El análisis de balances primera parte en Finanzas

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Wikilibro: Finanzas > Capítulo 3: Análisis de Estados Financieros

Sección 3

El análisis de balances I

El equilibrio financiero

El análisis de estados financieros comienza por el análisis del balance. El balance presenta la situación patrimonial de la empresa, y por lo tanto su estudio nos permitirá evaluar los siguientes aspectos:

La situación de liquidez o capacidad de pago. Nos interesa conocer si la estructura patrimonial existente permitirá atender las obligaciones de pago no sólo a corto sino también a largo plazo. La capacidad de pago se denomina solvencia, y puede analizarse desde una perspectiva a corto y a largo plazo.

El endeudamiento. Nos interesa conocer si las fuentes de financiación ajena de la empresa son las adecuadas, tanto en calidad o composición como en cantidad. Entenderemos por endeudamiento de calidad aquel que contempla horizontes temporales de devolución en el medio y largo plazo, lo que permite una existencia estable a la compañía.

Este principio no obstante es matizable, ya que si bien preferiremos endeudamiento a plazos que no obliguen a la empresa a buscar financiación de forma permanente y con premura de tiempo, los plazos del endeudamiento deberán responder o adecuarse al ciclo productivo y estructura patrimonial de la empresa.

La Garantía. El análisis de las diferentes partidas del balance nos dirá si la empresa cuenta con as suficientes garantías patrimoniales frente a terceros. Este aspecto nos interesará no sólo como analistas, sino por ejemplo en nuestra condición de proveedores. Antes de establecer una relación comercial con una empresa a la que facilitaremos bienes o servicios nos interesará conocer si la misma cuenta con el respaldo patrimonial suficiente para hacer frente a sus obligaciones con nosotros.

La Capitalización. El estudio del balance nos revelará si la empresa está lo suficientemente capitalizada, o si por el contrario adolece de falta o exceso de recursos propios y por lo tanto si la proporción entre capitales propios y deudas es la óptima.

La Gestión de los activos. Debemos conocer si los administradores o directivos de la empresa en su proceso productivo gestionan de forma eficiente los activos y pasivos de la misma.

Recordemos la definición que el PGC nos ofrecía del Balance. De los activos se espera obtener rendimientos que permitan la cancelación de deudas y obligaciones, y además generen un excedente. Es imprescindible para ese fin que tanto los derechos como las obligaciones de la empresa sean gestionadas de la manera más eficiente posible.

El Equilibrio financiero. En definitiva de lo que estamos hablando es de verificar o asegurar que el balance de la compañía está equilibrado desde un punto de vista patrimonial y financiero.

Esta es una primer reflexión imprescindible. El balance de una empresa debe responder a relaciones lógicas entre las diferentes partidas que lo componen. No sólo la magnitud sino también el plazo han de tener una relación que se justifique por la naturaleza de cada partida.

No gestionar esa proporcionalidad, o lo que es lo mismo, ignorar la necesaria correlación entre las diferentes partidas del balance será sinónimo de catástrofe.

Igual que en una economía doméstica tratamos de acompasar nuestros ingresos a nuestros gastos, financiamos nuestra vivienda con préstamos hipotecarios a muy largo plazo, y nuestros bienes de consumo con financiación a corto o medio plazo, en una empresa debemos asegurar lo mismo. Y esto debe ser gestionado. Todo aquello que no se mide (y para ello está el análisis financiero) en definitiva no se gestiona. Es posible que durante algún tiempo, corto, la falta de medición y gestión no represente un problema. A medio y largo plazo tendrá consecuencias funestas.

Este otro principio que como gestores o analistas debemos tener muy presente: la gestión consiste en medir, controlar e influir, y para ello el análisis financiero es imprescindible en el mundo de la empresa. Debemos medir aquello que queremos gestionar. Tan contraproducente puede ser el no medir como el hacerlo en exceso y por lo tanto distraer nuestra atención d elo verdaderamente relevante.

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El análisis vertical del balance

El primer paso del proceso de análisis consiste en el denominado análisis vertical. Ya hemos comentado que una de las tareas a realizar en el análisis financiero es la de ordenar grandes masas de información de forma que podamos extraer conclusiones para la toma de decisiones. Sin ordenar la información es posible que no seamos capaces de llegar a entender la realidad del balance, como coloquialmente se dice, es posible que los árboles no nos permitan ver el bosque. Máxime considerando el grado de avance en lo que a profusión de información económico-financiera la tecnología pone a nuestro alcance.

Para preparar el análisis vertical simplemente agruparemos las partidas de activo y pasivo en aquellas categorías que mejor sirvan a nuestro interés analítico y calcularemos el porcentaje que representa cada categoría patrimonial representa en relación al total del balance.

Si bien en nuestra realidad profesional nos enfrentaremos a balances muy detallados en términos de rúbricas, en el ejemplo siguiente nos limitaremos a un balance simple en el que las diferentes rubricas patrimoniales ya se han agrupado bajo los grandes capítulos del balance.

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Análisis vertical

Análisis vertical


El concepto del working capital o fondo de maniobra. Principios orientativos

Antes de extraer las conclusiones que nos facilita el análisis vertical del balance, analizaremos un concepto fundamental en el análisis financiero, el Fondo de Maniobra, Capital Circulante o Working Capital.

La perfecta comprensión de este concepto nos permitirá con posterioridad pasar a definir una serie de principios orientativos que nos marquen cierta pauta en nuestro proceso de análisis.

El Fondo de Maniobra será el resultado de la diferencia entre el Activo Circulante y el Exigible a Corto Plazo.

• El Activo Circulante lo componen aquellas rubricas del activo que nacen y desaparecen durante en el proceso productivo ordinario de la empresa. A modo de ejemplo sencillo, en una empresa fabricante de envases de plástico el activo circulante lo compondrían las existencias de materia prima (el plástico), los productos terminados, las cuentas con clientes y la tesorería ya generada a través de las ventas.

• El Exigible a Corto Plazo lo integrarían las obligaciones inmediatas de pago a proveedores y las obligaciones de pago con los bancos.

Una correspondencia directa de las masas patrimoniales, es decir la igualdad entre el activo no corriente y el pasivo no corriente y patrimonio neto, y por ello entre el activo corriente y el pasivo corriente (tal y como se muestra en el gráfico 1) nunca sería una situación de equilibrio, ya que cualquier retraso en los cobros provocaría que la empresa no pudiera hacer frente a sus deudas a corto plazo.

Es necesario por lo tanto que una parte del activo corriente esté financiada con capitales permanentes (gráfico 2), lo que aporta estabilidad financiera a la empresa. Esta dimensión es el Fondo de Maniobra.

El análisis de la situación financiera a corto plazo trata de evaluar la capacidad de la empresa de hacer frente a sus obligaciones a corto plazo. Es necesario por lo tanto medir la liquidez del activo, o lo que es lo mismo, la capacidad de los elementos que lo componen para transformarse en efectivo con el que pagar las deudas. Para ello analizaremos el Fondo de maniobra y la relación que existe entre sus componentes.

Podemos definir el Fondo de Maniobra, Capital Circulante o Working Capital de diferentes formas, todas ellas equivalentes:

1. Diferencia entre al activo circulante y el pasivo circulante 2. Aquella porción de los capitales permanentes que financian el Activo Circulante. 3. El exceso de los capitales permanentes sobre el activo fijo

El Fondo de Maniobra nos permite hacer frente a los desfases entre los cobros y los pagos que debe realizar la empresa, es decir, nos garantiza la liquidez a corto plazo. Ahora bien, este ha de estar adecuadamente dimensionado ya que de lo contrario estaríamos ante una situación de exceso de liquidez a corto y por lo tanto ante recursos ociosos.

Contar con un Fondo de Maniobra adecuado proporciona a la empresa solvencia y estabilidad financiera. El estudio del Fondo de Maniobra resulta fundamental en el análisis financiero, ya que permite conocer la estructura patrimonial que más conviene a una determinada empresa. Tener un fondo de maniobra suficiente es una garantía de estabilidad al ser la parte del activo circulante financiada con recursos permanentes.


Working Capital – Principios orientativos.

Una vez desarrollado este importante concepto, pasamos a formular una serie de principios orientativos. Decimos orientativos por que los mismos serán válidos para una empresa tipo pero no aplicables a rajatabla a todas las empresas, de diferentes sectores, dimensiones y grado de madurez.

En el análisis de balances hay pocas por no decir ninguna verdad absoluta. Como nos suele ocurrir en economía y en alguna otra ciencia social, lo que es válido en un caso no lo es en otro.

A la hora de aplicar los siguientes principios cuando analicemos cualquier empresa, deberemos aplicar los mismos con un criterio prudente y atendiendo a las características específicas de la misma.

Hecha esta salvedad definimos los siguientes principios generales:

1. El Activo Circulante (AC) ha de ser razonablemente mayor que el Exigible a Corto Plazo (ExC).

Podemos afirmar que:

• Si el AC es significativamente mayor que el ExC garantizaremos que la empresa no tenga problemas de liquidez y pueda atender sus pagos.

• Si el AC no es significativamente mayor que el ExC, deberemos observar la situación de la empresa con precaución, ya que podría plantearse una situación de imposibilidad de atender sus pagos inmediatos

Si el AC fuese inferior al ExC nos encontraríamos ante una situación cercana o actual de suspensión de pagos. La empresa, aun convirtiendo en efectivo todos sus inversiones a corto plazo e incluso considerando la liquidez no podría hacer frente a sus obligaciones a corto plazo. De persistir la situación la empresa se verá abocada al concurso de acreedores e incluso la quiebra.

¿Que soluciones caben ante esta situación?:

• una ampliación de capital que dote de nuevos recursos a la compañía; • la reducción de pagos de dividendos y por lo tanto aumento de la autofinanciación; • la reestructuración de la deuda, tratando de transformar parte de la deuda a corto plazo en obligaciones a largo plazo; • la transformación en efectivo de activos fijos si ello fuera posible.

Es conveniente destacar que la situación contraria, es decir, un AC sobre-dimensionado respecto al ExC no significa tampoco una situación equilibrada. Una empresa con mucho exceso de circulante sobre su exigible a corto plazo indica una gestión deficiente de sus activos. Deberemos analizar el grado de utilización que la empresa hace de sus activos y evaluar la posibilidad de invertir parte de ese circulante en activos a mas largo plazo. Evaluaremos la posibilidad de reducir los excesos de existencias, realizable o disponible.

2. El Realizable más el Disponible han de igualar al ExC. Con este principio matizamos el anterior, ya que aún cumpliendo con aquel, si el AC de una empresa cualquiera se concentra principalmente en las rúbricas con menor disponibilidad (por ejemplo materia prima en el caso de nuestra empresa fabricante de envases de plástico) podría darse la circunstancia de que no tuviera la capacidad de generar el efectivo necesario para atender sus obligaciones a corto plazo.

Si el realizable más el disponible fueran menores, estaríamos en la misma situación de posible suspensión de pagos anteriormente comentada

Si fueran superiores estaríamos en la misma posible infrautilización de activos circulantes o desequilibrio patrimonial.

3. Los recursos propios han de representar al menos un 40% o 50% del total del pasivo. Esto garantiza una suficiente capitalización y evitar un endeudamiento excesivo.

Nuevamente en este caso debemos pararnos a matizar este principio. Es necesario insistir en que el mismo sería de aplicación a aquella empresa tipo antes mencionada. La realidad es que esta proporción variará forzosamente en función de los diferentes tipos de empresas o sectores. No se requerirá la misma proporción de recursos propios en un astillero, donde el proceso de fabricación es largo y descansa fundamentalmente en activo fijo (maquinaria pesada, grúas, etc.) que en una empresa de consultoría en la que el la prestación de los servicios no requiere inversiones permanentes y las inversiones en instalaciones u otros medios se financian por una mayor frecuencia en los cobros.

En definitiva, nuevamente deberemos ser prudentes a la hora de aplicar este principio de carácter general atendiendo a la especificidad de la empresa o del sector que estemos analizando.

Una vez aclarado lo anterior podemos continuar elaborando nuestro principio.

Si la infra-capitalización de una empresa pone en riesgo la continuidad de la misma, igualmente preocupante será que la relación quede por encima de los parámetros, ya que la sobre-capitalización significa la exigencia de un esfuerzo innecesario a los accionistas.

En este punto debemos apuntar un hecho no por obvio menos importante: el capital, como todo recurso económico, es escaso, lo que significa que la sobre-utilización del mismo en una inversión implica necesariamente la renuncia a realizar inversiones alternativas con rentabilidades potenciales. En definitiva si la empresa no necesita tanto capital lo adecuado será proceder a su devolución a los accionistas.

Una vez repasados los conceptos y principios anteriores podemos volver a nuestro ejemplo (gráfico 3):

Tras realizar la ordenación vertical del balance podemos extraer las primeras conclusiones:

• La empresa presenta serios problemas de liquidez, con una clara tendencia a no poder atender sus pagos inmediatos. El AC es claramente menor que el ExC (41,6% vs. 58,4%); su Fondo de Maniobra es negativo (-13 millones); igual situación negativa presenta la relación entre realizable y Disponible respecto al ExC (18.2% vs. 58.4%).

• La empresa está descapitalizada o excesivamente endeudada a corto plazo.

Para evitar la suspensión de pagos o el concurso de acreedores la empresa deberá:

• Aumentar los recursos propios.

• Vender activo fijo no imprescindible para sus operaciones ordinarias, generando fondos para amortizar parte del ExC.

• Mejorar la relación entre el AC y el ExC, tratando de reconvertir deuda a corto en deuda a largo.

Comprobamos cómo agrupando la información en masas patrimoniales de la misma naturaleza, y realizando comparativas entre las diferentes inversiones y sus fuentes de financiación, podemos obtener nuestras primeras conclusiones sobre la estabilidad financiera de la empresa.

Debe tenerse en cuenta la necesaria correspondencia entre la naturaleza de las inversiones (representadas por el activo) y la naturaleza de los recursos que las financian.

Para poder establecer esa correspondencia estudiaremos dos conceptos imprescindibles, el periodo medio de maduración y las necesidades operativas de fondos.

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Gráfico 1

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Gráfico 2

Gráfico 2

Gráfico 3

Gráfico 3


El periodo medio de maduración. Sub-fases. Las Necesidades Operativas de Fondos.

El estudio del ciclo de maduración de la empresa es el paso previo para conocer el fondo de maniobra necesario. Toda empresa tiene un determinado periodo de maduración. Definimos éste como el plazo que transcurre desde que se compra la materia prima hasta que se cobra del cliente, pasando por el proceso de producción, almacenamiento y venta.

Sucintamente el PMM refleja el lapso de tiempo que transcurre desde que cualquier euro invertido en la empresa es recuperado tras la conclusión del proceso operativo. Lógicamente todas las empresas ajustarán al máximo la duración del PMM, para así reducir las necesidades de financiación.

El estudio del Fondo de Maniobra resulta fundamental en el análisis financiero, ya que permite conocer la estructura patrimonial que más conviene a una determinada empresa. Tener un fondo de maniobra suficiente es una garantía de estabilidad al ser la parte del activo circulante financiada con recursos permanentes.

Podemos representar gráficamente el ciclo de maduración de la empresa de la siguiente manera:

Dentro del PMM o ciclo de maduración distinguimos dos ciclos diferenciados:

La primera es el Ciclo de Producción. Este ciclo transcurre desde que la empresa compra de materia prima, la almacena, inicia la producción, la termina y la almacena en el stock de productos terminados.

Casi simultáneamente se desarrolla el Ciclo de Caja. Este será el que más nos interese desde una perspectiva financiera, si bien es totalmente dependiente del anterior. El Ciclo de Caja comienza con el pago a los proveedores de la materia prima. Es a partir de este momento que la empresa comienza a generar necesidades operativas de fondos y por lo tanto financiación. Este ciclo no termina hasta el cobro a los clientes.

El PMM demanda Necesidades Operativas de Fondos. Detengámonos analizar este importante concepto.

Para entenderlo visualicemos en el esquema gráfico del PMM el ciclo de caja. Dado que cualquier empresa compra de forma continua materia prima, paga a sus proveedores a continuación, la transforma y comercializa y finalmente la cobra, nos encontraremos con que de forma continua se inician y se cierran ciclos de caja que a su vez se superponen entre si.

Durante todos estos periodos, y mientras que el pago al proveedor se produzca antes que el cobro al cliente, se necesitará financiación. La actividad de la empresa inmoviliza materia prima, stocks de productos en curso, existencias de productos terminados, saldos de Clientes, etc. Parte de estas inmovilizaciones se financian espontáneamente por parte de los proveedores, a quienes la empresa paga a 30, 60, 90 días, etc. Para el resto de inmovilizaciones necesitaremos financiación. Estas necesidades son las que denominamos Necesidades Operativas de Fondos (NOF).

Las NOF dependen del Periodo Medio de Maduración (PMM) y del nivel de actividad de la empresa: conforme crece el nivel de actividad en la empresa (y siempre que el PMM permanezca constante), las NOF aumentan. Esto nos revela una característica importante del las NOF, y es que son verdaderas inmovilizaciones y por lo tanto deben tener la financiación adecuada.

Distinguiremos dos tipos de NOF:

Las NOF Estructurales, que son aquellas que aparecen por el crecimiento de la actividad en la empresa. Estas quedan inmovilizadas hasta que se reduzca el nivel de actividad. Estas NOF, que son verdaderas inmovilizaciones se deben financiar con el Fondo de Maniobra, es decir, con fondos permanentes.

Las NOF Coyunturales, que son aquellas que aparecen a lo largo del ejercicio debido a factores estacionales (crecimiento coyuntural de las ventas) y desaparecen en cuanto se empiezan a cobrar las ventas de dicho periodo álgido. Estas NOF se deben por lo tanto financiar con fuentes a corto plazo como las pólizas de crédito que facilitan bancos y cajas. Siempre existirán NOF coyunturales, aún en empresas no sujetas a factores estacionales, aunque sólo sea por las desviaciones entre lo inicialmente planificado y el nivel de actividad que en definitiva se registra. Las pólizas de crédito deben ser las fuentes que permitan la financiación de estas desviaciones.

Podemos concluir:

• Los activos fijos o inmovilizados deben financiarse con pasivos a largo plazo, es decir con recursos permanentes.

• Los activos circulantes deben financiarse con pasivos a corto plazo y con el Fondo de Maniobra.

• Las NOF se financian con el Fondo de Maniobra.


El Fondo Maniobra óptimo dependerá del tipo de empresa y más concretamente de la duración de su Ciclo de Maduración. Mientras que en un astillero el PMM será largo y requerirá una financiación estable específica, en una empresa distribuidora de productos de consumo el periodo será mas corto y requerirá fuentes de financiación menos permanentes.

Incluso nos encontraremos empresas, caso de los grandes distribuidores de productos de alimentación o de consumo, en las que son los proveedores los que financian en buena medida la actividad, al cobrar del distribuidor incluso después de que éste haya cobrado a sus clientes.

La duración del Ciclo de Maduración se calcula sumando las duraciones de las distintas fases o sub-períodos en que se desarrolla el ciclo de explotación de la empresa.

Para el calculo de los diferentes fases necesitaremos información contable relativamente básica, es decir, toda la información necesaria es fácilmente accesible en el sistema contable de una empresa ordenada. Lo que será muy valioso a la hora de calcular los diferentes períodos será contar con saldos contables medios.

En el capitulo de introducción al análisis financiero hemos mencionado las limitaciones que puede presentar la contabilidad. Hacíamos referencia al carácter estático e histórico de los datos. Para el cálculo de las diferentes sub-fases del PMM el hecho de utilizar saldos contables a final de periodo tendrá como consecuencia cálculos menos exactos que si contamos con saldos medios para los mismos periodos. Para determinadas rúbricas del balance (si no todas) pero especialmente aquellas que registran mayor volumen de transacciones o rotación, deberemos exigir saldos medios. En el caso de que ello no sea posible, deberemos entonces calcular una aproximación a los mismos calculando las medias sobre saldos finales de periodo. Siempre será un ejercicio más ajustado que conformarse con saldos estáticos.

El primer período al que se enfrenta la empresa es el Período Medio de Aprovisionamiento o de stock de materias primas (PMA) es el tiempo que por término medio permanecen las materias primas almacenadas, desde que entran en la empresa hasta su incorporación al proceso productivo. Lo calcularemos de la siguiente manera:


Si dividimos el consumo anual de materias primas entre el nivel medio de existencias en almacén, obtenemos el número de veces que en un año se consume el stock medio de materias primas. Dividiendo el número de días que tiene un año por la cantidad anterior obtenemos el número de días que tarda la empresa en consumir dicho stock medio, es decir, el período medio de almacenamiento.

El siguiente en orden cronológico es el Período Medio de Fabricación o de stock de productos en curso (PMF). Este es el tiempo que por término medio transcurre desde la entrada de los materiales al proceso productivo hasta que salen en forma de productos terminados. Si aplicamos el razonamiento anterior lo calcularemos de la siguiente manera:

A continuación, y una vez fabricados los productos nos encontramos con el período medio de almacenamiento o de stock de productos terminados o Período Medio de Venta (PMV). Este es el tiempo que por término medio transcurre desde la entrada de los productos en el almacén hasta que salen del mismo como consecuencia de una venta. Lo calcularemos análogamente:

El siguiente periodo en el ciclo de maduración es el Período Medio de Cobro a clientes (PMC) es el tiempo que por término medio transcurre entre la venta y el cobro. Lo calcularemos de la siguiente manera:

Por último calcularemos el tiempo que por término medio transcurre entre la compra de materias primas y el pago a proveedores. Este lapso de tiempo es el Período Medio de Pago a proveedores (PMV). Lo calcularemos utilizando el mismo criterio que en casos anteriores:

Calcularemos entonces el Período medio de Maduración (PMM) cómo el resultado de la siguiente fórmula:

PMM = PMA + PMF + PMV + PMC - PMP

Sabiendo cual es ese fondo de maniobra necesario (u óptimo) su comparación con el real, que calculamos igualmente con los datos contables, podremos extraer las siguientes conclusiones sobre la gestión de la liquidez de la compañía:

• Si el FM óptimo es mayor que el real, la empresa tiene escasa financiación a largo plazo o un activo circulante excesivo. Suponiendo que los activos circulantes estén condicionados por las necesidades productivas, habrá que ajustar la financiación. La empresa necesita reducir fondos a corto plazo y sustituirlos por fondos a largo plazo. De mantenerse esta situación la empresa podría tener dificultades para hacer frente al pago de sus deudas.

• Si el FM óptimo es igual que el real, la empresa se encuentra en situación de equilibrio.

• Si el FM óptimo es menor que el real, la empresa está utilizando demasiados recursos a largo plazo para financiar activos a corto plazo, lo que puede significar que se estén pagando intereses por financiación ociosa (la solución será reducir la financiación a largo plazo) o bien empleando recursos propios de manera ineficiente. En este caso la empresa se enfrenta a problemas de rentabilidad.

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El período medio de maduración

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Cálculo de sub ciclos del PMM

Cálculo de sub ciclos del PMM


El estado de origen y Aplicación de Fondos

El Estado de Origen y Aplicación de Fondos es esquema que parte de las diferencias contables entre dos balances cerrados, y que pone de manifiesto de que tipo de fuentes se ha obtenido el dinero invertido por la compañía (Orígenes), y a su vez en que partidas patrimoniales se han invertido dichos fondos (Aplicaciones).

Se trata de una sencilla herramienta que nos resultará de gran utilidad para ordenar la gran cantidad de información financiera de la que disponemos y en base a ello directamente extraer conclusiones o bien determinar que relaciones de las identificadas requieren un análisis en más detalle. No olvidemos que en muchas ocasiones, en nuestra calidad de gestores o analistas, lo que primero debemos identificar, antes de pasara a análisis mas detallados o concretos, es donde precisamente centrar dicho análisis. Para ello el EOAF es una herramienta muy valiosa que nos permitirá, con unos cálculos rápidos y simples poder empezar con una tarea obligada para el analista o el gestor, formularnos “preguntas inteligentes” sobre la información económico financiera de la empresa.

El cálculo del EOAF se puede realizar utilizando dos métodos diferentes: el Indirecto y el Directo.

Comenzaremos por el Método Indirecto que es el de cálculo más sencillo y probablemente el más revelador.

En este caso el ejercicio a completar consiste en calcular las diferencias que registran cada partida contable del balance entre dos fechas distintas. Es decir, compararemos el saldo contable que presenta la misma rubrica del balance a dos periodos cerrados diferentes.

Definimos como Orígenes de Fondos las siguientes variaciones:

• El cashflow, entendiendo como tal el beneficio neto más las amortizaciones. Lógicamente. La generación de un excedente económico es un origen de fondos.

• Aumentos del Patrimonio Neto. Efectivamente las nuevas aportaciones de los socios constituyen orígenes de fondos.

• Aumento de deuda. El recurso financiación bancaria por ejemplo, o la emisión de obligaciones es una forma de obtener financiación.

• Disminución de activos. Esta se produce por la venta o enajenación de los mismos, como nos indica la definición del nuevo PGC, y de la cual se obtienen fondos.

Definimos como Aplicaciones de Fondos las siguientes variaciones:

• Aumento de activos, o lo que es lo mismo la realización de nuevas inversiones.

• Disminución de deuda, es decir, la aplicación de fondos para la cancelación de obligaciones.

• Disminución del Patrimonio Neto, lo que sucede en casos de devolución de capital o reservas a los socios y el registro de pérdidas.

Ejemplo: supongamos una empresa con el siguiente balance de situación a cierre de los ejercicios 2006 y 2007. Para el cálculo del método Indirecto restamos los saldos rúbrica a rúbrica y los ordenamos.

El cálculo del método Indirecto resultaría:

Observamos que la actividad de la empresa se ha concentrado principalmente en la compra de activo inmovilizado y en la disminución de la deuda a corto plazo. En menor medida ha incrementado sus existencias y los saldos con clientes. ¿cómo ha financiado esta actividad? Fundamentalmente utilizando el efectivo de que disponía a finales del ejercicio anterior y el resultado del año. También ha habido cierto recurso al endeudamiento a largo y creciendo en deudas con proveedores.

Definimos a continuación el Método Directo. Para su cálculo necesitaremos además del balance, la Cuenta de Pérdidas y Ganancias. La formulación es igualmente intuitiva. Agruparemos los orígenes de fondos y las aplicaciones de los mismos bajo tres categorías ya comentadas cuando hablamos del Estado de Flujos de Efectivo:

• Flujos derivados de la explotación, integrados por

(+) cobros de clientes (-) pagos a proveedores y empleados (-) impuesto sobre sociedades (+/-) otros cobros y pagos de explotación

• Flujos derivados de actividades de inversión, integrados por:

(-) pagos por compra de activos no corrientes (+) ingresos por venta de inmovilizado

• Flujos derivados de actividades de financiación integrados por:

(+) desembolsos de aumento de capital (+) emisión de empréstitos (+/-) intereses (-) dividendos pagados

Supongamos que la Cuenta de Pérdidas y ganancias en nuestro ejemplo es la siguiente:

El EOAF bajo el método Directo quedaría configurado de la siguiente manera:

Dentro del Flujo de Explotación los cobros a clientes serán el resultado de restar a las Ventas (2.000.000) el importe calculado como aumento de Clientes en el método Indirecto (50.000), es decir, los cobros efectivos a clientes se componen del volumen de ventas menos aquellas efectuadas a crédito a nuestros clientes.

Igualmente ocurre con los pagos a proveedores. En este caso al importe gastado en compra de materiales (1.125.000) le sumaremos el importe que nuestros proveedores nos han facilitado a crédito (25.000), y que ya calculamos mediante el método Indirecto.

De esta manera agrupamos las partidas de una manera más estructurada por flujos diferenciados y alcanzamos las correspondientes conclusiones.

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