Papá, quiero innovar

En estos últimos años de crisis en España, han aparecido emprendedores movidos por la necesidad, emprendedores por aburrimiento y por supuesto emprendedores natos, todos ellos han hecho de este país una fuente inagotable de soluciones innovadoras para cualquier entorno de negocio.

Por mi área de trabajo y experiencia, voy a poner coto a estos negocios y centrarme en en el desarrollo de proyectos digitales-Internet que es donde me muevo más libremente.

“Papá, quiero innovar” aun pareciendo un título que suena a sorna o burla, pretende poner de manifiesto el abismo de dudas al que se puede enfrentar un emprendedor y que hasta que no se encuentra al filo de éste, menosprecia y obvia, pudiendo caer en la pérdida de su inversión y su tiempo.

No quiero restar valor a la valiente toma de decisión de voy “palante” con mi idea y ya veremos como vamos solucionando los problemas que surjan, pero tras desarrollar diferentes proyectos, entiendo que a alguien pueda servir ciertas pautas o ideas que he ido observando; ¡ojo!, cada proyecto es un mundo y ante todo humildad porque siempre puede aparecer alguien con ideas nuevas, rompedoras, que funcionan y te rompen todos los esquemas. Lo único que quiero plantear son posibles ideas que puedan afianzar la toma de decisión de alguien que comienza y puedan servir ante un mercado y competencia voraces.

En cualquier caso,  estos “cracks”, normalmente, esconden un gran trabajo de investigación, análisis del mercado, de competencia, etc. que hacen que su idea comience a forjarse con una base de la que otros carecen y empiecen con buen pie en su andadura innovadora.

Querría llamar lista de reglas, decálogo (aunque son menos puntos) o guía del buen emprendedor-innovador a lo siguiente, pero no me creo con ninguna autoridad para ello, llamémosla lista de pautas de un encargado de tecnología que se ha peleado desde las trincheras y solo pretende arrojar algo de luz a aquellos que quieran innovar en entornos digitales (no se hasta que punto se puede trasladar a otros tipos de proyectos), ahí vamos :

Paciencia, empuje y ejecución

El “homo emprendedor” está hecho de otra pasta, ha de saber que el camino es duro, tortuoso, en muchos casos frustrante y los pequeños éxitos han de ser considerados conquistas. Ten claro si te gusta la tranquilidad y no calentarte la cabeza o por el contrario si eres un luchador y te gustan las batallas diarias. Si eres de los primeros y tienes dudas no pasa nada, es cómo eres, estás hecho para otras muchas cosas pero no para emprender, quizá es un buen momento para plantearte si no eres el indicado para empujarlo y acompañarte de otros.

Estudia el entorno

Esta muy bien dejarte asesorar por tecnólogos, especialistas en campañas digitales on-off line, consultores de negocio y un largo etc. de perfiles, pero siempre hay tiempo para esto. Lo importarte es hacer una pre validación del modelo sabiendo si compites con alguien, si ya existe lo que buscas (y en ese caso evolucionar a algo mejor o con un valor diferencial ) y que realmente sea innovador (pero no porque lo digas tu, si no que el mercado realmente lo llegue a  aceptar). Con esto ya puedes empezar a dejarte asesorar en las parcelas que te encuentres más perdido.

Menos es más

Desde un punto de vista de desarrollador de proyectos puede parecer que tire piedras sobre mi tejado, pero el buscar siempre un producto mínimo, poder reducir el “time to market” y tener capacidad para poder pivotar rápido es esencial. Sé que estos modelos mínimos viables no se adaptan a cualquier proyecto pero si a una amplia mayoría y con esto no estoy diciendo que el objetivo a alcanzar sea más pequeño, al contrario, crear monstruo-proyectos para probar la idea disminuyen la capacidad de maniobra pudiendo ahogar financieramente  al emprendedor.

En este punto aparece, a veces, un fenómeno que es el enamoramiento y el aferramiento a la idea inicial; ¿a qué me refiero? Me refiero al emprendedor que llega con tal nivel de convencimiento de su idea que no se deja asesorar lo más mínimo y quiere sacar ese monstruo cueste lo que cueste. Es fundamental la autocrítica y plantear la duda, es el momento de hacerlo, a mitad de desarrollo tu proyecto puede ser devastador.

Ten claro con quien te juntas

Situación; un grupo de amigos en un bar de cañas y alguien dice “¿Por qué no montamos un negocio de hacer paellas en chiquitistán?”, salvando la broma, muchos negocios de emprendimiento comienzan así (o parecido) y nos ponemos una venda en los ojos y no pensamos con quien estamos emprendiendo un camino muy largo y que necesita de gente que tire del carro . Muchos amigos serán buenos compañeros de viaje pero otros son solo amigos, creo que esa diferenciación es fundamental.

Otro aspecto que es muy difícil de detectar en una etapa temprana de una idea es saber si la gente con la que te juntas va en línea contigo, no solo que sean buenos ejecutores o estrategas, sino que realmente vean el negocio del mismo modo que tu. Aquí dos maneras de actuar a mi parecer; si van en tu misma línea, adelante tenéis las cosas claras, si piensan de manera muy diferente a ti, cuanto antes marquéis los límites y las responsabilidades mejor que mejor, las reglas de juego lo más claras posibles, evitarás enfrentamientos y dudas.

No todo es el producto

Conseguir un buen producto con un buen equipo es muy importante pero todas las áreas a desarrollar de una empresa no quedan en el producto. No menosprecies u olvides todos los costes de difusión, comunicación y valor de marca, el tener un proyecto en internet sin gastar en que se conozca es como tener un chiringuito en el desierto sin carteles ni carretera que te lleve.

Haz nuevos amigos

Zambúllete en el entorno emprendedor-innovador, habla con gente en tu misma situación, fondos, inversores y no tengas miedo a contar tu idea (hasta cierto punto). Parece una palabra gastada pero “colaborar” abre puertas, ideas nuevas y en algunos casos otras fuentes de financiación. Si tu perfil no es todo lo social que requiere esta actividad, necesitas a alguien en tu equipo que se mueva en este aspecto.

En este punto pongo un “pero”, está bien conocer nuevas ideas pero no trates de adaptarlas todas a tu negocio-idea, las que consideres importantes has de valorarlas con la cabeza fría. A parte de la obviedad que estoy diciendo, ten en cuenta que corregir o añadir nuevos aspectos en tecnología requieren en muchos casos de inversión y retrasar el lanzamiento.

Tras mis desvaríos sigo con otro en paralelismo con el título (de un padre responsable al hijo innovador):

Espero que a alguien le sea útil lo contado, pidiendo perdón de antemano por el juego con el título y la gracia final de la charla padre-hijo (insisto que no soy quien para dar lecciones a nadie, son un resumen de mi experiencia). En cualquier caso emprender es muy bonito y gratificante y me gusta pensar que hay posibilidades para cualquiera con buenas ideas innovadoras. Aunque parezca que el entorno no acompaña, se puede innovar y en España se innova muy bien aun no teniendo todos los recursos que se merece .

 

“Papá, quiero innovar…”

 


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