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SAGRARIO AGUADO NADAL

Sagrario Aguado Nadal

CONSEJO SUPERIOR DE DEPORTES

"El deportista sabe lo que es la disciplina, el trabajo en equipo y los objetivos, valores muy importantes para trabajar en una empresa"

 

La vida profesional de Sagrario Aguado se caracteriza por haber ido la experiencia por delante de su formación. La temprana muerte de su padre la llevó a trabajar, estudiar Ciencias Sociales –en la antigua facultad de la madrileña calle San Bernardo– y a entrenar en el salto de altura hasta llegar a ser varias veces campeona de España a finales de los sesenta y comienzos de los años setenta. Recordwoman e internacional durante esos años, fue la primera atleta ue saltó con el estilo Fosbury, y tuvo que hacerlo en condiciones precarias. Todo ello en consonancia con una época n la que dedicarse a un deporte de élite era un ejercicio de voluntad personal. Esto, dice, sin duda marcó su carácter y su posterior trayectoria.

SU CONTACTO CON EOI, ESCUELA DE NEGOCIOS, SE INICIÓ MUCHO ANTES DE ESTUDIAR DIRECCIÓN Y ‘MARKETING'...

En el año 1982 empecé a trabajar en EOI, ocupándome de la promoción y desarrollo de sus cursos. En 1990, hice el curso de Dirección Comercial y Marketing; como las clases eran vespertinas, pude compaginarlo con mi trabajo en la propia Escuela. En cuanto al porqué, me interesaba conocer el método de lo que yo, de hecho, estaba practicando.

¿QUÉ LE APORTÓ EL CURSO?

Ante todo, amplió mi formación. Por otro lado, como también fui la coordinadora del curso, pude conocer a mucha gente, lo que sin duda es importantísimo, ya que te proporciona contactos que luego conservas. Esto no ocurre sino raramente en la Universidad.

¿QUÉ ASPECTOS DESTACARÍA, RETROSPECTIVAMENTE?

El elenco de profesorado: no procedían de la Universidad, sino que eran directores o incluso presidentes de empresas importantes, que nos contaban su experiencia en el día a día. Recuerdo que muchos habían trabajado en Estados Unidos venían con un bagaje de nuevas técnicas de gestión. La Universidad daba la teoría pero no la práctica, por lo que el sistema de EOI, Escuela de Negocios, que se basaba en el método de proyecto, venía a llenar ese vacío.

¿EN QUÉ CONSISTÍA?

Me correspondió promocionar muchos cursos, como el de gestión empresarial para nuevos empresarios. En estos casos se presentaba un proyecto y se analizaba su viabilidad.

¿CÓMO INFLUYÓ SU EXPERIENCIA PREVIA?

Creo que es un asunto clave. Es mejor hacer los cursos tras alguna experiencia en una empresa en vez de entrar inmediatamente después de acabar la carrera: así se aprovechan mucho más.

DESPUÉS DE TRABAJAR EN EOI PASÓ A LA OFICINA ESPAÑOLA DE PATENTES Y MARCAS, ¿CUÁLES ERAN SUS FUNCIONES?

El tratamiento de los asuntos relacionados con la calidad; fue un puesto que se creó precisamente en ese momento. En 1998 se implantaron las primeras cartas de servicio de atención al cliente, porque preocupaba mucho la mala fama de la Administración en este terreno. Yo me encargaba de la coordinación. Se trataba de que los usuarios conocieran los pasos que tenían que dar para registrar las marcas y las patentes.

EN EL AÑO 2002 EMPEZÓ A TRABAJAR EN LA SECRETARÍA DE ESTADO PARA EL DEPORTE, UNA ACTIVIDAD MÁS VINCULADA A SU VOCACIÓN ORIGINAL...

En la Secretaría de Estado hay un puesto de asesor que lleva la atención personalizada a los deportistas de élite, que con mucho sentido lo ocupa normalmente un deportista. En esta tarea había muchos componentes de gestión que afectan a los deportistas, como las nacionalizaciones o los traslados de una universidad a otra. También, acompañaba al secretario de Estado a eventos deportivos en el exterior. En todo caso, los puestos de libre designación duran lo que duran, y ese trabajo duró dos años y medio porque empecé en la mitad de una legislatura.

AHORA SIGUE TRABAJANDO EN PUESTOS RELACIONADOS CON EL DEPORTE...

Sí, así es. Ahora me encargo del deporte universitario: preparo los campeonatos, tanto europeos como mundiales, la Universiada, los programas de deportistas de alto nivel universitarios. Me gusta, sobre todo, porque sigo trabajando con deportistas, convivo con ellos y es una manera de revivir mi época competitiva. Nos encargamos de todos los campeonatos de España universitarios, con 29 deportes, y los 11 campeonatos del mundo. Yo voy a ir a algunos como jefe de expedición.

¿ÉSTE ERA SU TRABAJO TAMBIÉN PARA EL COMITÉ OLÍMPICO ESPAÑOL?

En las cuatro olimpiadas a las que he asistido he llevado las relaciones externas y el protocolo dentro de la Villa Olímpica.

HABLEMOS UN POCO DE SU CARRERA DEPORTIVA. HACE 40 AÑOS BATIÓ UN RÉCORD DE ESPAÑA EN SALTO DE ALTURA, CON 1,75 METROS. ¿CÓMO ERA ENTONCES EL DEPORTE DE ÉLITE?

Parezco la Celia Gámez del deporte, porque llevo ya mil años en esto. Cuando empecé, trabajaba, estudiaba Ciencias Sociales y entrenaba, todo era compatible. Estaba en el equipo nacional y obtuve el récord de altura; fui la primera que saltó con estilo Fosbury, de espaldas. Ahora bien, siempre supe que de haber tenido que dejar algo hubiera sido el deporte, y eso que era lo que más me gustaba.

HA DICHO QUE SIGUIÓ ESTUDIANDO MIENTRAS COMPETÍA...

Lo que nunca he dejado de hacer es estudiar. Durante los 15 años que trabajé en una financiera seguí entrenando. De hecho, el récord de España lo obtuve después de casada y mi carrera deportiva terminó al tener el segundo hijo. Por un lado, ya no podía hacerlo todo, y por otro venía gente nueva empujando, como es normal no sólo en el deporte.

¿TAMBIÉN SALTÓ CON EL MÉTODO DE RODILLO?

En realidad empecé con el método de rodillo, pero Lombao me introdujo en el Fosbury y aquello fue una odisea. En España no había fosos, por lo que me entrenaba saltando en una piscina, usando una toalla que hacía las veces de listón. ¡Menudos números! El primer foso importado se instaló en Madrid, en Vallehermoso, pero yo competía en muchas otras instalaciones, y tenía que seguir saltando a rodillo. No sé si la gente lo nota en la televisión, pero son dos estilos completamente distintos: en el rodillo se necesita más fuerza y es más técnico, mientras que el Fosbury es más natural y requiere más velocidad.

LA COMPARACIÓN CON EL ATLETISMO DE HOY...

No sólo con el atletismo. La exigencia actual en los deportes de élite es tremenda. Ahora es muy difícil compaginar una carrera deportiva con los estudios.

¿Y QUÉ PASA CUANDO SE ACABA LA CARRERA DEPORTIVA?

Yo soy una privilegiada, porque toda mi vida personal y profesional ha girado en torno al deporte, pero apuesto por una formación integral. En primer lugar, porque da satisfacciones personales. La carrera deportiva hay que aprovecharla para ganar algún dinero, y esto no pasa en muchos deportes. En los de superélite, que están dentro del programa ADO, hay becas de olimpiada a olimpiada, siempre que se obtengan resultados; pero puede haber lesiones, que cortan carreras brillantes, y esto es algo que no lo enseñan las federaciones, que van a por los resultados. El deportista está a merced de los entrenadores, y algunos pueden hacerles pensar que sus cualidades van a durar toda la vida, cuando no es así.

¿CREE QUE LAS EMPRESAS PODRÍAN APROVECHAR CIERTAS CUALIDADES DE LOS DEPORTISTAS COMO LA COMPETITIVIDAD, EL ESFUERZO, EL LIDERAZGO, EL TRABAJO EN EQUIPO O LA CAPACIDAD DE CONCENTRACIÓN?

Yo prefiero hablar de valores que sirven de mucho en el mundo laboral. En mi trato con las empresas, siempre les digo que cometen un error cuando teniendo un deportista con formación no lo contratan por temor a que tenga la cabeza en otra parte. Digo que es un error porque ese deportista viene, normalmente, con unos valores que otras personas ajenas al deporte tienen que aprender sobre la marcha. El deportista tiene disciplina, conoce el trabajo en equipo, tiene capacidad de sacrificio y noción de objetivos, además de algo muy importante: la fidelidad. Todo ello es fundamental para trabajar en una empresa. Estos valores yo los he aplicado en mi carrera profesional sin esfuerzo, porque ya lo traía conmigo.

¿EXISTE LA GESTIÓN DE CARRERA EN EL DEPORTE ESPAÑOL?

Hay un gran vacío. Yo, aunque no he seguido ningún método, sé por experiencia que hay que estar preparado para encarar el futuro después de una carrera deportiva de élite. He estado cerca de muchos atletas, les he acompañado a cuatro juegos olímpicos y siempre les he dicho que tenían que aprovechar el momento haciendo lo que les gustaba, pero que debían pensar en el futuro, y que éste llega muy pronto por involución fisiológica. A diferencia de lo que ocurre en las empresas, en el deporte no se va consiguiendo un bagaje profesional ascendente. En el deporte subes, luego te mantienes y caes, inexorablemente. Esta concepción no se entiende bien en España.

¿ANIMARÍA HOY A LOS DEPORTISTAS A RECICLARSE EN EL MUNDO EMPRESARIAL?

De hecho ya se está haciendo. Hay convenios con empresas para recolocar a deportistas que llegan al final de su carrera. Pero lo que importa es que se haga un seguimiento de verdad, sin demagogia. Que los deportistas tengan una formación completa. Se puede y se debería hacer más. Es verdad que ahora hay deportistas que siguen carreras universitarias, pero depende mucho del deporte que practiquen.

¿QUÉ CARENCIAS APRECIA?

Queremos resultados a corto plazo, y por esto el deportista de alto nivel está siempre estresado: se le exige obtener resultados, y esto requiere horas y horas de entrenamiento sacrificado. O tienes una cabeza bien amueblada para el esfuerzo complementario, o el deporte te absorbe todo el tiempo, y cuando éste se acaba descubres que nadie se acuerda de ti.

¿QUÉ ECHA USTED HOY DE MENOS DE SU CARRERA DEPORTIVA DE AYER?

Echar de menos... Lo que creo es que tengo una envidia sana. En mis tiempos, era una romántica del deporte, ahora son profesionales. Pero la verdad es que no me cambiaría por ellos. Comprendo que tienen muchísimo mérito, que las marcas han subido, que son de mucho nivel y que están a la altura de otros países. Hay una razón fundamental: se ha invertido dinero, y no somos peores que otros. Tenemos calidad, centros de alto rendimiento, deportistas becados, excelentes entrenadores. No hace falta añadir que en mi época lo hacíamos todo por amor al arte.

HAN PASADO DÉCADAS, ¿DIRÍA DE SÍ MISMA QUE ROMPIÓ MOLDES?

Sería una ingrata si no reconociera que la vida deportiva me ha dado mucho. Aprendí que unas veces ganas y otras pierdes, y esto te lleva a afrontar las situaciones difíciles; yo he tenido bajones, como todo el mundo. Pero también he tenido siempre conciencia de la necesidad de diversificar. Si diera un salto en el tiempo, ¿volvería a hacer deporte? Sin dudarlo, la respuesta es afirmativa.