Si los marranos levantasen la cabeza

España es el segundo país productor de ganado porcino de la Unión Europea con un porcentaje del 17% por detrás de Alemania con un 21%. En España hay muchos cerdos, sí pero si hablamos de “bioenergía”, y en concreto del biogás, los datos arrojan unas conclusiones alarmantes. Como si de un partido de fútbol se tratase, el resultado Alemania-España en plantas de biogás se sitúa en 8700 a 22.

Alemania ha dado un repaso a España en términos futbolísticos.

Plantas de Biogás en Europa. EBA 2012

En Europa existen alrededor de 13800 plantas de biogás con una potencia total instalada de 7400 MW siendo el mayor porcentaje para los alemanes con 3300 MW seguidos de los italianos, con 1264 plantas y los suizos con 606. Con sus 22 plantas, nos situamos en el puesto 22 de Europa a pesar de contar con la segunda mayor producción de ganado porcino.

Si acudimos a las estimaciones de cuales serán los países que decidan apostar por el biogas según la consultora Ecoprog, la sociedad de investigación alemana Fraunhofer en el informe Biogas to Energy 2012/2013 y The world market for biogas plants, descubrimos que España no se encuentra entre los candidatos a ganar ninguna quiniela. Incluso debido a la nueva normativa recientemente aprobada, es más que probable que descienda alguna posición en detrimento de países como Croacia y Rumania, donde los gobiernos aprobaron tarifas que patrocinan este tipo de energía.

¿Por qué España no opta a las primeras posiciones como hacemos en el fútbol? Bueno, existen algunos motivos de elevada importancia donde podemos encontrar respuestas. En primer lugar, el Decreto 1/2012 por el cual se suspendieron las primas a las nuevas instalaciones de origen renovable. No existe una normativa que permita la inyección de biometano ( tras haberlo convertido del biogás) a la red de gas natural como ocurre en Alemania, Suecia o Italia (país que aprobó recientemente el decreto italiano que permite inyectar biometano en la red de gas). Y el Real Decreto-Ley 9/2013 que prometía una “rentabilidad razonable” ha terminado por llevar a la banca rota a este tipo de plantas.

Incentivos a la producción, cogeneración, o contabilización de las emisiones de CO2 evitadas, ayudarían al sector a alcanzar un crecimiento acorde al país. Las primas al sector, como hacen en otros países vecinos, ayudarían a despuntar en los próximos años, pero esto no sucederá hasta que los marranos levanten la cabeza.

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