Sobre el papel del Directivo de Empresa en la Creación del Valor para el Accionista

La “Creación de Valor para el Accionista”, es un término acuñado en las últimas décadas del Siglo XX, como criterio de orientación para la toma de decisiones en la empresa. Aun cuando había sido anunciado en el Siglo XIX por John Stuart Mill y posteriormente por el premio Nobel de economía, Milton Friedman, para quien la responsabilidad social de la empresa era el   rendir beneficios para sus accionistas, en concordancia con las reglas legales. Aún antes que ellos, Adam Smith formuló su teoría de la mano invisible, según la cual, el egoísmo individual del empresario por obtener un beneficio, lo estimula a ofrecer productos de calidad a un precio competitivo, contribuyendo así, según él, al interés colectivo. Sin embargo, Alfred Rappaport (1986), en su libro “La Creación de valor para el Accionsita”, fue quien concretó y divulgó el contenido de este objetivo a partir de la experiencia de compañías en los Estados Unidos de América.

Como gestión, la Creación de Valor para el Accionista, tiene sus parámetros de medición, entre los que destacan el Valor Actual Neto (VAN) y el EVA, como indicadores de rentabilidad económica para los accionistas.

El Valor Actual Neto (VAN).

El VAN, ofrece una medida de rentabilidad absoluta del proyecto, permitiendo definir un  criterio diferenciador que selecciona únicamente los proyectos que incrementan el valor total de la empresa, es decir, aquellos cuyo VAN es positivo (VAN >0).

Asimismo, el VAN determina un criterio de decisión acorde con la suposición que el objetivo de la empresa es la maximización de valor de mercado de sus acciones, bajo la hipótesis que en condiciones de certeza, el precio de un activo viene determinado por su valor actual.

La ecuación que define el VAN es:

Donde:

A = Desembolso inicial

CFt = Flujo neto de caja en el período t

r = Tasa de descuento que refleja el rendimiento mínimo requerido por la empresa a sus inversiones, es decir, el coste de oportunidad de los usos alternativos de los fondos.

n = Vida útil estimada para la inversión.

Economic Value Added (EVA ®)

El EVA es un término que la consultora Stern & Stewart define como  el beneficio antes de intereses menos el costo del capital necesario para generar dicho beneficio:

La ecuación que define el EVA es:

Donde:

ROIC = Retorno sobre el capital invertido (Return On Invested Capital) (NOPAT/C)

WACC = Coste medio ponderado de Capital (Weighted Average Cost of Capital)

C = Capital empleado o invertido

Siendo un indicador, el EVA depende de los parámetros ROIC y WACC (al igual que el capital invertido), que a su vez derivan de:

Así, el ROIC es una medida de la eficiencia con la que la empresa emplea los fondos propios y ajenos en los proyectos de inversión emprendidos. Mientras que:

El WACC es la retribución esperada por los proveedores de fondos de la empresa (financieros y accionistas) dado el riesgo asumido en el proceso de financiación del presupuesto de capital de la entidad.

El ROE (Return on Equity), que aparece en la ecuación del WACC es la rentabilidad Financiera, que es la medida de eficiencia general de la empresa y cuantifica la capacidad de generación de fondos para los accionistas.

El papel de los Directivos consiste entonces en maximizar el ROIC y minimizar el WACC a los efectos de elevar la creación de valor implícita en el concepto de Beneficio Económico de Alfred Marshall y por lo tanto del indicador EVA.

El análisis de los valores de ROIC y WACC y su incidencia en el EVA, tiene al menos cuatro estadios, que representan:

ROIC < 0 Los ingresos operativos no cubren a los gastos operativos de la empresa por lo que la rentabilidad es negativa
WACC > ROIC (ROIC > 0) Los ingresos operativos superan los costes operativos, por lo que hay un beneficio contable, que significa que el rendimiento sobre el capital invertido es inferior al coste promedio del capital. Hay entonces una pérdida económica, dado que la inversión no está recuperando todos los costes y por ende la empresa pierde valor en el mercado.
WACC = ROIC (ROIC > 0) Hay un beneficio contable dado que ROIC > 0, pero  el beneficio económico es nulo (WACC = ROIC), de forma que la empresa mantiene constante su valor en el mercado.
ROIC > WACC (WACC > 0) Hay un beneficio contable y económico, por lo que el valor de la empresa aumenta, incrementando su competitividad.

 

La continua vigilancia de las tendencias y las medidas que influyan en la variación de los parámetros (controlables) por parte de los directivos pueden hacer que los indicadores de beneficio económico y financiero se mantengan a favor de la creación de valor para los accionistas y para la empresa en sus proyecciones futuras.

Bibliografía consultada:

López Dumrauf, Guillermo, Gestión basada en el Valor, Rescatado de www.cema.edu.ar/u/gl24, el 16 de enero de 2014.

Dirección Financiera I, La Función Financiera de la Empresa, Universidad Autónoma de Madrid, 2012

Sobre la evaluación y selección de inversiones véase, Suárez, A. (1995): “Decisiones óptimas de inversión y financiación en la empresa” Pirámide. Madrid. (17. ª ed.)

Rappaport, A. (1998): “La creación de valor para el accionista: una guía para inversores y directivos”. Ed. Deusto, S.A. Bilbao.

Responsabilidad social de la empresa: Una revisión crítica a las principales teorías. Revista Economía N° 65, 2° cuatrimestre, 2007, en Dialnet (Ekonomiaz: Revista vasca de economía, ISSN 0213-3865, Nº. 65, 2007 (Ejemplar dedicado a: Responsabilidad social de la empresa. Más allá de la sabiduría convencional / coord. por José Miguel Rodríguez Fernández) , págs. 50-67)

 

 


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