INTELIGENCIA EMOCIONAL

La expresión » Inteligencia Emocional » fue acuñada en 1990 por el psicólogo Peter Salovey, de Yale, y por John Mayer, de la Universidad de Yale de New Hampshire, para describir cualidades como la comprensión de los propios sentimientos, la comprensión de los sentimientos de otras personas y «el control de la emoción de forma que intensifique la vida».
En la década del 80 (denominada la década del cerebro) se intensificaron los estudios dirigidos a investigar más profundamente el órgano que tan poco utilizamos con relación a su enorme potencial. Estas investigaciones llegaron ¡por fin! a determinar que las emociones juegan un rol muy importante y definitorio en la capacidad del ser humano para vivir mejor. La trascendente conclusión determinó que ya no nos ajustaremos sólo a un coeficiente de inteligencia basado en informaciones intelectuales, sino también y en gran medida a un coeficiente emocional.
Un coeficiente emocional óptimo es alcanzado por aquella persona que conoce sus emociones negativas y, lo que es más importante, puede resolverlas. La persona que no conoce sus propias emociones negativas, o que conociéndolas es incapaz de manejarlas, está afectando en distintas medidas su vida de trabajo, su vida de pareja, su vida de familia y su particular visión del mundo.
¿Qué es la inteligencia emocional?
• Es una forma de interactuar con el mundo, que tiene en cuenta las emociones, los sentimientos y algunas habilidades como la autoconciencia, la motivación, el control de sus impulsos, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, y otras más, indispensables para una buena y creativa adaptación e interacción social.
• Es una destreza que nos permite conocer y manejar nuestros propios sentimientos, interpretar y enfrentar los sentimientos de los demás, sentirse satisfechos y ser eficaces en la vida a la vez que crear hábitos mentales que favorezcan nuestra propia productividad.

COEFICIENTE INTELECTUAL E INTELIGENCIA EMOCIONAL
Todos estamos acostumbrados con la medición de la inteligencia que se basa en el coeficiente intelectual (IQ): Raciocinio lógico, habilidades matemáticas, habilidades especiales, capacidad analítica, etc. pero actualmente se ha descubierto que el éxito depende también en gran medida de otro tipo d inteligencia: La emocional.
El coeficiente intelectual (IQ) y la inteligencia emocional (IE) son habilidades distintas, sin embargo, no son opuestas sino más bien complementarias. La persona con un alto IQ es más analítica y lógica, acumula datos, requiere de tiempo y calma para tomar decisiones, sopesa la información, examina, es numérica, tiende a ser frío en sus apreciaciones y utiliza mucho más el hemisferio izquierdo del cerebro. En cambio la persona con una alta IE se relaciona con facilidad, gusta de ideas nuevas, decide a partir de intentos y errores, es rápida, espontánea, tiende a ser impaciente e imprecisa, cree en sus sensaciones, es cálida y gregaria y utiliza más el hemisferio derecho del cerebro.

EMOCIÓN
La palabra EMOCIÓN, viene del latín «MOTERE» (moverse). Es lo que hace que nos acerquemos o nos alejemos a una determinada persona o circunstancia.
Por lo tanto, la emoción es una tendencia a actuar y se activa con frecuencia por alguna de nuestras impresiones grabadas en el cerebro, o por medio de los pensamientos cognoscitivos, lo que provoca un determinado estado fisiológico, en el cuerpo humano.
La emoción, es un sentimiento y sus pensamientos característicos que conllevan condiciones biológicos y psicológicas, así como una serie de inclinaciones a la actuación
Todas las emociones son esencialmente impulsos a la acción, cada una de ellas inclina al ser humano hacia un determinado tipo de conducta. En los animales y en los niños hay una total continuidad entre sentimiento y acción; en los adultos se da una separación, la acción no necesariamente sigue al sentimiento.
Los mecanismos de las emociones, incluso las biológicas, pueden ser conducidos hacia el bien o hacia el mal. El temperamento es modificable por la experiencia. Ser consciente de las propias emociones es el primer paso para no dejarse arrastrar por ellas.

TIPOS DE EMOCIONES
Emociones Primarias
• Ira: Enojo, mal genio, furia, resentimiento, hostilidad, animadversión, indignación, irritabilidad, violencia y odio. La sangre fluye a las manos, y así resulta más fácil tomar un arma o golpear al enemigo; el ritmo cardiaco se eleva, lo mismo que el nivel de adrenalina, lo que garantiza que se podrá cumplir cualquier acción vigorosa.
• Miedo: ansiedad, desconfianza, fobia, miedo, nerviosismo, inquietud, terror, preocupación, aprehensión, remordimiento, sospecha, pavor y pánico. La sangre va a los músculos esqueléticos, en especial a los de las piernas, para facilitar la huida. El organismo se pone en un estado de alerta general y la atención se fija en la amenaza cercana.
• Felicidad: alegría, disfrute, alivio, deleite, dicha, diversión, estremecimiento, éxtasis, gratificación, orgullo, satisfacción y manía. Aumenta la actividad de los centros cerebrales que inhiben los sentimientos negativos y pensamientos inquietantes. El organismo está mejor preparado para encarar cualquier tarea, con buena disposición y estado de descanso general.

Emociones Secundarias
• Amor: Aceptación, adoración, afinidad, amabilidad, dar con desinterés, caridad, confianza, devoción, dedicación, gentileza y hasta obsesión.
Se trata del opuesto fisiológico al estado de «lucha o huye» que comparten la ira y el miedo. Las reacciones parasimpáticas generan un estado de calma y satisfacción que facilita la cooperación.
• Sorpresa: Asombro, estupefacción, maravilla, shock. El levantar las cejas permite un mayor alcance visual y mayor iluminación en la retina, lo que ofrece más información ante un suceso inesperado.
• Disgusto: Fastidio, molestia, insatisfacción, impaciencia. La expresión facial de disgusto es igual en todo el mundo (el labio superior torcido y la nariz fruncida) y se trataría de un intento primordial por bloquear las fosas nasales para evitar un olor nocivo o escupir un alimento perjudicial.
• Tristeza: Aflicción, autocompasión, melancolía, desaliento, desesperanza, pena, duelo, soledad, depresión y nostalgia. El descenso de energía tiene como objetivo contribuir a adaptarse a una pérdida significativa (resignación)
• Vergüenza: arrepentimiento, humillación, mortificación, remordimiento, culpa.
• Repulsión: Rechazo, aversión, asco, desdén, desprecio, menosprecio.
Casi nunca se presentan aisladas, más bien, son una combinación de todas las familias de emociones mencionadas.

HABILIDADES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
Componentes de la inteligencia emocional
1. Conocer las propias emociones. La conciencia de uno mismo (el reconocer un sentimiento mientas ocurre) es la clave de la inteligencia emocional. Saber en cada momento cuál es la emoción que estamos sintiendo, sin confundirla con otra o disfrazarla.
2. Manejar las emociones. No permitir que nos controlen y saber canalizarlas correctamente. Se basa en la capacidad anterior. Las personas que saben serenarse y librarse de la ansiedad, irritación o melancolías excesivas se recuperan con mayor rapidez de los reveses de la vida.
3. Auto motivación y autorregulación: Las personas que saben controlar la impulsividad y esperar para obtener su recompensa, cumplen con sus objetivos y están conformes con sus logros.
4. Empatía: la capacidad para reconocer las emociones de los demás, saber qué quieren y qué necesitan es la habilidad fundamental para establecer relaciones sociales y vínculos personales.
5. Manejar las relaciones. Esto significa saber actuar de acuerdo con las emociones de los demás: determinan la capacidad de liderazgo y popularidad.

APLICACIÓN PRÁCTICA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
Por todo lo anterior, es evidente que en nuestra vida diaria, la Inteligencia Emocional debe llevarnos a un manejo y expresión de nuestras emociones de una manera tal que nos permita ser más efectivos en nuestras relaciones interpersonales.
Ante el trabajo y la vida cotidiana es normal que desempeñemos tres papeles característicos: el Héroe, el Villano y la Víctima. Cada uno de nosotros en las diferentes circunstancias de nuestra vida, elegimos actuar de una forma o de otra y son precisamente las emociones que decidimos utilizar las que marcan la pauta.
Concretamente, una de las aplicaciones más evidentes en nuestra vida diaria de la Inteligencia Emocional, se presenta cada vez que tenemos un conflicto.

ÁREAS
En la naturaleza y en la cultura nada se sustrae al conflicto. La vida, las relaciones humanas, los negocios, la educación, la política y el desarrollo profesional tienen conflictos frecuentemente.
Los conflictos se encuentran:
En el orden biológico: legiones de virus luchan contra la salud del organismo, o son rechazados o prevalecen causando enfermedades.
En el orden psicológico personal: el psicoanálisis nos enseña que la neurosis es un conflicto entre el ello, el yo y el superior, pero sin llegar a la neurosis, una persona puede sufrir conflicto entre sus deseos incompatibles, sus deseos, sus sentimientos, etc.
En el orden interpersonal: los conflictos entre personas, derivadas por diferencias en gustos, ideas, percepciones, opiniones, etc., son asunto cotidiano.
En el orden social organizacional: conflictos familiares, laborales, legales, ideológicos, en la ciencia, en la religión, en la política, conflictos de clases, de sexos, generaciones, razas, países, etc.

CAUSAS
El conflicto nace y multiplica muy fácilmente, se deriva de algunas situaciones.

1. La subjetividad de la percepción: las personas captan de diferentes maneras el mismo objeto o situación. Y es frecuente que distorsionemos un poco.

2. La información incompleta: (personajes de la historia, etc.). el motivo es que quienes opinan, sólo han tenido acceso a una parte de los hechos y no conocen los otros.

3. Las fallas naturales de la comunicación interpersonal: todo acto de comunicación utiliza un código e impone al receptor la tarea de descifrar el mensaje. Cada cual descifra el mensaje como puede o como quiere, o como le conviene.

4. La desproporción entre las necesidades de las personas y los satisfactores disponibles: sucede que muchos bienes materiales son escasos y se crea una demanda mayor que la oferta. Ejemplo en una familia hay dos bicicletas y cuatro quieren usarlas el mismo día.

5. Las diferencias de caracteres: una persona es lenta y la otra rápida; una idealista y la otra realista; una ordenada y la otra desordenada; una tolerante y la otra intransigente.
6. Las presiones que causan frustración: por ejemplo, para un niño es la falta de aceptación por parte de sus padres; para un adulto las actitudes autócratas de los jefes; para todos el bombardeo de la propaganda comercial que crea necesidades excesivas, la inseguridad que produce el miedo y las alternativas forzadas de valores incompatibles entre sí.

7. La pretensión de igualar a los demás a uno mismo: Cuántas personas no han aprendido a aceptar a otros sin juzgarlos, a «dejarlos ser» simplemente y se crean problemas ellas mismas con éste rechazo de la realidad, además de crearlos en quienes pretenden cambiar.
8. Los separatismos y divisiones: por religiones, razas, color, etc.
9. La mucha intimidad e interdependencia: hay personas que dependen tanto de otras o las hacen depender de ellas, que llegan a estorbarse entre sí. De aquí se derivan graves conflictos entre una madre y una hija, una mujer y su marido.
10. Las conductas inadecuadas en la comunicación: se podría llenar un libro con ellas.

EFECTOS POSITIVOS
El conflicto es el elemento dinámico de una situación y su realidad dinámica no queda guardada en un rincón de la personalidad, se mueve, ramifica, crece, trasciende e invade otras áreas de la vida.
Produce el cambio social en su doble forma de evolución y revolución, es decir, cambio gradual o brusco.
Ayuda a crear y consolidar en el ser humano el principio de la realidad: se sabe que el niño pequeño es egocéntrico, no admite contradicciones, ni limitaciones y quisiera que el medio respondiera en todo. De ahí el fenómeno del capricho o berrinche. Pero al cabo de múltiples choques contra la realidad aprende poco a poco a reconocer límites y necesidades así como los derechos ajenos.
El conflicto aclara las ideas, los sentimientos, los caracteres y los objetivos de los miembros de un grupo y conduce al establecimiento de normas de grupo e institución.
Cuando el conflicto no es intragrupal sino intergrupal une al grupo y ayuda a definir sus fronteras. Se da el caso de que un gobernante inventa un conflicto con el exterior a fin de lograr unión entre los ciudadanos. Así se interpretó la guerra de las Malvinas iniciada por el presidente argentino Galtieri.

EFECTOS NEGATIVOS

Cuando el conflicto almacena energía y la guarda a presión es una fuente potencial de violencia.

En cuanto origina frustración, resulta en hostilidad y sentimientos destructivos, contra quien lo provoca o se percibe como fuente del mismo.
Es motivo de ansiedad, opresión y preocupaciones que desencadenan reacciones psicosomáticas como dolores de cabeza y trastornos realizarlas.
Si ante el conflicto, el individuo llega a sentirse impotente, baja el rendimiento y la persona queda inhibida y bloqueada.
Por otra parte, el conflicto interno en un equipo también resulta en la formación de subgrupos y bloques antagónicos.
Otras repercusiones: los conflictos tienden a proliferar, a formar cadenas o masa como la clásica bola de nieve. Los conflictos entre grupos tienen a institucionalizarse; los simbólicos se vuelven duros, tensos e intransigentes, por eso las guerras de religión han sido las más crueles.
ESTILOS DE MANEJO DEL CONFLICTO
Estilos de Manejo de conflicto Thomas Kiliman Instrucciones:
Considere situaciones en que encuentre que sus deseos difieren de los de otra persona. ¿Cómo responde usted generalmente a dichas situaciones?
En las siguientes páginas encontrará usted varios enunciados que describen posibles comportamientos al reaccionar ante estas diferencias. Para cada par de anunciados, favor de circular la A o la B que corresponda al enunciado que sea más característico de su propio comportamiento.
En algunos casos, ni el enunciado A, ni B será muy representativo de su comportamiento, pero en este caso, favor de escoger aquél que describa mejor la reacción que más probablemente tendría usted.
• 1. A. En ocasiones dejo a otros que asumen la responsabilidad de resolver el problema
B. En lugar de negociar sobre los aspectos en que no estamos de acuerdo, yo trato de enfatizar los puntos en los que si estamos ambos de acuerdo.
• 2. A. Trato de encontrar una solución en que ambos transigimos.
B. Intento manejar todos mis intereses, así como también todos los intereses de la otra persona
• 3. A. Habitualmente intento alcanzar mis metas con firmeza
B. Intento apaciguar los sentimientos de la otra persona y conservar nuestra relación.
• 4. A. Trato de encontrar una solución en que ambos transigimos
B. algunas veces sacrifico mis propios deseos por los deseos de la otra persona.
• 5. A. Consistentemente busco la ayuda de la otra persona para encontrar una solución.
B. Trato de hacer lo que sea necesario para evitar tensiones inútiles.
• 6. A. Trato de evitar crearme una situación desagradable.
B. Trato de triunfar en mi postura.
• 7. A. Intento posponer el asunto hasta que tenga tiempo para pensarl.
B. Renuncio en ciertos puntos para ganar en otros.
• 8. A. Generalmente soy firme en la consecución de mis metas.
B. Intento expresar abiertamente las preocupaciones y problemas de inmediato.
• 9. A. Siento que no siempre vale la pena preocuparse por las diferencias.
B. Me esfuerzo por ganar las argumentaciones.
• 10. A. Soy firme para lograr mis metas.
B. Intento encontrar una solución en que ambos transigimos.
• 11. A. De inmediato intento sacar a la luz todos los problemas.
B. Intento apaciguar los sentimientos de la otra persona y conservar nuestra relación
• 12. A. En ocasiones evito expresar opiniones que puedan crear controversia.
B. Dejo que la otra persona conserve algo de su posición si, ella me deja conservar algo de la mía.
• 13. A. Propongo que transijamos.
B. Presiono para dejar bien clara mi posición.
• 14. A. Explico mis ideas a la otra persona y le pido que me explique las suyas.
B. Intento demostrarle la lógica y beneficios de mi postura.
• 15. A. Me pongo en el lugar de la otra persona para comprenderla bien.
B. Prefiero meditar concienzudamente antes de decidir que hacer.
• 16. A. Cedo en algunos puntos con tal de dejar satisfecha a la otra persona.
B. Defiendo con ahínco mi postura.
• 17. A. Usualmente persigo mis metas con firmeza.
B. Intento hacer lo que sea necesario para evitar tensiones inútiles.
• 18. A. Dejo que la otra persona sostenga su punto de vista si esto la hace feliz.
B. Dejo que la otra persona gane algunos argumentos si me permite ganar a mí algunos de los míos.
• 19. A. De inmediato intento sacar a la luz todos los intereses y problemas.
B. Intento posponer los problemas hasta que he tenido tiempo para pensar.
• 20. A. De inmediato intento tratar nuestras diferencias.
B. Intento encontrar una justa combinación de puntos ganados y perdidos para ambos.
• 21. A. Al abordad las negociaciones, intento ser considerado hacia los deseos de la otra persona.
B. Siempre me inclino a tener una abierta discusión del problema.
• 22. A. Intento encontrar una postura intermedia entre su opinión y la mía.
B. En ocasiones dejo que otros asuman la responsabilidad de resolver el problema.
• 23. A. Intento encontrar una postura intermedia entre su opinión y la mía.
B. Afirmo mis deseos.
• 24. A. Si la opinión de la otra persona parece ser muy importante para él, intentaría cumplir sus deseos.
B. Intento hacerlo transigir.
• 25. A. Intento mostrarle la lógica y los beneficios de mi postura.
B. Al abordar las negociaciones, intento ser considerado hacia los deseos de la otra persona.
• 26. A. Propongo que ambos transijamos.
B. Casi siempre me interesa satisfacer todos nuestros deseos.
• 27. A. En ocasiones evito asumir posturas que pueden crear controversia.
B. Dejo que la otra persona sostenga sus puntos de vista si esto la hace feliz.
• 28. A. Usualmente persigo mis metas con firmeza.
B. Usualmente busco de la otra persona para encontrar una solución.
• 29. A. Propongo que ambos transijamos.
B. Siento que no siempre vale la pena preocuparse por las diferencias.
• 30. A. Intento no lastimar los sentimientos de la otra persona.
B. Siempre comparto el problema con la otra persona, con el fin de llegar a una solución.


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