¿Planifican las empresas españolas?

Unas 350.000 empresas cierran sus puestas cada año, en España. Y otras tantas, inician su actividad. Existen en actividad, del orden de 3.300.000 compañías incluyendo empresarios individuales (autónomos, en el lenguaje popular), la mayoría, Pymes (el 80% de las empresas tiene dos, uno o ningún asalariado) y muchas, con carácter de empresa familiar.

Las empresas que nacen son fruto de la capacidad emprendedora de nuestro tejido empresarial. ¿Y las cesan?, muchas de ellas, lo hacen a su pesar, por no estar ya adaptadas a los cambios en los gustos y las necesidades de la clientela. De las empresas existentes, una buena parte de ellas, lleva una existencia ajustada, al borde de la subsistencia (expresado en la frase “mi objetivo es sobrevivir”), con pocas esperanzas de crecimiento.

Es difícil conseguir el desarrollo empresarial (consolidación y ampliación de actividad), si no existe PLAN DE EMPRESA, planificación de la actuación futura, para adaptarse al entorno, especialmente a los mercados. Plan en el sentido de un conjunto de decisiones, tomadas por la gerencia, coordinadas y viables, para el futuro de la organización, con el objetivo de conservar a los actuales clientes y de captar otros nuevos (en entornos crecientemente competitivos).

Los estudios empíricos y la experiencia de los profesionales (consultoras, gestarías, profesores empresariales…), coinciden en que las Pymes españolas planifican poco y mal (de forma muy voluntarista y  con escasa base). Sus decisiones, muchas veces, son reactivas, en relación con los cambios, por otra parte poco previstos (se “improvisa” sobre la marcha).

¿Cómo se puede planificar?

Una GUÍA al alcance de los responsables de la gobernanza de las organizaciones ya existentes, ayudaría a resolver el problema de la falta de previsión (¿Qué va a ocurrir?) y de planificación (¿Qué vamos a hacer?).

Tomar decisiones sobre el futuro de la empresa, que pueden implicar cambios de productos, de mercados, de tecnologías, de puestos de trabajo…implica, primero, ANALIZAR la situación, y después, PLANIFICAR, tenido en cuenta las circunstancias concretas de la organización, tanto en el corto plazo (plan operativo anual) como en el medio-largo plazo (planificación estratégica), para sobrevivir y crecer (mantener los actuales clientes y desarrollar nuevos clientes), obteniendo una retribución adecuada.

Las ocho etapas del plan de empresa

La metodología de análisis y planificación que se propone, incluye 8 fases:

Etapa 1- Rediseño de la actividad de la empresa (o redefinición de la “misión”). Incluiría “repensar” los productos, los mercados y la diferenciación de la oferta frente a la competencia. Naturalmente, la conclusión puede ser, continuar con los productos o el tipo de clientes etc., o cambiar solo alguna de las variables.

Etapa 2- Es la profundización en el estudio del entorno macroeconómico, los clientes, la competencia y el ambiente próximo al establecimiento, (análisis externo).

Etapa 3- Diagnostico de la situación de la empresa, áreas potentes, aspectos mejorables detectados (análisis interno).

Etapa 4- Síntesis de oportunidades y amenazas externas en comparación con las fortalezas y debilidades de la propia empresa.

Las etapas 2 a 4 suponen el análisis de situación, en función de la empresa “que se quiere ser”, etapa 1. A partir de aquí, empiezan a tomarse decisiones, insistiendo especialmente en lo que conviene mejorar.

Etapa 5- Líneas estratégicas para los próximos años, en especial ventaja diferencial competitiva, relación calidad-precio y posicionamiento frente a los clientes. Las estrategias o líneas básica de actuación, se concretan el los objetivo, cifrados en el tiempo.

Etapa 6- Decisiones sobre las áreas fundamentales para la empresa. Marketing y ventas, aspectos jurídicos mercantiles, fiscales y laborales, personal, tecnología y operaciones, y planificación económico-financiera, incluyendo inversiones y su financiación, cuenta de explotación o de resultados y “flujo de tesorería” (cobros y pagos).

Etapa 7- Calendario de realización de las principales actuaciones

Etapa 8- Evaluación final de la viabilidad, técnica, comercial y financiera y planes a largo plazo, pendientes de concreción. Sistemática a aplicar para el control o seguimiento de la actividad.

Este tipo de ejercicio será necesario realizarlo, al menos, una vez al año, con horizonte temporal de 3 a 5 años (cuando no hay fuertes inversiones, situación habitual en las Pymes), pero dando especial importancia al siguiente ejercicio  económico (plan operativo anual, POA).

Como conclusión, puede decirse que las EMPRESAS CON ÉXITO, saben donde están, que quieren y puedes ser, y TIENEN UN PLAN para alcanzarlo.

Esta “Guía” pretende ser una ayuda, para que a través de la planificación, las Pymes, mantengan satisfechos a los actuales clientes y puedan atender a nuevos clientes, consolidando y desarrollando su situación.

Las ocho etapas para la elaboración de un proyecto empresarial

(Consolidación y desarrollo de la empresa)

planificacion

José Manuel Martí Ramos

Profesor EOI Área Emprendedores y Redepyme


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