Definiciones de costes en Finanzas

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Wikilibro: Finanzas > Capítulo 2: Contabilidad de Gestión

Sección 1

Definiciones de costes
En esta sección se cubren las principales definiciones relativas a costes y su gestión en el mundo de la empresa. También se revisan las diferenicas entre los distintos tipos de costes (costes fijos, costes variables, etc.). Por último se analiza cúal es el comportamiento de los diferentes tipos de costes en relación al nivel de actividad.

Concepto de coste

Desde el punto de vista de Contabilidad de Costes se entiende por coste como los recursos que se deben emplear para alcanzar un objetivo específico. El coste es la medición en términos monetarios de los recursos utilizados para conseguir un objetivo determinado.

El coste mide por tanto el uso de los recursos necesarios para producir bienes o servicios. Es decir, el coste mide la cantidad de recursos que se han empleado para un propósito determinado.

Esta medida del coste se expresa en términos monetarios, lo cual proporciona un común denominador que permite que diferentes cantidades de diferentes recursos puedan ser combinadas y agregadas para que la cantidad total de todos los recursos utilizados en la consecución de un objetivo pueda ser determinada.


Diferencia entre coste y gasto

La distinción entre coste y gasto es importante que quede clara, ya que es muy común que exista cierta confusión entre estos dos términos.

Como se ha definido antes se entiende por coste como los recursos empleados en obtener un objetivo determinado. Ejemplo de coste serían la fabricación de un bien, la prestación de un servicio, los recursos empleados en un departamento, o los recursos asignados a un proyecto.

Por el contrario los gastos de un periodo contable son los recursos que se emplean para conseguir los ingresos de ese período contable. Los gastos forman por lo tanto parte de la cuenta de resultados del periodo en el que han contribuido a generar ingresos.

Un producto tendría como coste de producción la valoración en términos monetarios de los diferentes recursos empleados para su fabricación. Si este producto no se ha vendido aún, y se encuentra todavía en el inventario de la empresa, el producto tiene un coste (su coste de producción) pero no podemos decir que sea un gasto. Por el contrario, si el producto se vende su coste sería llevado a gasto en el periodo en el que esto ocurra.

Por lo tanto, un coste será considerado gasto si ese coste forma parte de la cuenta de resultados del periodo analizado.


Costes en relación con el volumen de actividad

La clasificación de los recursos bajo el criterio de volumen de actividad divide los costes entre dos grupos de costes: costes fijos y costes variables. También existen dos variantes de estos tipos de costes conocidos como costes semifijos y costes semivariables.

Se denominan costes fijos a aquellos recursos que son independientes del volumen de actividad que la empresa tenga. Por ejemplo, si medimos el volumen de actividad con el volumen de la producción, el salario del director general de la empresa, el alquiler de las oficinas o el gasto por depreciación contable no dependen del número de unidades producidas en un periodo concreto, por lo que serían ejemplos de costes fijos con respecto a este volumen de actividad.

Determinados costes pueden ser fijos con respecto a cierto volumen o nivel de actividad, pero pueden perder su condición de fijos frente a otras causas. Por ejemplo, determinados costes fijos de producción pueden verse incrementados por un aumento en los requerimientos del nivel de calidad o pueden verse reducidos por una mejora técnica, un cambio de procesos, o una reducción de su precio.

Ahora bien, en ocasiones los costes fijos son tales para sólo un cierto intervalo de actividad y para un período de tiempo dado. Por ejemplo, una maquinaria empleada en el proceso productivo puede permitirnos fabricar hasta X unidades por periodo. Para niveles superiores al nivel de actividad X podemos necesitar una segunda maquina. En ese caso el coste sería fijo hasta el nivel de actividad X, para niveles superiores daría un salto. La variación de los costes fijos en diferentes intervalos se suele denominar costes semifijos o costes por tramos. Es decir, los costes semifijos serían aquellos costes fijos que no varían dentro del intervalo, pero que sí lo hacen fuera del mismo.

Los costes variables, en contraposición de las los costes fijos, son los costes de aquellos recursos que sufren variación cuando lo hace el volumen de actividad de la empresa, es decir, no son independientes del nivel de actividad. Si el volumen de actividad aumenta, entonces el valor total de los costes variables también aumenta. El ejemplo más claro de costes variables es la materia prima empleada en el proceso de fabricación de un producto, a mayor volumen de producción mayor necesidad de materia prima.

Existen tres variantes de costes variables:

1. Los costes variables proporcionales son aquellos costes variables que aumentan proporcionalmente a cómo lo hace el nivel de actividad.

2. Por otro lado, los costes variable degresivos son aquellos costes variables que aumentan en menor proporción de lo que lo hace el volumen de actividad. Normalmente esto es atribuible a algún tipo de economía de escala.

3. Por último, los costes variables progresivos son aquellos costes variables que aumentan en mayor proporción a lo que lo hace el nivel de actividad.

Por último, los costes semivariables son aquellos costes que se pueden descomponer en una componente fija y en otra variable. El consumo eléctrico es un ejemplo típico de coste semivariable. La empresa tiene que asumir un coste fijo como consecuencia de la potencia contratada, y a su vez debe asumir el consumo variable de energía como consecuencia del nivel de actividad productiva (del número de unidades producidas).

La distinción entre coste fijo y coste variable en ocasiones depende de la dimensión temporal que estemos dando a nuestro análisis. Por ejemplo, la mano de obra en la empresa puede ser considerada coste fijo o variable. En el corto plazo casi todos los costes asociados a la mano de obra (excepto las horas extras o las comisiones) pueden ser considerados costes fijos. Por el contrario, en el largo plazo los costes salariales se pueden considerar fundamentalmente variables ya que la empresa puede ir ajustando su volumen de mano de obra al alza con más contrataciones o a la baja no reemplazando los empleados que van dejando la compañía.

Se entiende por generador de coste (o también llamado cost driver) a aquellas causas o factores que hacen variar los costes de un recurso o función. En este sentido, empleando el generador de coste se puede hacer una nueva definición de los conceptos de coste fijo y coste variable.

Se puede entender por coste variable como aquel coste que varía en proporción directa a un cambio en el generador de coste, es decir, a mayor generador de coste, mayor volumen de coste variable.

Por su parte se entendería como coste fijo por aquel coste que no se ve afectado de forma inmediata por cambios o variaciones del generador de coste.

Imágenes y recursos

Imágenes

Costes fijos

Costes fijos

Costes semifijos

Costes semifijos

Costes variables

Costes variables

Costes semivariables

Costes semivariables


Costes totales, unitarios y medios

Las definiciones anteriores se han representado en términos de costes totales pero también pueden representarse en términos de costes unitarios.

En la medida que en muchas ocasiones no todas las unidades de coste consumidas de un determinado recurso son del mismo importe, es común también emplear en determinados análisis el concepto de coste medio, calculado como coste medio ponderado de todas las unidades a considerar en el análisis.

Imágenes y recursos

Imágenes

Costes fijos unitarios

Costes fijos unitarios

Costes variables unitarios

Costes variables unitarios


Otras definiciones relativas a los costes

Cuando la dirección de la empresa ha de tomar decisiones debe considerar muchas dimensiones, una de ellas es el impacto en los costes de la empresa. Desde el punto de vista de los costes asociados a las distintas alternativas, lo verdaderamente importante es estudiar qué costes sufrirán alguna variación por el hecho de elegir una u otra alternativa, y cuales de ellos permanecerán inalterados cualquiera que sea la alternativa escogida.

Así de cara a esta toma de decisiones se pueden definir los siguientes tipos de costes:

Costes relevantes. Estos costes también son conocidos como costes diferenciales o costes incrementales. Se identifican como aquellos costes que son distintos para cada una de las posibles alternativas, y que por lo tanto varían ante las diferentes alternativas que la empresa tiene ante sí.

Costes inalterados. Son aquellos costes que son independientes cualquiera que sea la alternativa elegida, es decir, son costes ya incurridos o en los que se incurrirá independientemente de cuál sea la decisión tomada.

Los costes relevantes de cada alternativa son los costes más importantes a considerar a la hora de tomar una decisión, ya que los costes inalterados no se ven afectados por la misma. La dirección de la empresa debe poner por lo tanto especial cuidado en identificar y valorar adecuadamente los costes relevantes o diferenciales asociados a cada alternativa.

Es común suponer que los costes variables son siempre relevantes y que los costes fijos son inalterados. Pero esto no tiene por qué ser así. Por un lado hay decisiones que generan nuevos costes fijos y por lo tanto esos costes deben ser considerados como costes fijos relevantes para la toma de la decisión. Y por otro lado puede haber costes variables que pueden no verse afectados por ninguna de las alternativas de elección, por lo que esos costes se considerarían como costes variables inalterados para la toma de la decisión.

De la misma forma en que se pueden definir los costes relevantes y los costes inalterados, se pueden definir los ingresos relevantes y los ingresos inalterados.

a) Los ingresos relevantes, también llamados diferenciales o incrementales, serían los ingresos que se generan en una alternativa de decisión y no en las otras.

Por su parte también se puede definir el beneficio relevante de una alternativa concreta como la diferencia entre los ingresos relevantes y los costes relevantes.

Llegado a este punto es interesante definir el concepto de coste de oportunidad. Se entiende por coste de oportunidad de una alternativa como los recursos económicos a los que se renuncia (o también el beneficio relevante o incremental que se podría obtener) en el caso de optar por la mejor de las alternativas restantes.

El coste de oportunidad es un concepto económico a considerar en cualquier proyecto o inversión como una medida del valor al que implícitamente se está renunciando al acometer ese proyecto o esa inversión.

b) Los ingresos inalterados, como ocurre con los costes inalterados, son los ingresos que son independientes cualquiera que sea la alternativa elegida, ya que son ingresos que se obtienen o se obtendrán cualquiera que sea la decisión que se tome.

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