La innovación social como motor en Colombia

Ayer llegué a Bogotá para dar una serie de conferencias sobre el modelo de Escuela Digital de EOI y su propuesta formativa en diversas instituciones:

Es la segunda vez que visito Colombia, hace cinco años ya estuve en Cartagena de Indias para un congreso, pero es la primera vez que vengo a Bogotá.

Pensar la Universidad Colombia
Lo primero que hice al ver amanecer fue subir la persiana y asomarme al bullir de una ciudad que está en plena beta, en construcción constante, en obra continua… Sus tejados me recordaron, consciente de sus distancias, en Dickens y en ese bullir de plena explosión industrial con la bruma y el cielo plomizo en su cúpula.

Me ha impresionado la energía latente que hay en la ciudad, en las personas que voy conociendo, en sus huellas y en sus contrastes. Ahora que tanto nos cuestionamos la Educación Superior a nivel global, en mi primer paseo he podido ver una Universidad llega de mensajes de protesta y al mismo tiempo de ilusión, esperanza y compromiso. Cruzarme en el campus con estudiantes, pero también con huertos, caballos y hasta ovejas, en un entorno de wifi libre también ha sido de lo más sugerente si pensamos en las redes blindadas de universidades españolas. De igual forma me sorprendió positivamente que en el hotel donde me alojo tuviera varias redes de wifi abiertas sin clave, cuando hace solo unos días nos cobraban 18 euros por 24h de conexión en un hotel de cuatro estrellas en Palma.

Cada vez tengo más claro que en cómo se relaciona una sociedad con Internet, cuánto más cerca está de verlo como un negocio en sí mismo o como una vía de desarrollo económico y social, está la clave de su futuro.

Brasil no deja de ser un gran referente en este sentido, como pude confirmar en el entusiasmo de Nicolás Martín, un joven emprendedor social que hace años montó el proyecto Somosmas.org y ahora es miembro activo de la nueva red informal sobre innovación social que está emergiendo en Colombia, La Arenera, y que ya cuenta con más de 800 emprendedores registrados. Gracias a Nicolás y Cristian Figueroa, que casualmente también está por Bogotá participando de La Arenera y gran conocedor de los estudios de Economía Abierta de EOI, también he oído hablar del movimiento EcoAldeas, un interesante proyecto de vida sostenible y desarrollo rural.

Esta crónica es solo el comienzo, pues aún me quedan unos días para seguir explorando proyectos por estas latitudes. Continuará…


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