El contencioso relativo a la patente europea en Propiedad industrial

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Wikilibro: Propiedad industrial > Capítulo 13: La defensa de la propiedad industrial a nivel europeo

Sección 3

El contencioso relativo a la patente europea
La ardua y costosa tarea de proteger la patente en cada uno de los países europeos se ha mitigado mediante la creación del Sistema de la Patente Europea, coordinado desde la Oficina de Patente Europea (EPO) con sede en Múnich.

No obstante lo anterior, a diferencia de la marca y el diseño comunitario, la falta de consenso sobre el establecimiento de la Patente Comunitaria en Europa y, aún más, sobre un sistema jurisdiccional europeo centralizado en esta materia, impone la necesidad a los titulares de patente de tener que defender sus innovaciones protegidas mediante patente en cada país donde se explota o se pretende explotar el derecho asociado a ella.

En efecto, la patente europea, de por sí y a diferencia de la marca comunitaria o del diseño comunitario no confiere un derecho unitario que puede hacerse valer en todos los países con el mismo nivel de protección, ni puede defenderse ante un solo tribunal cuyas decisiones tienen efectos vinculantes en el resto de países de la Unión Europea. Lo que permite dicho sistema, es presentar una única solicitud de patente para todos aquellos Estados europeos en los que se quiere obtener protección. Asimismo, la solicitud es objeto de un solo examen de formalidades y requisitos de patentabilidad y una vez concedida la patente, sólo es necesario traducirla a los idiomas de los países designados en la solicitud y validarla en los mismos.

No obstante, la patente europea, al final de su procedimiento de registro y una vez concedida, se transforma en una serie de patentes nacionales en todos los países donde se ha solicitado su validación.

En el caso de una infracción, por lo tanto, será necesario defender la patente ante los Tribunales nacionales de cada Estado en el que se ha dado la infracción.

Ello significa que las empresas con intereses económicos en varios países europeos que quieren defender sus derechos relacionados con una misma invención en cada uno de ellos, aún contra un solo competidor, están obligados a acudir a la vía judicial en cada uno de estos países con la imprevisibilidad de resultados que ello plantea, y, sobre todo con los costes asociados a tener que defender sus derechos ante jurisdicciones distintas.

En relación a este último aspecto, numerosos estudios han demostrado que, generalmente, los costes totales relacionados con la defensa de los derechos de patentes en múltiples jurisdicciones pueden ser enormes.

A mero título de ejemplo, según estudios de la Comisión Europea del año 2009, se calcula que, en importantes controversias comerciales, en la sola primera instancia, las costas procesales que asumen las partes se elevan a 200.000 euros tanto en Francia como en los Países Bajos, a 250.000 euros en Alemania y a 1,5 millones de euros en el Reino Unido.

Estos costes constituyen un obstáculo, especialmente para las pequeñas y medianas empresas, a la hora de hacer valer sus derechos de patente en todas las jurisdicciones en las que pueda tener lugar una infracción de una patente europea.

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