Regularización y aplicación del resultado en Finanzas

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Wikilibro: Finanzas > Capítulo 1: Contabilidad Financiera

Sección 8

Regularización y aplicación del resultado
En esta sección se revisa en detalle el proceso de regularización (cálculo del resultado del ejercicio) y el destino o aplicación del mismo.

El proceso de regularización en detalle

Toda la información contable procesada a lo largo del ejercicio económico (a través de las distintas etapas en que se desarrolla el método contable), no es suficiente para mostrar la imagen fiel de la situación patrimonial, financiera y los resultados de la unidad económica al cierre de cada ejercicio. Se hace preciso, por tanto, realizar un proceso conocido como regularización contable que tiene por objeto adaptar toda la información contable elaborada a lo largo del ejercicio a la realidad económica del momento en que concluye dicho ejercicio. Al final de ese proceso de regularización se habrá determinado el beneficio o la pérdida derivada de la gestión empresarial.


Etapas del proceso de regularización

Reclasificación de cuentas. Se hace preciso una reclasificación de cuentas como consecuencia de que se han modificado las circunstancias que afectan a determinadas partidas.

Periodificación contable. La aplicación del principio del devengo y el criterio de reconocimiento de ingresos y gastos exigen que la imputación de los ingresos y gastos a los diferentes ejercicios económicos se realice atendiendo a la imputación al ejercicio en el que el hecho económico se produce con independencia del momento en que se produzcan su cobro o pago respectivo.

Depreciación. La mayoría de los activos inmovilizados tienen una vida útil para la empresa de duración limitada. El coste de un activo inmovilizado se debe considerar como un gasto a repartir entre cada uno de los periodos contables que constituyan su vida útil. Estás pérdidas de valor de carácter sistemático por uso de los activos se reflejan contablemente por medio de las depreciaciones.

Para el establecimiento de la política de depreciación afectan los siguientes factores: vida útil del bien, el valor residual y el método de depreciación empleado (uniforme, acelerado, o decreciente).

Correcciones valorativas. Los activos que forman parte del balance han podido tener durante el ejercicio pérdidas de valor que pueden ser efectivas o potenciales. Además de la depreciación sistemática por uso de los activos, en el proceso de regularización debemos analizar si los activos de la compañía han sufrido alguna pérdida de valor no prevista y ajustar el valor del activo afectado. Si la pérdida es reversible se hace una provisión, y si es irreversible se corrige el valor del bien. Todo ello con cargo a pérdidas del ejercicio.


Determinación del resultado del ejercicio y cierre contable

A lo largo del ejercicio la empresa irá registrando en las cuentas de gastos del Grupo 6 correspondientes todas las compras realizadas, así como todos los gastos y pérdidas que debidamente periodificadas corresponden al ejercicio en cuestión.

Paralelamente, en las cuentas de ingresos del Grupo 7 se habrán registrado los ingresos por ventas de bienes o prestación de servicios que constituyen el tráfico de la empresa, así como los demás ingresos obtenidos, incluidos los de carácter extraordinario.

También hay que considerar el efecto de la variación de existencias tanto de las materias primas como de los productos terminados. Dicha variación se determinará por la diferencia entre el valor de las existencias al comienzo del ejercicio y el valor del inventario final realizado el cierre del mismo.

Por último hay que considerar el gasto por impuesto sobre el beneficio. Para el cálculo del impuesto de beneficio hay que basarse en el resultado contable antes de impuestos. Sobre éste se realizan una serie de ajustes a fin de determinar el resultado fiscal de la empresa. Este resultado fiscal o resultado contable ajustado es sobre el que se aplica la escala del gravamen del impuesto de cara a obtener el impuesto sobre beneficio devengado.

Al cierre del ejercicio se concentra en una sola cuenta (Pérdidas y Ganancias) todos los componentes que integran el resultado, para ello se saldarán todas las cuentas de los grupos 6 y 7 trasladando sus saldos a la cuenta de Pérdidas y Ganancias, por lo que la cuenta de Pérdidas y Ganancias será la única que quedará con saldo y aparecerá en el balance de la sociedad dentro de los fondos propios. Si la empresa tiene beneficios este saldo aumentará los fondos propios, y si hay pérdidas el saldo minorará el importe de los mismos.


La aplicación del resultado

Una vez determinado el resultado del ejercicio debe decidirse sobre el destino o aplicación que la empresa querrá dar al mismo. Dicho resultado figura como componente de los recursos propios en el balance de situación.

Los únicos partícipes en la distribución del saldo acreedor de la cuenta de Pérdidas y Ganancias serían los accionistas de la sociedad. El modelo de estado de distribución de resultados solo contempla expresamente reconocidas tres posibilidades de reparto del beneficio empresarial: dotaciones a reservas, reparto a los socios mediante dividendos, o a compensar pérdidas de ejercicios anteriores.

La base de reparto de la propuesta de distribución estará integrada no solamente por el resultado del ejercicio que se cierra sino también por el remanente y las reservas de libre disposición procedentes de ejercicios anteriores.

El remanente representa aquellos beneficios normalmente de escasa cuantía que quedan pendientes de aplicación en un determinado ejercicio, tomándose una decisión sobre el mismo al aprobarse la distribución del año siguiente.

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