Visión del mercado en Eficiencia energética

De wiki EOI de documentación docente
Saltar a: navegación, buscar


Estado de desarrollo de la sección: completo completo

Wikilibro: Eficiencia energética > Capítulo 4: El negocio de la eficiencia energética

Sección 1

Visión del mercado
Los servicios tradicionales relacionados con la eficiencia energética o, más ampliamente hablando, con la reducción de costes energéticos han sido la asesoría en la optimización de la facturación eléctrica y de gas natural, la realización de auditorías energéticas, la ingeniería necesaria para implantar medidas de ahorro de energía (proyecto, legalización, y dirección y supervisión de obras e instalaciones) el suministro de equipos y materiales, y la instalación de los mismos.

Salvo la asesoría en la contratación de electricidad y gas y las auditorías, los demás servicios los han venido prestando tradicionalmente empresas dedicadas también a sectores aparte de la eficiencia energética.

Un caso particular de reducción de costes, sin compromiso de ahorro de energía se ha venido realizando desde los primeros años de este siglo. Nos referimos a la venta de calor y o frío. En esta forma de hacer negocio, el proveedor ofrece a su cliente la energía en la forma en que éste la usa (generalmente agua caliente o fría) a un precio competitivo, y a cambio se hace cargo de renovar y mantener en perfecto estado las instalaciones de producción de dicho calor y frío. Cuanto más eficientes sean dichas instalaciones de generación mayor será el margen entre el coste de generación y el precio de venta por unidad energética.

Recientemente, se puede decir que desde el año 2007, se está desplegando el negocio más amplio en el sector de la eficiencia energética. Los llamadas empresas de servicios energéticos son definidas en el apartado i del artículo 3 de la Directiva Europea 2006/32/CE como “una persona física o jurídica que proporciona servicios energéticos o de mejora de la eficiencia energética en las instalaciones o locales de un usuario y afronta cierto grado de riesgo económico al hacerlo. El pago de los servicios prestados se basará (en parte o totalmente) en la obtención de mejoras de la eficiencia energética y en el cumplimiento de los demás requisitos de rendimiento convenidos”.

Con esta definición, queda clara la condición mínima que se debe incluir en un contrato de servicios para que se pueda denominar servicios energéticos, y es que, en alguna medida, una proporción de la factura del proveedor de los servicios esté vinculada al ahorro energético que se produzca.

Actores del mercado

El mercado de la eficiencia energética no es excesivamente complejo, si bien no es demasiado conocido.

Como clientes podemos encontrara a cualquier tipo de organización o persona que precise reducir su consumo de energía o los costes de la misma.

La administración tiene muchas facetas en este mercado. Puede jugar los papeles de desarrollador de normas, inspector, promotor de proyectos, y divulgador.

Los importadores, fabricantes y distribuidores de componentes, equipos y sistemas, incluido el software, que están evolucionando hacia la venta basada en servicios de asistencia a ingenierías, más que ser meros vendedores.

Empresas de servicios de ahorro y eficiencia: organizaciones que proporcionan servicios relacionados con toda la cadena de valor, desde la identificación de necesidades u oportunidades, hasta la medida y la verificación de los resultados de un proyecto. A su vez, hay muchas categorías de servicio entre las que se pueden citar Empresas de Servicios Energéticos, Certificación Energética, auditoras energéticas, consultoras, verificadoras, ingenierías, instaladoras, mantenedoras, etc.

Un papel cada vez más relevante lo juegan las Instituciones Financieras, cuya actividad consiste en financiar proyectos de ahorro y eficiencia.

Las entidades de seguros, hoy por hoy, sólo prestan servicios tradicionales, es decir, cubren los riesgos sobre equipos y sistemas, y personas. No obstante, hay una posibilidad de evolucionar para cubrir también los riesgos derivados de las garantías de ahorros.

Los suministradores, en este caso, comercializadores energéticos, cuyo rol pude ser asumido por las Empresas de Servicios Energéticos (ESEs) o, a la viceversa, pueden evolucionar para prestar servicios energéticos como herramienta de fidelización o simplemente por diversificación.

Organismos de investigación y desarrollo, como centros tecnológicos y universidades, han colaborado tradicionalmente, a través de proyectos de desarrollo de nuevos productos y materiales. Dado que el I+D en tecnologías energéticas está fuertemente apoyado por la administración en los últimos años, estos centros están integrándose cada vez más en el mercado de la eficiencia energética.


Figura. Mapa relacional de los actores del mercado de la Eficiencia Energética. Fuente: Asociación de Empresas de Eficiencia Energética


Impacto e Importancia de la Eficiencia energética como actividad económica

El sector de la eficiencia produce una serie de beneficios que alcanzan más allá de los actores involucrados de forma activa. Entre ellos, cabe destacar una racionalización en el uso de los recursos económicos y la creación de empleo. La primera hace posible una asignación más eficaz de dichos recursos y las familias disponen de una mayor renta disponible y las empresas pueden mejorar su productividad y competitividad, ya que liberan recursos económicos para otras inversiones o para su expansión.

De acuerdo con la AIE, las inversiones en eficiencia durante la siguiente década serán determinantes para asegurar la sostenibilidad del sistema, y para alcanzar mayor competitividad.

Sin embargo, en la actualidad se da una paradoja, denominada “energy efficiency gap” que consiste en que, a pesar de las ventajas económicas de ésta, el nivel de ahorro y eficiencia no alcanza el nivel que debería. Las razones parecen ser:

  • Fallos en el mercado, alejándose de su funcionamiento económico.
  • Percepción de que los estudios de potencial ahorro tienden a subestimar costes y sobreestimar ahorros y, en caso español, esta anomalía es cierta, si bien tiende a corregirse con la implantación de los servicios energéticos, que precisan estudios realistas.
  • Lentitud en la respuesta de los agentes y consumos a las medidas adoptadas.

En relación a este retraso en su implantación, el gasto actual en I+D+i en tecnologías energéticas está muy lejos del necesario para conseguir los objetivos de reducción de emisiones marcados para 2050 por la AIE. Esta organización cifra el déficit actual entre los gastos de I+D+i actuales y los necesarios para alcanzar los objetivos, entre 40 y 90 mil millones de dólares.

Sección siguiente >
Consultoría