Negocios románticos y giros de pensamiento

Fernando Dugo afirma que es importante no depender de un sólo negocio

Fernando Dugo, empresario, auditor, director de programas y profesor de EOI, ha presentado su nuevo libro “De los negocios románticos y cómo sobrevivir en el empeño“, un libro enfocado a los empresarios de PYMES que se encuentran con situaciones desmedidas que no pueden controlar. Un libro práctico, lleno de soluciones y ejemplos reales “que el empresario puede leer en dos horas”, según afirma el empresario.

Un negocio romántico es todo aquel que el emprendedor lleva a cabo en una pequeña empresa, siempre aspirando al crecimiento de su propio negocio. El conferenciante afirma que el gran problema del pequeño empresario es muy simple: sabe hacer las cosas pero desconoce cómo venderlas y administrarlas. Dugo explica que existen muchas PYMES que son exitosas y no están en boca de todos cuando alguien referencia a grandes conglomerados españoles. Los emprendedores románticos son aquellos que sacan adelante su empresa de la mano de sus empleados, formando sinergias trabajando horizontalmente. Para el empresario sevillano, “no existe otro modo que trabajar de manera horizontal en una PYME”, ya que tu personal es quien te ayuda a continuar creciendo. Sin embargo, en muchas ocasiones, no es necesario creer en la idea y llevarla a cabo. Es relevante tener un plan de acción y pensar estratégicamente cómo adaptarse a las variaciones que puedan concurrir en el mercado.

Debido a ello, el consultor sevillano ofrece una serie de casos prácticos y una tanda de soluciones para no fracasar.

Según su experiencia, una PYME suele ser más productiva cuando es administrada por un profesional de calidad. Para paliar la falta de presupuesto económico respecto a contratación y ventas, plantea generar alianzas con otros empresarios para lograr un objetivo común. Los altos costes de un profesional pueden ser divididos entre varias PYMES así como el porcentaje que necesitamos de su servicio. Una pequeña empresa busca un asesoramiento concreto, el mismo que el asesor de calidad ofrecerá por fracción concreta.

Por otro lado, si enfocamos nuestra atención en un solo negocio, corremos el riesgo de depender de él en todo momento. Una empresa con un número de trabajadores no es factible, ya que cualquier contratiempo tanto interno como externo, puede arruinar nuestro negocio. La filosofía de Dugo se enfoca en ampliar la empresa en diversos puntos de apoyo como si fueran las patas de una mesa para no depender sólo de uno. La rigidez de un negocio está en función de su tamaño, y la dependencia de un número reducido de personas y recursos puede colaborar a la muerte de la propia empresa.

 


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