Think Lean

Lean construction is a philosophy that comes from the concepts of Lean Manufacturing, system developed by the large Japanese car manufacturers, initially introduced by Toyota. Its objectives are, broadly speaking, maximizing value and minimizing waste. This way of thinking has transformed many industries, and it has a lot of potential benefits for construction.

One of the foundations of this philosophy is the people. Real and effective collaboration among all the stakeholders is essential, and everyone should be treated as equal, increasing the ‘team feeling’ and everyone’s satisfaction. That is why lean always focuses on keeping workers motivated and involved, through information sharing and useful feedbacks.

"Planning results on a wall", Leanconstruction.org.

Other important principles are continuous improvement and innovation, from the top of the company to the bottom, and elimination of all kinds waste. Waste not in the usual meaning, but mistakes, redundant activities , delayed imputs or messy work places.

One successful example of how Lean thinking can improve project outcomes in construction is the Temecula Valley Hospital, in California. The project cost was down to $1.1 million per bed, when the average in this state is $2.0 million. And also the project was finished 4 months faster than the initial schedule, isn`t it great? Lean manufacturing techniques, 3D modeling, innovation and collaboration were key.

"Temecula Valley Hospital", Turnerconstruction.

Eventhough manufacturing and project management in construction have several differences, its principles can be adapted to many other fields, and multiple examples shows how lean construction implementation can help to reduce costs and make work more efficient.

 

 

 

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El coste y la calidad del agua

Mucho se habla hoy en día de la insostenibilidad económica del ciclo integral del agua, en el que los ingresos son muy inferiores a los costes del sistema, y de como sería necesario una recuperación progresiva de estos, tal y como establece la Directiva Marco del Agua (DMA).

Si nos paramos a pensar un poco, el coste medio del metro cúbico de agua potable en España ronda el euro aproximadamente (sin incluir saneamiento). Con un consumo medio de 150 litros al día por habitante, esto supone 4.5 € al mes. Poniéndolo en perspectiva, esto es lo que valen 3 botellines de agua en cualquier bar (4500 veces menos cantidad). Y con este precio se supone que se deberían cubrir los costes de infraestructuras, captación, transporte, tratamiento y distribución.

"Torre de toma", Flickr.

Uno de los principales costes del sistema es el tratamiento, el cual es básicamente función de la calidad del agua origen, que exigirá procesos más o menos intensos para su potabilización. Con muy buen criterio la DMA incluye estas aguas en la categoría de aguas protegidas, con el objetivo de cuidarlas y trabajar para su mejora. De esta manera, cuanto mejor sea la calidad del agua en la captación, más sencillo y económico será el tratamiento.

Lo que ocurre es que no siempre es posible contar con puntos de captación de calidad adecuada debido a vertidos, depuración insuficiente, eutrofización en embalses y otras causas que aumentan la concentración de contaminantes por encima de los límites establecidos. A pesar de que se ha avanzado mucho en estos aspectos en España, todavía no es suficiente, y el déficit de tarifa actual no ayuda a mejorar y realizar todas las inversiones necesarias.

"Decantadores en estación de tratamiento de aguas potables", Flickr.

Como conclusión, cualquier medida de protección o mejora de la calidad del agua en su punto de captación, como un pretratamiento sencillo, mejora el los procesos de depuración o redes de control del agua en las zonas protegidas tendrán el impacto positivo de disminuir el coste de tratamiento, además de aumentar la calidad del ecosistema. Para ello habrá que seguir trabajando por un modelo mejor gestionado y más eficiente económicamente.

 

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Escasez de agua, alternativas y polémicas

España es un país donde llueve poco y mal. Por eso es tan necesario llevar a cabo una planificación de la disponibilidad de agua en cada momento y lugar. Y también es motivo por el cual el agua no suele estar exenta de polémicas y debates.

Esta necesidad de planificación se hace más imprescindible si cabe en el sur de la península. Consumo urbano, turismo, explotaciones agrícolas y industria demandan agua con garantía de abastecimiento en condiciones de escasez. A los recursos más habituales; ríos, embalses y acuíferos, insuficientes en muchas ocasiones, hay que completarlos con otras alternativas.

"Canal de Castilla", Wikipedia.

Como respuesta a esta cuestión, en 2005 se puso en marcha por el antiguo Ministerio de Medioambiente el Programa AGUA, que planteaba la construcción de desaladoras como alternativa al derogado trasvase del Ebro. Esta opción se defendió en base a un menor impacto ambiental, un aumento de la eficiencia energética de la desalación, que la hacía más competitiva económicamente, y un rechazo social en la cuenca cedente.

Hoy en día, con la mayoría de estas desaladoras ya construidas, los críticos con este programa argumentan que muchas de estas estan paradas o funcionando a poca capacidad, e incluso hay usuarios, especialmente regantes, que no la quieren debido a su mayor coste frente a otras fuentes. ¿Fue entonces una decisión errónea?

"Bastidores de Ósmosis Inversa en desaladora Rambla Morales, Almería". Flickr.

En primer lugar hay que tener en cuenta que un sistema de recursos hídricos tiene que ser diversificado para garantizar en todo momento el agua, en especial en zonas de escasez. Actualmente debido a que los últimos años han sido húmedos, es lógico explotar las aguas superficiales, más económicas, y dejar la desalación como recurso secundario o de garantía. Entonces será en próximos años más secos cuando podamos comprobar la verdadera utilidad e idoneidad de esta tecnología.

Como conclusión, creo que no existen tecnologías mejores o peores, si no tecnologías que se adaptan mejor a una situación y lugar. Para evaluar los recursos y las posibles alternativas, se debe realizar un estudio multicriterio, analizando las variables económicas, sociales, técnicas y ambientales, y elegir la mejor opción en cada caso. De todos modos, la desalación es una tecnología de contrastada fiabilidad, que sigue progresando en su eficiencia económica y de mucho potencial.

 

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