Criterios de Selección de Tecnologías en Competitividad

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Sección 2

Criterios de Selección de Tecnologías
Desde un enfoque empresarial las propias tecnologías no son un fin en sí mismo, sino un instrumento que puede ser determinante para la competitividad empresarial. Normalmente no interesa analizarlas de forma aislada sino formando parte de un sistema tecnológico que las relaciona entre sí con interdependencia y coherencia.

La coherencia queda determinada por un conjunto de relaciones tanto cuantitativas como cualitativas que a su vez interfieren entre sí de forma positiva. Un ejemplo se vivió con las máquinas de vapor en lo que respecta a la relación entre la potencia de las máquinas y la resistencia de los metales necesarios para transmitir movimientos cada vez más potentes. Los progresos en la metalurgia permitieron obtener presiones cada vez más fuertes en el seno de las máquinas, dando potencias mayores y permitiendo su transmisión. La evolución de los tipos de materiales utilizados fue el determinante de la evolución, que durante muchos años fue permitiendo alcanzar un mayor rendimiento de las turbinas. En la actualidad las nuevas estructuras metálicas direccionales, los revestimientos térmicos y más hacia el futuro los compuestos de matriz cerámicos, anuncian la posibilidad de trabajar a mayores temperaturas ofreciendo a su vez mayor resistencia, y en consecuencia alcanzando mejores rendimientos de determinadas máquinas.

Cada día más, intervienen y confluyen mayor número de tecnologías cuya coherencia entre sí es determinante. Entender sus relaciones para observar su coherencia puede ser vital, pues basta que una tecnología progrese más rápidamente en un punto y que en otro se quede estancada, para que el juego de esta coherencia provoque un movimiento de reajuste, que perturbe la estabilidad del sistema tecnológico evolucionando a otro estadio de consecuencias determinantes para los métodos de producción abordados.

El punto en que se encuentre la evolución tecnológica, y dependiendo de qué tecnología se trate, hace que su bloqueo o ruptura no tengan la misma importancia ni influencia en el conjunto del sistema tecnológico. Para valorarlo mejor, es conveniente la introducción del concepto de jerarquía entre los elementos que constituyen el sistema, apoyándola en las tecnologías fundamentales que se basan en principios científicos o próximos a la ciencia, como la electrónica o la física de los semiconductores. Por otro lado tenemos las tecnologías genéricas, que no son específicas de una línea de producto-mercado especial, como la tecnología electrónica de procesamiento y envío de la información, la química de los hidrocarburos o la ingeniería de fermentación.

Las tecnologías genéricas suelen ser subconjuntos de tecnologías fundamentales que comparten un denominador común como puede ser el procedimiento principal en que se sustentan o la materia tratada.

Las tecnologías fundamentales y las genéricas desencadenan multitud de aplicaciones que en su realización práctica acaban por agruparse en función de productos o mercados específicos. Así en el caso de las tecnologías genéricas de tratamiento electrónico de la información, las aplicaciones a que dan lugar se agrupan en ramas como la informática, prodúctica, robótica, ofimática, etc., que acaban dando lugar a una serie de objetos y dispositivos técnicos mediante la aplicación en su diseño y producción de procedimientos derivados de las tecnologías genéricas.

Por su mayor grado de generalidad, las tecnologías fundamentales y las genéricas presentan mayores interrelaciones y en consecuencia una mayor influencia en el conjunto del sistema tecnológico que contribuyen a formar. En consecuencia un cambio, ruptura o bloqueo acabará teniendo una mayor influencia en el conjunto del sistema que si se tratase de las tecnologías de aplicación.

Adoptar procedimientos de vigilancia tecnológica, que permitan observar y después analizar esos movimientos o estancamientos, se convierte en un instrumento necesario para cualquier política de I+D que la organización acabe adoptando.

Al observarlas debemos tener en cuenta el principio de que cada técnica, cada tecnología, dispone de un potencial de rendimiento definido que acaba por tener una duración de vida limitada en lo que se refiere a su utilidad, frente a otras alternativas que emergen. Este rendimiento se agota por una serie de causas o limitaciones que pueden deberse a:

  • limitaciones derivadas de la estructura del mundo material, según las leyes de la lógica y las leyes científicas;
  • limitaciones derivadas de los recursos intelectuales, según la situación del estado del arte en los conocimientos científicos o las leyes científicas;
  • limitaciones derivadas de los recursos materiales, por su disponibilidad en calidad y/o cantidad;
  • limitaciones derivadas de las condiciones sociales, identificadas a menudo por restricciones jurídicas y políticas.

Un instrumento de clasificación estratégica de las tecnologías es la propuesta por Arthur D. Little -ADL- mediante la cual se diferencia entre tecnologías básicas, emergentes, claves y embrionarias.

  • Tecnología básica es toda aquella tecnología que fue clave en el pasado, pero que en la actualidad está al alcance de cualquier empresa del sector. No constituye una herramienta estratégica por sí misma, convirtiéndola el paso del tiempo en auxiliar de otras técnicas.
  • Tecnología emergente es la que se encuentra en el primer estado de su aplicación en la industria, mostrando un gran potencial de desarrollo a la vez que lleva asociado un elevado nivel de incertidumbre. Si el mercado la refrenda puede llegar a ser la tecnología clave del futuro próximo, por lo que puede adquirir especial importancia a la hora de fijar la política de estrategia tecnológica de la empresa.
  • Tecnología clave es la que determina la actual posición competitiva de la empresa que la utiliza, teniendo en consecuencia su impacto directo en los beneficios actuales y en la mejora productiva. Haya sido generada internamente o adquirida externamente, la tecnología en cuestión debe de estar plenamente asimilada por la empresa.
  • Tecnología embrionaria es aquella que se desarrolla en ámbitos no empresariales, y que no acaba por estacionalizar sus resultados o bien no se vislumbran aportes significativas al ámbito de la I+D empresarial.

Esta clasificación puede servir como instrumento de análisis. Ahora bien el estudio individual de cada tecnología queda incompleto si no se incluyen las interacciones que sobre esa determinada tecnología produce la propia evolución de otras tecnologías con las que se interrelaciona y que acaban por configurar un determinado sistema tecnológico. A modo ilustrativo se indica en el siguiente cuadro las relaciones intertecnológicas de algunas de las denominadas nuevas tecnologías.


8 Relaciones intertecnológicas.jpg

Las apariciones o evoluciones de otras tecnologías relacionadas puede determinar discontinuidades en la evolución natural sobre la curva "S" de la tecnología. Discontinuidades o desviaciones del modelo apuntado, conviene analizarlos en el contexto del sistema tecnológico al que pertenece.

Un caso claro es la evolución del sistema electro-mecánico-químico, que se ha desarrollado a lo largo de más de cien años.

Algunas de las tecnologías que incluye el sistema parecen llegar al nivel de saturación, pero algunas de las denominadas nuevas tecnologías, entre las que destacan las agrupadas en el ámbito de los nuevos materiales, proporcionan un resurgimiento y una discontinuidad apreciables que anuncia nuevos e interesantes recorridos tecnológicos.

A la hora de elegir qué tecnologías son de especial interés para la organización, se seguirá como criterio básico el de identificar aquellas tecnologías que se requieran de manera especial en su plan estratégico. Esto permitirá conocer a la organización en cuestión, qué tecnologías resultan ser para ella las básicas, cuales las emergentes o cuales las embrionarias o las clave, lo que a su vez la permitirá definir prioridades en la elección entre diferentes opciones tecnológicas, guiando la elección según criterios como pueden ser los de:

  • controlar todas sus tecnologías clave, invirtiendo en mejorarlas o en obtener un control sistemático de ellas;
  • conocer al menos una de las tecnologías emergentes que existan en el sector;
  • invertir selectivamente en alguna/s de las tecnologías emergentes;
  • reducir el apoyo a sus tecnologías de base de forma selectiva, desinvirtiendo o abordando diversificaciones tecnológicas;
  • evitar las tecnologías emergentes por requerir de largos períodos de desarrollo;
  • observar la evolución de las tecnologías embrionarias;

Todo ello a partir del conocimiento previo del "estado del arte" de la tecnología concreta y de un análisis sobre las tecnologías que utilizan los competidores más avanzados, de si existen atacantes o competidores agresivos, o el grado de proximidad al límite de las tecnologías que actualmente se utilizan.

A su vez se pondrá en sintonía con el interés que puedan tener para el negocio de la empresa las potenciales innovaciones en producto o proceso, y si el tipo de innovación aportará o no especiales ventajas competitivas.

Ciclo de vida de una Tecnología

Hasta alcanzar el límite una determinada tecnología, esta presenta una evolución que habitualmente pasa por los estadios de tecnología embrionaria, emergente, clave y tecnología base, acumulando con el paso del tiempo mayor capacidad de rendimiento tecnológico así como esfuerzo de inversión, si se ha abordado esta desde sus estados iniciales. Esto posibilita el alcanzar mayores ventajas competitivas por alcanzar mejoras de rendimiento con anterioridad a la competencia.

La limitación suele alcanzarse al final de un ciclo de vida tecnológico que caracteriza el movimiento en el que se acaba por ver envuelta toda técnica. Este modelo de evolución en el tiempo de una tecnología propuesto por Foster (1987), es conocido como "curva S de la tecnología" ,Figura,y en él se identifican cuatro fases claras:

  • Fase de emergencia.

Período en el que aparece y se desarrolla de forma incipiente la tecnología en cuestión, los rendimientos técnicos son especialmente escasos y raramente competitivos con los rendimientos de otras tecnologías a las que podría llegar a sustituir. La puesta a punto no acaba por llegar.

  • Fase de crecimiento.

Período de mejora intensa de la tecnología con rendimientos en clara mejoría debido al grado de fiabilidad que se va alcanzando. En este período se acaban decantando los campos de aplicación en los que tiene posibilidades, añadiendo nuevas funcionalidades que no se podían alcanzar o no eran rentables con las tecnologías existentes.

  • Fase de madurez.

Período en el que se acaba por estabilizar la tecnología acabando por definir procedimientos para las posibles aplicaciones, el alto grado de conocimiento hace que se imaginen nuevas y numerosas aplicaciones, si bien el rendimiento desde el punto de vista técnico aunque crece, su ritmo de crecimiento ya es mucho menor.

  • Fase de saturación o de envejecimiento.

Período en el que la tecnología llega a sus límites, manifestándose un escaso incremento del rendimiento técnico que se va obteniendo. Las investigaciones orientadas a mejorar los rendimientos en vez de aportar claras mejoras, acaba por introducir distorsiones en los procedimientos que terminan produciendo un crecimiento de costes y una escasa apreciación de la productividad.

9 Curva S.jpg

Esta regularidad de comportamiento de las tecnologías representada gráficamente por la curva "S" es referenciada como "ciclo de vida de la tecnología" y también puede ser representada como forma de la "evolución y madurez tecnológica".

La curva de la Figura representa el hecho de que al igual que los productos, las tecnologías tienen un origen, un crecimiento y un límite. En un principio, se gesta una tecnología impulsada por un proceso de I + D. Esta tecnología embrionaria está sin pulir y aún se desconocen muchas de sus aplicaciones. Si el proceso de desarrollo es excelente y ordenado, muy posiblemente estarán descritas las posibilidades a las que esa tecnología responde en su origen. A medida que se usa la tecnología, emergen nuevos aspectos y facetas de aplicación que normalmente ensanchan su ámbito de validez y la perfeccionan incrementalmente. A la fase emergente, le sucede una fase de crecimiento en el que muchos usuarios utilizan, adaptan y mejoran esa tecnología hasta que se llega a su madurez. En esta fase raramente se mejora la tecnología, realmente porque nadie ve la posibilidad de hacer en ella avances significativos. Se ha llegado al límite de la tecnología en cuestión. Es la fase de envejecimiento, en la que todo el mercado conoce y domina las posibilidades que ofrece esa tecnología.

10 Evolución y madurez tecnológica.jpg

Realmente, como se refleja en la Figura, la tecnología se desarrolla con los avances incrementales que van aportando los diferentes competidores y que gradualmente consiguen aumentar la rentabilidad y ensanchar el campo de aplicación de ésta hasta ir agotando su potencial de mejora.

El libro de R. Foster: “Innovation: The attacker advantage” proporciona varios ejemplos de la evolución de la tecnología y de las consecuencias de obviar sus límites. La máquina de vapor hacía su aparición en la industria naval cuando uno de los astilleros más prestigiosos de Inglaterra pensó en defender la tecnología de impulsión a vela, fabricando un barco con muchos más mástiles y velas que los tradicionales. El razonamiento era que este barco dispondría de gran potencia de impulsión por la que además no tenía que pagar. Lamentablemente, su manejo era tan complejo que se hundió en una de sus primeras maniobras. El astillero no supo comprender que la tecnología de vela estaba en su límite y había sido superada y sustituida en las aplicaciones mercantes por la máquina de vapor.

Esfuerzo necesario en I+D según la madurez tecnológica.

La curva de evolución de la tecnología permite también clasificar el esfuerzo de I + D a realizar por la empresa en sus desarrollos tecnológicos.

Supongamos un proyecto de I + D a realizar en la empresa, que en definitiva busca sacar un nuevo producto o proceso al mercado. Si las tecnologías a utilizar en el producto son embrionarias, el tiempo de maduración del proyecto será largo. Habrá muchas incógnitas de conocimiento y de aplicación que desvelar. Un valor de referencia para ese tiempo puede ser entre 7 y 10 años. Del mismo modo, el conocimiento que se tendrá de proyectos similares de otros competidores será pobre. Quizá se sepa que alguien está trabajando en un proyecto determinado, pero habrá poca información de sus resultados, problemas, posibilidades etc. Por otro lado, a tan largo plazo, la fiabilidad de los pronósticos sobre resultados técnicos y costes de desarrollo será modesta. El retorno de la inversión será, al menos en expectativas, moderado. En el lado positivo de la balanza debe ponerse que el potencial de obtener con esa tecnología una sólida ventaja competitiva es alto, debido a dos factores: Uno, es que el hecho de ser pionero en el desarrollo da más oportunidades de llegar al mercado en el pelotón de cabeza y esto, como se ha visto, se premia con mejores márgenes. Otro, es que por la propia definición de tecnología embrionaria tiene mas posibilidades de participar e impulsar su desarrollo aquél que la conoce desde el principio y sabe sus límites actuales y su potencial de crecimiento.


Características del proyecto de I+D

11 Características del proyecto de I+D.jpg

Si se aborda un proyecto de innovación tecnológica en base a tecnologías ya envejecidas, el tiempo de desarrollo será corto, entre 1 y 4 años en función del número de tecnologías que se combinen. El conocimiento de acciones similares de otros competidores será alto, no porque se sepa exactamente lo que está haciendo un competidor determinado, sino porque las posibilidades y las opiniones de expertos neutrales sobre lo que se puede hacer con las tecnologías envejecidas delimitan el campo de la innovación. Del mismo modo, las probabilidades de éxito técnico, de retorno de la inversión y de acierto en los costes serán altas porque hay mucho conocimiento y experiencia acumulada. Por contra, la nueva tecnología será fácilmente accesible al resto de los competidores, bien por desarrollo propio, bien porque la protección de las patentes de las tecnologías de las que se deriva la nueva, estará a punto de caducar. Al mismo tiempo, la ventaja competitiva es, como mucho, transitoria, porque las posibilidades de avance en esta envejecida tecnología son escasas.

Según ADL, la empresa domina lo que se llaman tecnologías base. Son tecnologías que deben conocer y dominar todas las empresas que actúan en una rama de actividad económica, y que han acabado por convertirse en técnicas de uso común por parte de todas las empresas que confluyen en esa rama de actividad. Desde otro punto de vista, son imprescindibles para estar en ese sector. Por ejemplo, un fabricante de motores para el automóvil tiene que conocer las tecnologías de combustión interna, la tecnología mecánica, los sistemas de inyección electrónica de combustible, etc. si quiere estar presente en el mercado.

Por tecnologías clave se entienden aquéllas que conceden a quien las domina un plus de competitividad respecto de los demás competidores. Es decir, son tecnologías de alto poder competitivo que sólo son conocidas y dominadas por unos pocos competidores en el mercado. En el ejemplo anterior tecnologías como la inyección directa de gasolina que ofrecen prestaciones superiores al mismo nivel de consumo, sólo dominadas por un par de proveedores mundiales y protegidas por patentes, podrían calificarse de tecnologías claves.

Por otro lado, ADL considera como tecnologías emergentes aquellas tecnologías aún no consolidadas en los mercados pero con un alto potencial de ofrecer una ventaja competitiva importante a aquéllos que lleguen a consolidarlas y dominarlas. Por ejemplo, la utilización de materiales cerámicos en los motores de combustión promete excelentes rendimientos, pero deben resolverse aún cuestiones de fragilidad, mantenibilidad, disponibilidad, etc. que aún dificultan seriamente su industrialización.

Del Cuadro se deduce que en un sector de actividad normalmente conviven, atendiendo a su madurez, varios tipos de tecnologías. Muchas de ellas son tecnologías base dominadas por todos los competidores presentes en el mercado y que generalmente son tecnologías maduras y envejecidas con poco o nulo potencial de mejora.

12 Clasificación de las tecnologías.jpg

Al lado de ellas, las empresas más activas y dinámicas en innovación utilizan algunas tecnologías claves que les proporcionan una ventaja competitiva estable sobre el resto de competidores. En un futuro más o menos próximo se extenderán a la mayoría de los competidores y precisamente esta expansión mejorará sus prestaciones. Es decir, las tecnologías clave se identifican con tecnologías en fase de crecimiento.

Por otro lado, en todos los sectores se vislumbran algunas nuevas tecnologías, aun sin consolidar, que prometen futuras ventajas tecnológicas en las que algunos competidores están trabajando ya. Son las tecnologías que emergen de los diferentes proyectos de I+D del sector industrial y que están a la espera de que alguno de los competidores las perfeccione y ponga en disposición para que pueden ser convertidas en tecnologías clave.

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