Consecuencias de la libertad del software en Software libre

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Wikilibro: Software libre > Capítulo 1: ¿Qué es el software libre?

Sección 3

Consecuencias de la libertad del software
El software libre trae consigo numerosas ventajas y pocas desventajas, muchas de ellas exageradas (o falseadas) por la competencia propietaria. De ellas la que más fundamento tiene es la económica, ya que como vimos no es posible obtener mucho dinero de la distribución y ésta la puede y suele hacer alguien distinto al autor. Es por ello que se necesitan modelos de negocio y otros mecanismos de financiación, que se desarrollan en el Capítulo 5. Otras, como la falta de soporte o la calidad escasa, están relacionadas con la financiación, pero además en muchos casos son falsas, ya que incluso software sin ningún tipo de financiación suele ofrecer muy buen soporte a través de foros de usuarios y desarrolladores, y muchas veces tiene gran calidad.

Teniendo presentes los problemas económicos, hemos de observar que el modelo de costes del software libre es muy distinto del propietario, ya que gran parte de él se ha desarrollado fuera de la economía formal monetaria, muchas veces con mecanismos de trueque: "yo te doy un programa que te interesa y tú lo adaptas a tu arquitectura y le haces mejoras que a ti te interesan". En el Capítulo 7 se explican mecanismos de ingeniería software apropiados para aprovechar estos recursos humanos no pagados y con características propias, mientras que en el Capítulo 8 se estudian las herramientas usadas para hacer efectiva esta colaboración. Pero además gran parte de los costes disminuyen por el hecho de ser libre, ya que los programas nuevos no tienen por qué empezar desde cero, sino que pueden reutilizar software ya hecho. La distribución tiene también un coste mucho menor, ya que se hace vía Internet y con propaganda gratuita en foros públicos destinados a ello.

Otra consecuencia de las libertades es la calidad que se deriva de la colaboración voluntaria de gente que contribuye o que descubre y reporta errores en entornos y situaciones inimaginables por el desarrollador original. Además, si un programa no ofrece la calidad suficiente, la competencia puede tomarlo y mejorarlo, partiendo de lo que hay. Así la colaboración y la competencia, dos poderosos mecanismos, se combinan para conseguir mejor calidad.

Examinemos ahora las consecuencias beneficiosas según el destinatario.

Para el usuario final

El usuario final, ya sea individual o empresa, puede encontrar verdadera competencia en un mercado con tendencia al monopolio. En particular, no depende necesariamente del soporte del fabricante del software, ya que puede haber múltiples empresas, quizá pequeñas, que disponiendo del fuente y de conocimientos, puedan hacer negocio manteniendo determinados programas libres.

Ya no se depende tanto de la fiabilidad del fabricante para intentar deducir la calidad de un producto, sino que la guía nos la dará la aceptación de la comunidad y la disponibilidad de los fuentes. Nos olvidamos además de cajas negras, en las que hay que confiar porque sí, y de las estrategias de los fabricantes, que pueden decidir unilateralmente dejar de mantener un producto.

La evaluación de productos antes de adoptarlos ahora es mucho más sencilla, ya que basta instalar los productos alternativos en nuestro entorno real y probar, mientras que para software propietario hay que fiarse de informes externos o negociar pruebas con los proveedores, lo cual no es siempre posible.

Dada la libertad de modificar el programa para uso propio, el usuario puede personalizarlo o adaptarlo a sus necesidades, corrigiendo errores si los tuviera. El proceso de corrección de errores descubiertos por los usuarios en software propietario suele ser extremadamente penoso, si no imposible, ya que si conseguimos que se repare, muchas veces se hará en la versión siguiente, que podría tardar años en salir, y a veces además será necesario comprarla de nuevo. En software libre, sin embargo, lo podemos hacer nosotros, si estamos cualificados, o contratar el servicio fuera. También podemos, directamente o contratando servicios, integrar el programa con otro, o auditar su calidad (por ejemplo la seguridad). El control pasa, en gran medida, del proveedor al usuario.


Para la administración pública

La administración pública es un gran usuario de características especiales, ya que tiene obligaciones especiales con el ciudadano, ya sea proporcionándole servicios accesibles, neutrales respecto a los fabricantes, ya garantizando la integridad, utilidad, privacidad y seguridad de sus datos a largo plazo. Todo ello la obliga a ser más respetuosa con los estándares que las empresas privadas y a mantener los datos en formatos abiertos y manipulados con software que no dependa de estrategia de empresas, generalmente extranjeras, certificado como seguro por auditoría interna. La adecuación a estándares es una característica notable del software libre que no es tan respetada por el software propietario, generalmente ávido de crear mercados cautivos.

Asimismo, la administración tiene una cierta función de escaparate y guía de la industria que la hace tener un gran impacto, que debería dirigirse a la creación de un tejido tecnológico generador de riqueza nacional. Ésta puede crearse fomentando empresas cuyo negocio sea, en parte, el desarrollo de nuevo software libre para la administración, o el mantenimiento, adaptación o auditoría del software existente. En el Capítulo 6 nos extendemos más en esta cuestión.


Para el desarrollador

Para el desarrollador y productor de software, la libertad cambia mucho las reglas del juego. Con él le es más fácil competir siendo pequeño y adquirir tecnología punta. Puede aprovecharse del trabajo de los demás, compitiendo incluso con otro producto modificando su propio código, si bien también el competidor copiado se aprovechará de nuestro código (si es copyleft). Si el proyecto se lleva bien puede conseguirse la colaboración gratuita de mucha gente, y además se tiene acceso a un sistema de distribución prácticamente gratuito y global. No obstante queda pendiente el problema de cómo obtener recursos económicos si el software realizado no es gruto de un encargo pagado. En el Capítulo 5 se tratará con detalle este tema.


Para el integrador

Para el integrador el software libre es el paraíso. No más cajas negras que intentar encajar, a menudo con ingeniería inversa. Puede limar asperezas e integrar trozos de programas para conseguir el producto integrado necesario, disponiendo de un acervo ingente de software libre de donde extraer las piezas.


Para el que proporciona mantenimiento y servicios

El disponer del fuente lo cambia todo, situándonos casi en las mismas condiciones que el productor. Si no son las mismas es porque hace falta un conocimiento profundo del programa que sólo el desarrollador posee, por lo que es conveniente que el mantenedor participe en los proyectos que se dedica a mantener. El valor añadido de los servicios es mucho más apreciado, ya que el coste del programa es bajo. Éste es actualmente el negocio más claro con software libre y con el que es posible un mayor grado de competencia.

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