Gestión de Aguas y Gases Residuales en el Sector Químico en Ecoinnovación en procesos industriales

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Wikilibro: Ecoinnovación en procesos industriales > Capítulo 9: Ejemplos de Innovación Medioambiental en Procesos Industriales

Sección 2

Gestión de Aguas y Gases Residuales en el Sector Químico
Los vertidos en la atmósfera y en el agua constituyen el principal impacto ambiental causado por las emisiones de las plantas químicas.

Las principales fuentes de agua residual en la industria química provienen de los procesos siguientes:

  • síntesis químicas
  • sistemas de tratamiento de agua residual
  • acondicionamiento del agua de abastecimiento
  • purga de los sistemas de agua de alimentación de las calderas
  • purga de los circuitos de enfriamiento
  • lavado a contracorriente de filtros e intercambiadores iónicos
  • lixiviados de vertedero
  • aguas pluviales procedentes de zonas contaminadas, etc.

En lo que respecta a su impacto, se caracterizan por:

  • la carga hidráulica
  • el contenido de sustancias contaminantes, expresado como carga o concentración
  • el efecto o peligro potencial para el acuífero receptor, expresado como parámetros de sustitución o de suma
  • el efecto sobre los organismos que habitan en el acuífero receptor, expresado como datos de toxicidad.

Las emisiones de gases residuales aparecen en forma de:

  • emisiones canalizadas, que son las únicas que pueden tratarse
  • emisiones difusas
  • emisiones fugitivas.

Los principales contaminantes atmosféricos presentes en ellos son:

  • compuestos orgánicos volátiles (COV)
  • compuestos de azufre (SO2, SO3, H2S, CS2, COS)
  • compuestos de nitrógeno (NOx, N2O, NH3, HCN)
  • compuestos halogenados (Cl2, Br2, HF, HCl, HBr)
  • compuestos de combustión incompleta (CO, CxHy)
  • partículas.

La gestión ambiental es una estrategia para tratar (o prevenir) los vertidos de residuos procedentes de actividades de la industria (química), teniendo en cuenta las condiciones locales y mejorando de este modo el rendimiento integral de la planta química. La gestión ambiental permite a la empresa conocer mejor los mecanismos contaminantes del proceso de producción, tomar decisiones equilibradas sobre medidas ambientales a acometer, evitar soluciones temporales e inversiones no recuperables, y actuar de forma adecuada y tomando la iniciativa sobre los nuevos desarrollos medioambientales. Normalmente un sistema de gestión ambiental sigue un proceso cíclico y continuo de varios pasos que se sirve de diversas herramientas de gestión y de ingeniería divididas en las siguientes categorías básicas:

  • herramientas de inventario, que proporcionan, como punto de partida, información pormenorizada y transparente para la adopción de las decisiones necesarias sobre prevención, minimización y control de residuos. Dichas herramientas incluyen el inventario del centro (que proporciona información pormenorizada sobre el emplazamiento, los procesos de producción y las plantas correspondientes, el sistema de alcantarillado existente, etc.); el inventario de efluentes (aguas y gases residuales) que proporciona información pormenorizada sobre los flujos de residuos (cantidad, contenido de contaminantes, variabilidad, etc.), sus orígenes, cuantificación, evaluación y validación de las causas de las emisiones, con lo que se obtiene una clasificación de los distintos caudales para identificar las opciones disponibles y una lista de prioridades para futuras mejoras; el inventario de efluentes que incluye también una evaluación completa de efluentes y una evaluación de la reducción del consumo de agua y de los vertidos de agua residual; y el análisis de flujo de energía y materiales que sirve para mejorar el rendimiento operativo de los procesos (en lo que respecta al consumo de energía, materias primas, vertido de residuos).
  • herramientas operativas que llevan a la práctica las decisiones de gestión ambiental. Dichas herramientas incluyen: seguimiento y mantenimiento periódico, definición y revisión periódica de objetivos o programas internos para la mejora continua en materia de medio ambiente, elección de las opciones de tratamiento y sistemas de recogida (tomando como base por ejemplo, el resultado de las herramientas de inventario y su implantación), métodos de control de calidad empleados como “solución de problemas” cuando un proceso de tratamiento existente se descontrola o no satisface los requisitos (diagrama de causas y efectos, el análisis de Pareto, el diagrama de flujos, o el control estadístico de procesos).
  • herramientas estratégicas, que abarcan la organización y ejecución de la manipulación de residuos en toda la planta química de manera integrada, evaluando las opciones ambientales y económicas. Dichas herramientas incluyen: la evaluación de riesgos como metodología común para calcular el riesgo humano y ecológico como resultado de las actividades realizadas en los procesos de producción, el establecimiento de referencias como proceso de comparación de los logros de una planta o centro con los de otros emplazamientos, la evaluación del ciclo de vida como proceso de comparación de los efectos ambientales potenciales de diferentes modos de actuación.
  • herramientas de seguridad y emergencia, necesarias en caso de producirse imprevistos como accidentes, incendios o derrames.

    Contenido

Técnicas y procesos

Las técnicas descritas para el tratamiento del agua residual son:

  • técnicas de separación o clarificación, que se utilizan sobre todo en combinación con otras operaciones, ya sea como primer paso (para evitar daños, obstrucciones o incrustación de sólidos en otras instalaciones de tratamiento) o como paso final de clarificación (para eliminar los sólidos o el aceite formado durante la operación de tratamiento previa): separación de gravilla, sedimentación, flotación por aire, filtración, microfiltración/ultrafiltración, separación aceite-agua.
  • técnicas de tratamiento fisicoquímico para agua residual no biodegradable, empleadas principalmente para contaminantes inorgánicos o contaminantes orgánicos apenas biodegradables (o inhibidores), a menudo como pre-tratamiento antes de una planta de tratamiento (central) biológico de aguas residuales: precipitación/sedimentación/filtración, cristalización, oxidación química, oxidación en aire húmedo, oxidación supercrítica en agua, reducción química, hidrólisis, nanofiltración/ósmosis inversa, adsorción, intercambio iónico, extracción, destilación/rectificación, evaporación, separación, incineración.
  • técnicas de tratamiento biológico para agua residual biodegradable: procesos de digestión anaeróbica como el proceso de contacto anaeróbico, proceso anaeróbico por manto de fangos en suspensión, proceso de lecho fijo, proceso de lecho expandido, eliminación biológica de compuestos de azufre y metales pesados procesos de digestión aeróbica como el proceso de lodos activados con mezcla completa, proceso de biorreactor de membrana, proceso de filtro de escurrimiento, proceso de lecho expandido, proceso de lecho fijo con biofiltro nitrificación/desnitrificación, tratamiento central biológico de aguas residuales.

Las técnicas descritas para el tratamiento de lodos de agua residual pueden considerarse opciones distintas o una combinación de opciones entre sí. Las técnicas descritas para el tratamiento de lodos de agua residual son: operaciones preliminares de espesamiento del lodo, estabilización del lodo, acondicionamiento del lodo, técnicas de deshidratación del lodo, operaciones de secado, oxidación térmica del lodo, vertido controlado del lodo en la propia planta.

Las técnicas descritas de tratamiento del gas residual no se pueden clasificar simplemente como técnicas de recuperación o de atenuación. La recuperación de los contaminantes depende de si se aplican etapas de separación adicionales. Algunas de las técnicas pueden utilizarse como operaciones finales, y otras tan solo como fase de pre-tratamiento o de depuración final. La mayoría de las técnicas de control del gas residual exigen un tratamiento ulterior del agua residual o del gas residual generado durante el proceso de tratamiento. Las técnicas son:

  • para compuestos orgánicos volátiles (COV) y compuestos inorgánicos; separación de membrana, condensación, adsorción, depuración por vía húmeda, biofiltración, biodepuración, bioescurrimiento, oxidación térmica, oxidación catalítica quemado por antorcha.
  • para partículas: separador, ciclón, precipitador electrostático, depurador de polvo húmedo, filtro textil, filtración catalítica, filtro antipolvo de dos etapas, filtro absoluto (filtro HEPA), filtro de aire de alta eficiencia (HEAF), filtro nebulizador.
  • para contaminantes gaseosos en gases de combustión: inyección de sorbente seco, inyección de sorbente semiseco, inyección de sorbente húmedo, reducción no catalítica selectiva de NOx (SNCR), reducción catalítica selectiva de NOx (SNCR).

La industria química comprende una amplia gama de empresas: en un extremo, las pequeñas empresas que tienen un solo proceso y pocos productos, con una o pocas fuentes generadoras de residuos, y, en el otro, las empresas multiproducto con muchos efluentes de residuos complejos. Aunque probablemente no existan dos plantas químicas totalmente iguales en cuanto a su gama de productos, situación ambiental y cantidad y calidad de las emisiones de residuos, es posible mencionar técnicas sobre el tratamiento del agua residual y del gas residual para el sector en su conjunto.


Gestión

El requisito previo para un buen resultado medioambiental es un sistema de gestión medioambiental (SGM). A fin de cuentas, la ejecución correcta y coherente de un SGM reconocido conducirá a un resultado medioambiental óptimo de la planta química. Este sistema debe incluir:

  • implantación de una jerarquía transparente de responsabilidades, de manera que las personas encargadas respondan directamente ante los altos directivos
  • preparación y publicación de un informe anual sobre actuación ambiental
  • fijación de objetivos ambientales internos (específicos de la planta o de la empresa), revisión periódica de dichos objetivos y publicación en el informe anual
  • realización de una auditoría periódica para garantizar el cumplimiento de los principios del SGM
  • seguimiento periódico de la actuación en materia de medio ambiente y de los progresos realizados de cara a la implantación de una política SGM
  • evaluación de riesgos continua para detectar los peligros
  • evaluación continua del rendimiento y mejora de los procesos (producción y tratamiento de residuos) en cuanto a consumo de agua y energía, generación de residuos y efectos entre distintos medios
  • implantación de un programa de formación adecuado para el personal e instrucciones para los contratistas que trabajen en la planta en temas relacionados con la seguridad, higiene y medio ambiente (SHM) y procedimientos de emergencia
  • aplicación de buenas prácticas de mantenimiento
  • implantación de un sistema de gestión de agua residual/gas residual (o una evaluación del agua residual/gas residual) como subsistema del SGM, empleando una combinación adecuada de:
  • nventario de planta e inventario de efluentes
  • comprobación e identificación de los focos de emisión más importantes para cada medio y elaboración de una lista según la carga de contaminantes
  • comprobación de los medios receptores (aire y agua) y su nivel de tolerancia a las emisiones, empleando los resultados para determinar hasta qué punto es preciso aplicar unos requisitos de tratamiento más estrictos o si las emisiones son aceptables o no
  • evaluación de la toxicidad, persistencia y bioacumulación potencial del agua residual que se vaya a verter a un acuífero receptor, y comunicación de los resultados a las autoridades competentes
  • comprobación e identificación de los procesos importantes que consumen agua y elaboración de una lista ordenada por consumos
  • búsqueda de opciones de mejora; centrándose en los caudales con concentraciones y cargas más altas, en su potencial de riesgo y en el impacto sobre el acuífero receptor 1
  • evaluación de las opciones más eficaces comparando las eficiencias de eliminación en general; el equilibrio global de efectos entre distintos medios; la viabilidad técnica, organizativa y económica, etc.
  • evaluar el impacto ambiental y los efectos sobre las instalaciones de tratamiento a la hora de planificar nuevas actividades o introducir modificaciones en las actividades ya existentes
  • reducir las emisiones en origen
  • vincular los datos de producción con los datos sobre cargas de emisión, a fin de comparar los vertidos reales y los previamente calculados
  • tratar los caudales de residuos contaminados preferentemente en su origen, en lugar de proceder a su dispersión y posterior tratamiento centralizado, a menos que exista una buena razón en contra de ello
  • aplicar métodos de control de la calidad para evaluar los procesos de tratamiento o producción o impedir que éstos caigan fuera de control
  • aplicar normas de buena práctica industrial para la limpieza de los equipos a fin de reducir las emisiones al agua y a la atmósfera
  • utilizar equipos/procedimientos para detectar a tiempo desviaciones que pudieran afectar a las instalaciones de tratamiento posteriores, a fin de evitar contratiempos en dichas instalaciones
  • instalar un sistema de alarma eficaz y centralizado que avise de posibles averías y fallos de funcionamiento a todas las personas afectadas
  • implantar un programa de seguimiento en todas las instalaciones de tratamiento de residuos para comprobar que funcionan correctamente
  • aplicar estrategias para hacer frente a problemas relacionados con el agua de extinción o derrames
  • implantar un plan de respuesta a incidentes de contaminación
  • asignar los costes de tratamiento de agua residual y gas residual asociados a la producción.
  • utilizar medidas integradas en el proceso antes que técnicas de tratamiento posteriores, siempre que se pueda elegir
  • comprobar si las instalaciones de producción existentes admiten la adopción posterior de medidas integradas en el proceso, e implantar dichas medidas cuando sea posible o, como muy tarde, cuando la instalación experimente cambios importantes.


Agua residual

Un sistema adecuado de recogida de agua residual desempeña un papel fundamental en la reducción o el tratamiento eficaz de las aguas residuales. Dicho sistema canaliza los flujos de agua residual hasta los dispositivos de tratamiento apropiados e impide que se mezcle el agua residual contaminada y la no contaminada. Por lo tanto, los procesos deben:

  • separar el agua de proceso del agua pluvial no contaminada y de otros vertidos de agua no contaminada; si una planta existente no practica la separación del agua, esta técnica se puede instalar (al menos parcialmente) cuando se introduzcan cambios importantes en la planta
  • separar el agua de proceso con arreglo a su carga de contaminantes
  • instalar un tejado sobre las zonas de contaminación potencial, cuando sea posible
  • instalar conductos de drenaje separados para las zonas con riesgo de contaminación, incluido un sumidero al que vayan a parar las fugas o derrames
  • emplear alcantarillas de superficie para canalizar el agua de proceso dentro del emplazamiento industrial desde los puntos de generación del agua residual hasta el dispositivo o dispositivos de tratamiento final; si las condiciones climáticas no permiten la instalación de alcantarillas de superficie (cuando las temperaturas están bastante por debajo de 0 ºC), también se puede utilizar una red de conductos subterráneos accesibles, muchas plantas químicas tienen todavía alcantarillas subterráneas y normalmente la construcción inmediata de nuevos sistemas de desagüe es inviable, pero se puede trabajar por etapas cuando se planee la introducción de cambios importantes en las plantas de producción o en la red de alcantarillado
  • prever medios de retención, por si se produce una avería, y una cantidad suficiente de agua de extinción, según determine la evaluación de riesgos.

El tratamiento de aguas residuales en el sector químico tiene al menos cuatro opciones distintas para su desarrollo, o bien se realiza el tratamiento final centralizado en una planta de tratamiento biológico ubicada en el propio emplazamiento industrial, o en una planta de tratamiento municipal, o el tratamiento final centralizado de agua residual inorgánica se realiza en una planta de tratamiento químico-mecánico, o es un tratamiento descentralizado. Ninguna de estas opciones es preferible a las demás, siempre que se garantice una protección del medio ambiente en su conjunto.

Para el agua pluvial, se utilizan los procesos de canalizar directamente el agua pluvial no contaminada hasta un acuífero receptor, rodeando la red de alcantarillado de agua residual, y de tratar el agua pluvial de zonas contaminadas antes de conducirla a un acuífero receptor. En algunos casos el empleo de agua pluvial como agua de proceso para reducir el consumo de agua fresca puede ser beneficiosa para el medio ambiente, y se utilizan plantas de tratamiento como desarenador, balsas de retención, depósitos de sedimentación, o filtro de arena.

Para eliminar el aceite o los hidrocarburos, con la finalidad de maximizar la recuperación, cuando aparecen en forma de grandes masas alargadas o cuando son incompatibles con otros sistemas, aplicando para ello una combinación de las técnicas:

  • separación aceite/agua con ciclón, microfiltración o separador API (“American Petroleum Institute”) cuando cabe esperar la formación de grandes masas de aceite libre o hidrocarburos; aunque también puede utilizarse un interceptor de placas paralelas o un interceptor de placas corrugadas
  • microfiltración, filtración de lechos granulosos o flotación por gas
  • tratamiento biológico

En cuanto a los sólidos en suspensión (TSS) se deben eliminar en el caudal de agua residual cuando podrían dañar o estropear las instalaciones montadas a continuación o antes de verterlos en un acuífero receptor. Las técnicas habituales para ello son la sedimentación/flotación por aire para capturar la carga TSS principal, la filtración mecánica para reducir aún más el contenido de sólidos, la microfiltración o ultrafiltración cuando es preciso eliminar por completo los sólidos del agua residual, el control de los olores y del ruido cubriendo o encerrando los equipos y canalizando el aire de escape a una planta de tratamiento de gases residuales si es preciso, y deshacerse de los lodos en la propia planta o a través de un gestor.

Como los metales pesados son elementos químicos imposibles de destruir, la recuperación y reutilización son las únicas maneras de evitar su liberación en el entorno. Cualquier otra opción provoca su transferencia entre los distintos medios: agua residual, aire residual y vertido controlado. Por lo tanto, en estos casos se debe separar el agua residual que contenga compuestos metálicos pesados y tratar en origen los caudales de agua residual segregada, antes de que se mezclen con otros caudales, se deben emplear técnicas que permitan la recuperación y facilitar la posterior eliminación de metales pesados en una planta final de tratamiento como etapa de depuración, con el tratamiento subsiguiente de los lodos, si es necesario (empleando técnicas como precipitación/sedimentación (o en su lugar flotación por aire)/filtración (o en su lugar microfiltración o ultrafiltración), cristalización, intercambio iónico, nanofiltración u ósmosis inversa).

El contenido de sales inorgánicas (o ácidos) del agua residual puede influir tanto en la biosfera del acuífero receptor (por ejemplo un río pequeño enfrentado a una elevada concentración de sal), como en el funcionamiento de los sistemas de desagüe (por ejemplo por corrosión de tuberías, válvulas y bombas o por mal funcionamiento del tratamiento biológico posterior). En este case se debe controlar el contenido de sales inorgánicas, preferiblemente en origen, y empleando técnicas de control que permitan la recuperación. Son técnicas de tratamiento apropiadas la evaporación, el intercambio iónico, la ósmosis inversa, y la eliminación biológica de sulfato (se emplea exclusivamente para el sulfato, pero cuando hay presentes metales pesados, también se eliminan).

Son contaminantes no aptos para el tratamiento biológico, por ejemplo, la materia orgánica recalcitrante o las sustancias tóxicas que inhiben el proceso biológico. Es necesario impedir el vertido de dichos contaminantes en una planta de tratamiento biológico. Es imposible predecir qué contaminantes inhiben los procesos biológicos en una planta de tratamiento de aguas residuales, ya que ello depende de la adaptación a los contaminantes especiales de los microorganismos que trabajan en esa planta. Por consiguiente, hay que tratar de evitar la introducción de componentes de agua residual en sistemas de tratamiento biológico cuando podrían causar fallos de funcionamiento de dichos sistemas, así como tratar mediante técnicas adecuadas los caudales tributarios de agua residual que tengan una parte no biodegradable relevante.

Dentro de las técnicas que se pueden emplear para la recuperación de sustancias están la nano-filtración u ósmosis inversa, la adsorción, la extracción, la destilación/rectificación, la evaporación y la separación. Entre las técnicas adecuadas para la atenuación sin necesidad de combustible adicional cuando la recuperación es inviable están la oxidación química (aunque hay que tener cuidado con los agentes que contienen cloro), la reducción química, y la hidrólisis química. Entre las técnicas de atenuación que conllevan un consumo energético considerable, cuando no existe otro modo de atenuar la toxicidad o los efectos inhibidores o cuando el proceso puede funcionar de forma autosostenible, se encuentran la oxidación en aire húmedo (variante de alta o baja presión), y la incineración del agua residual.


El agua residual biodegradable se puede tratar en sistemas de control biológico, ya sea en forma de caudales tributarios en sistemas de pre-tratamiento especialmente diseñados (por ejemplo sistemas anaeróbicos o aeróbicos de carga elevada, ya sea en forma de agua residual mixta en una planta de tratamiento biológico o en una etapa de depuración después de la planta de tratamiento centralizado). Por lo tanto, se trata de eliminar las sustancias biodegradables empleando un sistema de tratamiento biológico apropiado (o una combinación apropiada de sistemas), como por ejemplo el pre-tratamiento biológico para evitar una elevada carga biodegradable en la planta de tratamiento final centralizado a partir de técnicas de proceso de contacto anaeróbico, proceso anaeróbico por manto de fangos en suspensión, proceso anaeróbico y aeróbico de lecho fijo, proceso anaeróbico de lecho expandido, proceso de lodos activados con mezcla completa, biorreactor de membrana, filtro de escurrimiento (percolador), proceso de lecho fijo con biofiltro, nitrificación/desnitrificación cuando el agua residual contiene una elevada carga de nitrógeno, tratamiento biológico centralizado evitando la introducción de contaminantes del agua residual no biodegradables cuando pueden causar un fallo de funcionamiento del sistema de tratamiento y cuando la planta no es adecuada para tratarlos.


Lodos de agua residual

Cuando los lodos de agua residual se manipulan en el propio emplazamiento industrial, las técnicas que se emplean son las descritas al inicio como operaciones preliminares de espesamiento del lodo, estabilización del lodo, acondicionamiento del lodo, técnicas de deshidratación del lodo, operaciones de secado, oxidación térmica del lodo, o vertido controlado del lodo en la propia planta.


Gas residual

Los sistemas de recogida de gas residual se instalan para canalizar las emisiones gaseosas hasta los lugares de tratamiento. Dichos sistemas se componen de un cerramiento del foco de emisión, unos orificios de ventilación y los conductos. Las técnicas que se utilizan para reducir las emisiones se basan en:

  • minimizar el caudal de gas que llega a la unidad de control enclaustrando lo más posible el foco de emisión
  • impedir el riesgo de explosión, y para ello se debe instalar un detector de inflamabilidad dentro del sistema de recogida cuando el riesgo de formación de una mezcla inflamable sea alto
  • mantener la mezcla de gas por debajo del límite inferior de explosividad o por encima del límite superior de explosividad
  • instalar equipos apropiados que impidan la ignición de mezclas inflamables de gas-oxígeno o minimicen sus efectos

En los procesos industriales aparecen dos tipos de fuentes de gas residual, fuentes de baja temperatura (procesos de producción, manipulación de productos químicos, elaboración de productos), y fuentes de alta temperatura (procesos de combustión, que incluyen instalaciones como calderas, plantas generadoras, incineradores de proceso y unidades de oxidación térmica/catalítica).

Fuentes de baja temperatura

Los contaminantes que es preciso controlar en los gases residuales procedentes de fuentes de baja temperatura (gases de procesos de producción) son polvo (partículas), COV y compuestos inorgánicos (HCl, SO2, NOx etc.).

Para eliminar el polvo/partículas de los caudales de gas residual, ya sea como tratamiento final o como pre-tratamiento para proteger las instalaciones montadas a continuación, es necesario tener siempre presente el consumo de agua y energía de las técnicas de tratamiento. Son técnicas de control adecuadas las técnicas de pre-tratamiento con recuperación potencial (separador, ciclón, filtro nebulizador (también como filtro depurador para aerosoles y gotículas) y las técnicas de tratamiento final depurador por vía húmeda (precipitador electrostático, filtro textil, diversos filtros de alta eficacia en función del tipo de partículas)

Para eliminar los COV de los caudales de gas residual, la técnica de control que se aplique depende en gran medida del proceso del que procedan los gases residuales y del nivel de peligro que supongan dichos gases. Hay tres posibilidades:

  • Técnicas para la recuperación de materias primas o disolventes, a menudo aplicadas como pre-tratamiento para recuperar la carga COV principal antes de las instalaciones de atenuación o para proteger los equipos montados a continuación. Son técnicas apropiadas la depuración por vía húmeda, la condensación, la separación por membrana, la absorción, o las combinaciones entre ellas condensación-adsorción, separación de membrana-condensación.
  • Técnicas de atenuación cuando la recuperación es inviable, dando preferencia a las técnicas de bajo consumo energético.
  • Técnicas de combustión (oxidación térmica o catalítica), cuando no se puedan utilizar otras técnicas de igual eficacia. Estas técnicas consisten en tratar los gases de combustión si cabe esperar que contengan una elevada concentración de contaminantes. También se basan en la utilización del quemado por antorcha para deshacerse del exceso de gases combustibles procedentes por ejemplo de operaciones de mantenimiento, o de sistemas averiados o conductos de ventilación distantes no conectados a sistemas de atenuación.

Para otros compuestos que no sean COV, la mejor es eliminar dichos contaminantes empleando la técnica apropiada:

  • depuración por vía húmeda (agua, solución ácida o alcalina), para haluros de hidrógeno, Cl2, SO2, H2S, NH3
  • depuración con disolvente no acuoso, para CS2, COS
  • adsorción, para CS2, COS, Hg
  • tratamiento biológico, para NH3, H2S, CS2
  • incineración, para H2S, CS2, COS, HCN, CO
  • SNCR o SCR, para NOx.

Cuando sea posible, se emplearán técnicas de recuperación antes que técnicas de atenuación, como por ejemplo la recuperación del cloruro de hidrógeno cuando se utilice agua como medio depurador en la primera etapa de depuración para obtener una solución de ácido hidroclórico, o la recuperación de NH3.

Fuentes de alta temperatura

Los contaminantes que es preciso controlar en los gases residuales procedentes de procesos de alta temperatura (gases de combustión) son polvo (partículas), compuestos halogenados, monóxidos de carbono, óxidos de azufre, NOx y posiblemente dioxinas.

Para eliminar el polvo/partículas se utilizan las técnicas siguientes:

  • precipitador electrostático
  • filtro de bolsa (después de un intercambiador de calor a 120-150 ºC)
  • filtro catalítico (condiciones comparables a las de un filtro de bolsa)
  • depuración por vía húmeda (consiste en recuperar el HCl, HF y SO2 empleando la depuración por vía húmeda en dos etapas o eliminarlos mediante inyección de sorbente, seco, semiseco o húmedo, aunque la depuración por vía húmeda suele ser la técnica más eficaz tanto para la atenuación como para la recuperación.

Para el NOx, lo mejor es efectuar la SCR en lugar de la SCNR más para instalaciones pequeñas), ya que es más eficaz y más respetuosa con el medio ambiente. Para las instalaciones ya existentes que utilicen dispositivos SNCR, el momento de plantearse un cambio será cuando se planeen cambios importantes en la planta incineradora.

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