Veo (leyendo los aportes de mis compañr@s…(muy buenos por cierto!)) que hemos aprendido mucho con Wilma y esto de redactar sí o sí los contratos nos convence….
…PERO…
El contrato no es el salvavidas con 100% de seguridad supervivencia. Hay que recordar que los contratos están para ser guardados en el cajón, cajonera, gaveta o como le llamemos, para pudrirse. SÍ! El contrato se firma solo como para confirmar lo que se ha acordado, basado en la confianza que se tiene el uno al otro.
Si firmamos los acuerdos ya con mala sensación, …mal vamos y nunca deberíamos firmarlos. Acaso contraeríamos matrimonio con alguien a quien queremos pero pensamos que no es del todo de fiar?
Hace ya muchos años, trabajando para una gran multinacional norteamericana, nuestro jefe (gran líder por cierto) se sintió muy desilusionado con un proveedor que nos falló. No cumplió y causó una parada monumental en la línea de producción. Antes de firmar el acuerdo con el proveedor, nuestro jefe comunicó sus dudas en cuanto a la empresa con la que estaba llegando a un acuerdo pero la respuesta no se hizo esperar: tranquilidad! Si todo está recogido en el contrato; si no cumplen tendrán que afrontar las indemnizaciones, le dijeron. Luego pasó lo que no debía de pasar con grandes pérdidas para la fábrica y sobre todo para la imagen de la marca (que es tremendamente difícil de valorar). Como dijo nuestro jefe en ese entonces: “why didn´t I follow my gut feelig?”. Gut feeling es literalmente el instinto visceral, pero significa algo así como el presentimiento o la sensación o como dicen en algunos lugares de Latinoamérica “me late que…”. Pues, si “te late” que el acuerdo no va a buen puerto….buscate otro “partner”, cueste lo que cueste.
Dicho esto, como bien dijo Wilma, antes de un litigio debe haber y mejor será un acuerdo (aunque no estemos satisfechos con “perder” tanto). Pero antes de una firma de un contrato, debe de existir confianza; y plena. Si fallamos en la apreciación, firmamos el contrato y luego no cumplen, entonces sí, a sacar el contrato del cajón, primero a negociar, y luego (por ultimo!) a demandar.
PS: Si tienen problemas en llegar a acuerdos con proveedores extranjeros (de países lejanos y culturas aun mas todavía) he notado que algunas empresas prefieren contratar a un intermediario local, que ávido en su “mundo” pero independiente de él económicamente puede defender mejor la postura de la empresa en negociaciones.
El salvavidas es importantísimo, pero si la mar está muy brava y el barco se ve endeble, mejor espero al otro día y si hay otra embarcación, mejor.


Suscribirse a comentarios Respuestas cerradas, se permiten trackback. |

Comentarios cerrados.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies