¿Malas presentaciones?

En la clase de Habilidades Directivas hemos hablado de liderazgo, negociación, pero es quizás en el tema de presentaciones eficaces donde más identificada me he sentido. A lo largo de mi corta vida laboral ya he tenido que hacer presentaciones de proyectos, cursos, etc…

Después de haber estudiado y practicado durante 6 horas las técnicas de presentaciones eficaces, soy capaz de reconocer los errores que he cometido en dichas presentaciones.

Muchos creen que hacer una mala presentación es solo fruto del azar o la inexperiencia. Nada mas alejado de la realidad. Hacer una mala presentación requiere de una planificación cuidadosa.

Y es que tras leer el guión que viene a continuación, creo que todos nos daremos cuenta de lo ¡mal! que hemos hecho las cosas y de la poca importancia que le dábamos, es decir, cómo hacer que una “presentación” se convierta en un total fiasco.

“Vemos tantas malas presentaciones con tanta frecuencia  y en tantas partes, que hemos terminado por aceptar la noción de que hacerlas, y escucharlas, es un costoso peaje que todos tenemos que pagar para cumplir con la rutina de nuestras obligaciones profesionales, aún cuando seamos conscientes de que la mayoría de esas presentaciones son improductivas. Y muy fastidiosas.

Para que el presentador se asegure de satisfacer cabalmente esas expectativas tan bien asentadas y extendidas, y logre que las suyas sean (muy) malas presentaciones, ofrecemos un sencillo y muy eficiente guión con doce recomendaciones que se pueden cumplir muy fácilmente.

1. Considérese sobrado: “¿Cómo me puede salir mal si yo soy el que más sabe de este tema y, además, siempre me han dicho que hablo muy bien, y que soy simpático”.

2. No pierda tiempo en redactar clara y brevemente el objetivo de su presentación: “Después de todo, es obvio que uno sabe lo que quiere”.

3. No se preocupe por conocer a su audiencia: “Yo sé lo que tengo que decir, y eso es suficiente”.

4. Olvídese de ensayar: “¿Por qué tengo que ensayar? Yo conozco el tema y cuento con las diapositivas para decir lo que está escrito allí”.

5. Asegúrese de que alguien le prepare las diapositivas: “En esta empresa todos saben lo que a mi me gusta decir en mis presentaciones”.

6. Haga colocar en sus diapositivas lo que va a decir, y lea todo lo que haya en ellas: “Así no se me va a olvidar nada. No dejo nada fuera”.

7. Tenga a alguien que le pase las diapositivas: “No sé muy bien cómo se maneja ese ordenador. Le pediré a alguien que se ocupe de poner lo que hay que proyectar”.

8. No vea a nadie de la audiencia directamente: “A mi me dijeron que para no tener miedo escénico había que ver por encima de las cabezas de la gente. Así no veo si se están durmiendo, o fastidiados, y además les hago creer que los estoy mirando”.

9. Desplácese incansablemente de un lado a otro del escenario: “Cuando uno se mueve de un lado a otro, se hace más atractiva la presentación porque la gente te sigue con la mirada, y los que están dormidos se despiertan”.

10. Hable con un volumen bajo y mantenga la voz estable, lineal: “Cuando uno habla duro, uno siente que está gritando, y eso es muy malo”.

11. Si no sabe qué hacer con las manos, métaselas en los bolsillos, o manténgalas entrelazadas a la altura del abdomen: “Uno no debe mover mucho las manos porque eso le molesta a la audiencia”.

12.  Cuando le hagan una pregunta, diga “¡qué buena pregunta!”: “Mientras digo eso, me da tiempo para organizar la respuesta”.

Cumpliendo con estas recomendaciones su presentación será una más de la miles que se realizan a diario en todas partes, todas con el mismo resultado: pérdida de tiempo, de recursos, de oportunidades.”

Fuente: “Guión para hacer (muy) malas presentaciones” Álvaro Benavides La Grecca.

Y es que en una presentación lo principal no es lo que exponemos sino cómo lo hacemos. Conectar con los oyentes, mantener su atención y aumentar su motivación serán puntos clave para el éxito real de nuestra intervención (que nuestros contenidos prevalezcan después de la jornada).

Y en éste área no hay mejor líder y comunicador que Steve Jobs, quien conduce al público hasta su objetivo de forma magistral. Para sus exitosas intervenciones prepara al máximo todos los detalles, desde su vestimenta, sus gestos y hasta sus diapositivas. Todo concuerda y apunta hacia una misma dirección: crear expectacion, resaltar los puntos fuertes y fijar los conceptos que deben ser recordados. Seguir sus pautas es más que recomendable para una buena presentación.

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¡Desde hoy mis presentaciones sí que van a ser eficaces! Gracias Habilidades Directivas, gracias Óscar!


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