La justicia y yo

Desde mi punto de vista, el funcionamiento de la justicia en España, (que es la que yo conozco) deja mucho que desear.

Es lenta, cara, y la mayoría de las veces injusta.

Como siempre se ha dicho, la justicia es lenta, y los procedimientos que mi empresa ha sufrido durante los años en los que yo fui gerente, tanto nosotros como parte acusada o como parte acusadora, se han demorado mucho en el tiempo. De hecho, todavía hay un procedimiento abierto por un impago que tuvo lugar a finales de 2006.

En este caso, la justicia nos dio la razón, pero todavía no hemos podido recibir el importe adeudado por nuestro cliente. Es una larga historia, que si algún día durante la realización de este curso acaba os la relataré.

En estos años (sobre todo, los años duros de la crisis, cuando todos los días había empresas que presentaban concurso o simplemente dejaban de pagar) la mayoría de los incumplimientos de contrato fueron por impagos. Una vez demandados por el incumplimiento del contrato, pocos o muy pocos se han conseguido cobrar, y si se consiguieron cobrar fue por la actitud incansable de las personas de mi empresa en busca de ingresos o bienes de los que la empresa que produjo el impago fuera dueña.

Después de las malas experiencias que he tenido con la justicia, creo que lo que he aprendido ha sido que es mucho más importante prevenir un posible incumplimiento de contrato que solucionar vía judicial la discrepancia entre las partes.

Para conseguir el objetivo de no tener problemas en el futuro con tu socio, cliente o proveedor:

-Redactar contratos donde las cláusulas estén muy claras para las dos partes, bien redactado y que no se pueda dejar nada a la interpretación.

-Acordar cláusulas que tú puedas cumplir y que creas que la otra parte también pueda cumplir.

-Dentro de ese contrato, (y para evitar posibles problemas de impago) acordar una forma de pago segura para el vendedor.

-En el caso de controversias o disconformidades con el cliente, socio o proveedor, intentar agotar todas las posibilidades de negociación para llegar a un acuerdo antes de iniciar un procedimiento, ya que éste será largó y además caro, y posiblemente, a ninguno de los dos les parezca adecuado para sus intereses la resolución judicial. Se dice muchas veces que más vale un mal acuerdo que una buena guerra.

-En otros casos (sobre todo en impagos) lo mejor es tramitar la demanda lo antes posible para asegurarte ser el primero a la hora de anotar un embargo en el registro de alguno de sus bienes (aunque sea preventivo), siempre que éste no les haya cambiado la titularidad a algún pariente que nada tenga que ver con la empresa.

-Estar bien asesorado es fundamental para tomar las mejores decisiones.

-Si haces algo que no se debe hacer, haz lo posible para evitar que se pueda demostrar.

Como ya dije al principio, la justicia es injusta porque quien dicta sentencia es una persona que no conoce las particularidades del caso. Conoce lo que cada una de las partes quiere que conozca y puede demostrar, dejándose en el tintero muchos datos necesarios para valorar los hechos, bien porque no se puedan demostrar o porque a la parte no le interesa que el juez los sepa. Además, hay muchas materias ( sobre todo técnicas) de las que el juez no tiene por qué saber y de las cuáles no puede dictaminar un veredicto justo por desconocimiento del hecho.

Y por último, mi consejo es que “Abogado, suegra y doctor, cuanto más lejos mejor”.

Saludos


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