“El Toyotismo & la Ofensiva Kaisen”

Después de la terrible derrota sufrida por el movimiento socialista en Alemania a manos del nazismo Walter Benjamin comentó “nada corrompió tanto al movimiento obrero alemán como la creencia de que estaba nadando con la corriente, una corriente que éste localizaba en la dinámica del desarrollo tecnológico”.

No se equivoco en su aseveración, pues el rápido desarrollo tecnológico; en ese caso el armamentístico; fue el arma de doble filo, y una de las razónes de la caída del nazismo, pero principalmente el descuido de sus recursos humanos, y el vago analisis realizado por los lideres sobre sus tropas para obtener resultados en batalla (no actualización de su CdV). Ahora la adaptación a este sistema y su implementación, es decir, a estas nuevas “Reglas del juego” son la piedra angular del desarrollo y soporte de las empresas en el mercado actual. ¡Adáptense al desarrollo tecnológico! ¡Ajústense a la nueva realidad! Los gritos de guerra del nuevo mercado.

Durante mucho tiempo el progreso de las empresas alrededor del mundo se baso en los principios de Taylor, que los obreros trabajen de la manera más cómoda para ellos, supervisados sin una evaluación real de eficiencia, el desarrollo tecnológico, al igual que los demás aspectos del desarrollo social, estuvo marcado por el intento siempre contradictorio del capital para controlar al trabajo. Esto se define en un esquema estándar para los norteamericanos, y casi toda el occidente, denominado “Order, Do & Do”.

Sabemos, que el neocapitalismo, ha desarrollado nuevos modelos de producción distintos del modelo norteamericano Taylorista-Fordista, que fue, para las décadas de oro de los 50 y 60 un yacimiento aún más sustancioso que las minas de Oro de San Luis de Potosí para la corona española. Sin que de ninguna manera el modelo Taylorista-Fordista haya desaparecido (aunque se ha ido transformando paulatinamente), se han desarrollado otros sistemas de trabajo alternativo. Japón fue la cuna, el campo de experimentación, de unos de éstos nuevos sistemas: “el Toyotismo o sistema corporativo japonés”.

El Toyotismo corresponde a la utilización de la tecnología aplicada al entorno de la producción industrial que fue un pilar importante en el sistema de procedimiento empresarial industrial japonés y coreano, y que después de la crisis del petróleo de 1973 comenzó a desplazar al Fordismo como modelo referencial en la la gestion de empresas y la producción en cadena. Se destaca de su antecesor básicamente en su idea de trabajo flexible, aumento de la productividad a través de la gestión y organización (just in time), el trabajo combinado que supera a la mecanización e individualización del trabajador, elemento característico del proceso de la cadena Fordista, y como puntos de pivote la educación continua del empleado.

Características del Toyotismo

Sin duda, las innovaciones introducidas a mediados de la década de los 60 por el ingeniero Taiichi Ohno en la empresa automotriz Toyota, impusieron este modelo al Fordista. Estas son sus características:

A escala mundial, este nuevo modelo fue presentado (aún por la socialdemocracia y la izquierda reformista) como el comienzo de una nueva época. El intento de reeditar un nuevo “pacto social” entre el capitalismo y los trabajadores, fue puesto nuevamente de manifiesto. De ésta forma, por ejemplo, los defensores del “Toyotismo” señalan que éste trae consigo una serie de modificaciones en los procesos de producción, que implican mejoras considerables para la clase obrera, llegando incluso al extremo de asegurar que su difusión acabaría con el antagonismo social.

En un amplio espectro, que va desde la prensa capitalista de negocios hasta las fundaciones progresistas ligadas a la socialdemocracia se levantan algunos argumentos centrales en defensa del Toyotismo:

Uno de los argumentos; el cual es apoyado por miles de instituciones a nivel mundial; es que la tecnología necesaria (TICs) para la implantación de un sistema flexible; gerencial, logístico, operacional, de producción, de servicios; demanda una fuerza de trabajo apta para un proceso laboral donde “la inteligencia del obrero sea movilizada”. De modo que la brecha o separación entre el “pensar” y el “hacer”; clásica en el modelo de empresarial anterior (Taylorista-Fordista); deba ser eliminada, para que el obrero pueda hacer sugerencias e implementar cambios en un proceso productivo en continuo cambio, aportando así a la Cadena de Valor de la empresa. A esta “movilización de la creatividad” los japoneses la denominan “Ofensiva Kaizen” (Order, Think & Do).

 

Otro de los argumentos, es que la “producción flexible” pone fin al trabajo en detalle (adoptado en la cadena de producción Fordista) en el cual a cada trabajador se le asignaba una tarea simple que realizaba repetidamente. Ahora los trabajadores participan en “equipos” en los cuales una variedad de tareas son rotadas entre los integrantes del grupo. Con ello, se distribuye el conocimiento, se acaba la fatiga y el nerviosismo generado por la realización de trabajo monótono y repetitivo. Esta nueva organización (El Toyotismo) del trabajo demanda un trabajador multiespecializado que pueda diagnosticar problemas en la línea de producción y corregirlos inmediatamente, suplantando a los grupos de trabajadores especializados que efectuaban dichas correcciones después de concluido el proceso de producción, poniendo de esta manera cada uno su grano de arena en la mejora de la Cadena de Valor.

Fuentes:


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