las comisiones a distribuidores. 4. Unidades vendidas, ya sea en unidades de producto o en unidades monetarias.

Podemos definir el break even point como aquel que se alcanza cuando los Ingresos y los Costes se igualan (Figura 1):

También lo podemos calcular mediante la siguiente fórmula (Figura 2):

Ejemplo: con unas ventas de 1.000, los costes fijos son de 300 y los variables de 500. El punto de equilibrio es 600.

El cálculo del umbral de rentabilidad no sólo nos facilitará información muy relevante para planificar adecuadamente el lanzamiento de un producto o línea de productos, también como analistas o gestores nos indicará, y en referencia a la actividad regular de la empresa, en que medida podría caer ésta sin que la empresa incurriera en pérdidas, siempre y cuando la empresa no cambie su estructura de costes.

Imágenes y recursos

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Figura 1: break-even point

Figura 1: break-even point

Figura 2

Figura 2

Figura 3: representación gráfica del break-even point.

Figura 3: representación gráfica del break-even point.


El apalancamiento operativo

Diremos que una empresa tiene un fuerte apalancamiento operativo cuando su estructura de costes presenta un peso muy elevado de los fijos respecto a los variables.

La consideración de este concepto será fundamental cuando analicemos umbrales de rentabilidad. Podría darse el caso que un proyecto que aprovechando una tecnología diferente por ejemplo presentara mayores beneficios a través de una cifra significativamente menor de costes variables pero mayor peso de los costes fijos. Si bien podríamos estar ante una oportunidad, el mayor apalancamiento operativo siempre implica riesgos, ya que expone a la empresa en mayor medida a los cambios en el mercado, el tamaño de éste, la cuota que ocupa la empresa, o los precios unitarios de los productos.

¿Nos basta saber simplemente que las cifras de ventas mejoran año a año? La respuesta es no. Desde el primer capítulo del análisis financiero venimos insistiendo en la necesidad de profundizar en nuestras indagaciones, de llegar hasta las últimas razones que motivan las variaciones en las variables financieras o económicas. En este caso nos ocurrirá lo mismo.

Intuitivamente sabemos que las cifras de ventas pueden variar por diferentes factores:

1. Por el aumento o disminución del número de unidades vendidas. 2. Por el aumento o disminución del precio de los productos vendidos. 3. Por el aumento o disminución de los costes necesarios para la fabricación o comercialización.

Bien, pues tratemos de calcular en que medida las cifras de ventas han variado debido a cada uno de aquellos. Y lo podemos hacer mediante la formulación que mostramos en la Figura 1:

Los márgenes de ambos períodos serían M0 y M1.

La variación del margen será la diferencia entre ambos.

A esa expresión le sumamos y restamos Q1 (P0 – C0), operamos y agrupamos.

La ecuación nos presenta correlativamente:

La variación debida al volumen, o lo que es lo mismo la variación en el margen por la variación en el número de unidades vendidas (M - volumen).

La variación debida al precio de venta, es decir, la variación en el margen debido a la variación de los precios de venta (M - precios).

La variación debida al coste, es decir la variación en el margen debida a la variación del coste unitario de los productos vendidos (M-costes).

Apliquemos la anterior formulación al siguiente ejemplo (Figuras 2 y 3):

La evolución del margen bruto de la empresa FABRICALSA durante 2006 y 2007 ha sido:

El número de unidades vencidas en cada uno de los ejercicios fue respectivamente 100.000 y 125.000.

Pasemos entonces a estudiar la variación del margen bruto de la empresa.

La variación del margen ha sido 43.750.000 – 20.000.000 = 23.750.000

Calculamos el precio de venta y el coste unitario:

La variación del margen bruto se puede descomponer según la figura adjunta.

La descomposición de los factores de variación del margen nos aporta no sólo información, sino que nos permitirá tomar decisiones con base objetiva e incidiendo en los factores que permitirán una correcta gestión de nuestra actividad.

Valorando en que medida influye cada uno, los precios, los costes y los volúmenes, podremos determinar en cual de ellos y como incidir.

Imágenes y recursos

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Figura 1

Figura 1

Figura 2

Figura 2

Figura 3

Figura 3


El concepto de cash-flow. El cash-flow libre y la generación de valor

El concepto de flujo de caja o cash-flow es fundamental en todo el análisis financiero ya que el efectivo es el combustible imprescindible tanto para las inversiones como para el crecimiento. Es la generación de efectivo lo que nos permite comprar, pagar, invertir, retribuir, es sólo con efectivo como aseguramos todos estos conceptos fundamentales para la supervivencia, desarrollo y crecimiento de la empresa. Decimos en la ciencia financiera aquello de cash is king, es decir, el efectivo es lo que cuenta.

Se diferencia del beneficio en que este es un dato contable que se calcula a través de la cuenta de resultados como diferencia entre ingresos y gastos. El cash-flow financiero es aquel que genera la empresa en su actividad ordinaria, la diferencia entre los cobros de las ventas y los pagos realizados por los gastos operativos.

Existen además diferencias temporales entre ambos conceptos (no se cobran todas las ventas al contado, ni se pagan las compras al contado); igualmente existen partidas de ingresos o gastos que no tienen flujo de caja asociado, por ejemplo las amortizaciones. Estas son meros apuntes contables que reflejan la pérdida de valor de los activos por el transcurso del tiempo, pero que de facto no suponen una salida de fondos de la empresa.

Definiremos dos conceptos distintos de cashflow, el financiero y el económico. El primero es el que se genera en el proceso productivo. El segundo es el que genera la empresa en su conjunto. Formulados de forma sencilla podríamos definir:

• Cash-flow económico = beneficio neto + amortizaciones

• Cash-flow financiero = beneficio neto de explotación + amortizaciones

El concepto de cashflow o flujos de caja es central en el análisis financiero y de inversiones. Recordemos en este punto nuevamente el decálogo de los beneficios de calidad del FASB, que nos indicaba que consideremos como tales aquellos potencialmente repartibles en efectivo. Lo que interesa al inversor es la obtención de retornos que pueda llevarse al bolsillo, y no beneficios contables sobre los que no tenga dicha posibilidad.

Así se acuña un concepto fundamental como es el de cashflow libre o free cashflow, que no es ni mas ni menos que aquel flujo de efectivo que finalmente el inversor puede retirar. ¿En que consiste ese flujo de caja? Será aquel que resulte del proceso operativo de la empresa, tras remunerar a todos los factores necesarios para su obtención (humanos, técnicos, acreedores, inversores, accionistas) y tras descontar el montante necesario para inversiones futuras que permitan la continuidad de los negocios de la empresa.

En otras palabras es el verdadero excedente generado por la empresa, el resultado de la creación de valor de aquella. Una empresa creará valor cuando genere para sus inversores o accionistas free cashflows, estos tengan permanencia en el tiempo, retribuyan la inversión en la medida esperada y compenses de forma adecuada de los riegos de la misma.

En un ejemplo muy simple veremos la relevancia de la observación del cashflow para evaluar la capacidad de generación de riqueza de una empresa (Figura 1):

Nos encontramos con dos empresas con idéntico volumen de ventas y mismos costes de aprovisionamientos. La empresa B dedica no obstante un mayor esfuerzo a las amortizaciones de elementos del inmovilizado. Ambas empresas presentan un mismo payout ratio, un 20%.

Un primer análisis nos lleva a juzgar más rentable la empresa A que la B, ya que los beneficios de aquella son mayores. Ahora bien esta conclusión cambia en cuanto analizamos los flujos de caja generado.

Observamos en el segundo cuadro que si bien los cashflows antes de impuestos generados son idénticos, el cashflow generado después de impuestos es mayor en la empresa B, y el cashflow después de dividendos, incluso con un payout idéntico es mayor en la empresa B.

Esto se debe lógicamente al efecto de las amortizaciones en la medida que aquellas supongan un escudo fiscal, es decir, sean fiscalmente deducibles.

Podemos afirmar que el cashflow evidencia:

• La potencia financiera de la empresa, es decir su capacidad de financiar inversiones o pagar deudas, y por ello de crecer. • La potencia económica de la empresa, es decir su capacidad de obtener beneficios. • Una magnitud más homogénea de comparación que los resultados.

En este sentido insistimos a continuación en una serie de consideraciones sobre la relevancia del concepto del cashflow y el análisis financiero.

El objetivo de la gestión financiera es la generación de valor y no necesariamente de beneficios. Es importante comprender que el enfoque contable puede ofrecer una visión limitada respecto a la creación de valor. Las valoraciones de mercado están determinadas por los cashflows futuros que se espera genere la empresa. El problema con el tradicional modelo contable es que todo el énfasis se centra en los beneficios, especialmente su cantidad. Lo que cuenta en las valoraciones es precisamente la calidad de los beneficios. En la gestión financiera denominamos a esto performance económico en contraposición a performance contable.

La cifra de beneficios incluye ingresos que no se han cobrado, y por el contrario registra como gastos determinados conceptos, como por ejemplo invertir en formación MBA, que sin duda tendrán un efecto futuro en el valor de la empresa. La historia nos facilita innumerables ejemplos en los que los mercados han valorado la expectativa de generación de valor y no los datos estáticos sobre beneficios, como lo comprobamos con aquellas como e-Bay o Amazon, altamente valoradas por los inversores y bancos incluso en los momentos en los que aquellas presentaban cuentas de resultados altamente deficitarias. La positiva valoración de aquellos resultaba de una anticipación optimista, luego confirmada, de sus cifras de EBITDA y free cashflows.

La generación de cashflow supone la generación de una fuente fundamental de financiación para la empresa, de autofinanciación para ser más precisos. La autofinanciación está integrada por los recursos invertidos en la empresa y generados por ella misma. Es un concepto clave para la correcta marcha de cualquier empresa, ya que la dota de autonomía reduciendo la necesidad de endeudamiento externo. La capacidad de autofinanciación viene dada por el cashflow económico y por la política de distribución de beneficios (payout) que sigue la empresa. La autofinanciación es la parte del cashflow económico que se reinvierte en la propia empresa. A mayor autofinanciación mayor independencia financiera de la empresa respecto a terceros (accionistas, bancos, acreedores, etc.).

Podemos igualmente definir una serie de ratios sobre el cashflow y la autofinanciación en la empresa (Figuras 2 y 3):

Lo expuesto hasta este punto nos permite afirmar que el análisis de una empresa debe hacerse desde una perspectiva lo más amplia posible:

Analizando la estructura patrimonial, es decir, evaluando el grado de equilibrio financiero de la misma, su solvencia, liquidez y endeudamiento.

Analizando la composición de su cuenta de resultados, la calidad de sus beneficios, su recurrencia y consistencia.

Utilizando ratios, lo que nos permitirá profundizar en el análisis. Ahora bien, siempre teniendo en cuenta que la importancia de un ratio no radica en su valor absoluto, sino en su evolución en el transcurso del tiempo y su relación con datos comparables de otras empresas o del sector.

Analizando el entorno económico y el mercado en el que se mueve la empresa.

Utilizando la mayor perspectiva temporal posible, es decir, varios ejercicios o sub-ejercicios, de forma que podamos identificar tendencias en las diferentes variables económicas y financieras.

Incorporando el análisis de cashflows o performance económico como factor determinante en la creación de valor.

Considerando todas las fuentes de riqueza de la empresa, es decir, su Intellectual Capital. Este lo componen todo aquel conjunto de activos intangibles y sin registro contable que suponen una diferenciación positiva real de la empresa respecto a sus competidores, activos que si valoran los mercados. Es imprescindible que los responsables de la gestión financiera piensen en términos de performance económico y no sólo en términos de performance contable. Analizar y considerar el valor que no reflejan los estados financieros es crítico para el crecimiento y desarrollo de la empresa, por ejemplo el capital humano, la I+D+i, las tecnologías de la información, el marketing, en definitiva todos aquellos factores que conforman lo que se conoce como Intellectual Capital.

Imágenes y recursos

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Figura 1: ejemplo cashflow vs. beneficio.

Figura 1: ejemplo cashflow vs. beneficio.

Figura 2: ratios sobre cashflow.

Figura 2: ratios sobre cashflow.

Figura 3: ratios sobre autofinanciación.

Figura 3: ratios sobre autofinanciación.


Conclusiones sobre el análisis de estados financieros

Lo expuesto hasta este punto nos permite afirmar que el análisis de una empresa debe hacerse desde una perspectiva lo más amplia posible:

Analizando la estructura patrimonial, es decir, evaluando el grado de equilibrio financiero de la misma, su solvencia, liquidez y endeudamiento.

Analizando la composición de su cuenta de resultados, la calidad de sus beneficios, su recurrencia y consistencia.

Utilizando ratios, lo que nos permitirá profundizar en el análisis. Ahora bien, siempre teniendo en cuenta que la importancia de un ratio no radica en su valor absoluto, sino en su evolución en el transcurso del tiempo y su relación con datos comparables de otras empresas o del sector.

Analizando el entorno económico y el mercado en el que se mueve la empresa.

Utilizando la mayor perspectiva temporal posible, es decir, varios ejercicios o sub-ejercicios, de forma que podamos identificar tendencias en las diferentes variables económicas y financieras.

Incorporando el análisis de cashflows o performance económico como factor determinante en la creación de valor.

Considerando todas las fuentes de riqueza de la empresa, es decir, su Intellectual Capital. Este lo componen todo aquel conjunto de activos intangibles y sin registro contable que suponen una diferenciación positiva real de la empresa respecto a sus competidores, activos que si valoran los mercados. Es imprescindible que los responsables de la gestión financiera piensen en términos de performance económico y no sólo en términos de performance contable. Analizar y considerar el valor que no reflejan los estados financieros es crítico para el crecimiento y desarrollo de la empresa, por ejemplo el capital humano, la I+D+i, las tecnologías de la información, el marketing, en definitiva todos aquellos factores que conforman lo que se conoce como Intellectual Capital.

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