PAPEL DEL DIRECTIVO EN LA CREACIÓN DE VALOR PARA EL ACCIONISTA

El principal objetivo de un directivo de una empresa es crear valor para los accionistas, intentando maximizar la riqueza que genera.

Para ello, el directivo debe diseñar y ejecutar una estrategia que permita un crecimiento de la empresa inteligente, sostenible en el tiempo y socialmente responsable, pero donde lograr que la sociedad valga más y obtener beneficios es el fin fundamental.

En esta estrategia financiera para maximizar valor, el directivo debe relacionar tres vectores esenciales para la empresa: la rentabilidad, la liquidez y solvencia/riesgo.

Dicen que lo que no se mide, no se puede gestionar ni mejorar, por lo que una correcta medición del valor generado es esencial. Disponer de los adecuados índices para evaluar la riqueza producida, tanto en el conjunto de la empresa, como a nivel de unidad de negocio dentro de la misma, es clave.

Así, a principios de los años 90, los consultores Stern y Stewart definieron el índice EVA (Valor Económico Añadido, o en su terminología en inglés Economic Value Added) que obtuvo un éxito muy relevante, pasando a tener un grado de implantación y popularidad semejante a otras herramientas de gestión empresarial de gran impacto, como la matriz del Boston Consulting Group.

Incluso registrado como marca comercial, el EVA se convirtió en un índice clave en publicaciones e informes para inversores, accionistas y analistas.

El EVA es un índice cuyo éxito se basa en su muy fácil interpretación. Un buen negocio es aquel que produce beneficios por encima del coste de oportunidad del capital con que opera. El EVA proporciona precisamente este valor, el retorno de capital invertido (después de impuestos), descontando el coste medio ponderado del capital.

EVA = ROIC (retorno del capital invertido) – WACC (coste medio ponderado del capital)

El EVA puede acompañarse de otros índices relacionados, como el MVR (Market Value Added), que aportados de forma conjunta completan la información.

Naturalmente el EVA tiene sus limitaciones, y no se puede colegir de manera directa que un EVA elevado se traduce necesariamente en una oportunidad para invertir en esa empresa. Debe estudiarse otros factores como, por ejemplo, la evolución temporal, o la I+D+i que desarrolla para incorporar futuros nuevos productos, procesos o modelos de negocios, por citar algunos.

Muy simple de calcular, de interpretación directa y pensado para el accionista que busca beneficios. Aplicable tanto a la empresa como a unidades de la misma.

Un índice a tener muy presente.

Luis E. Ruiz


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