M. Thatcher. Una dama de hierro…¿necesaria quizás?

Nacida en octubre de 1925 en Grantham y siguiendo los valores inculcados por su padre Margaret Thatcher se convirtió en la primera mujer que dirigió una democracia europea importante, haciendo gala de su autenticidad y valentía.

Durante su mandato, remodeló cada aspecto de la política británica, revitalizó la economía, reformó las instituciones anticuadas y dio un nuevo vigor a la política exterior de la nación. Desafió e hizo mucho para cambiar la psicología del declive que había echado raíces en el Reino Unido desde la Segunda Guerra Mundial, persiguiendo la recuperación nacional con sorprendente energía y determinación. Adoptó medidas económicas de gran rigor y austeridad, basadas en la reducción de los impuestos y de los gastos públicos. Su política decidida e implacable en la guerra de las Malvinas contra la Argentina en 1982 le reportó un importante apoyo popular. En el aspecto interno su política mantuvo las mismas constantes, acentuando la tendencia a la privatización del sector público. Ganándose por todas esas medidas y sobre todo por la manera en que las adoptaba el apodo de “La dama de hierro”.

La situación actual que vivimos España y la de Reino Unido en 1979 guardan muchas semejanzas en lo que respecta al terreno político, económico y moral. Thatcher heredó un país en bancarrota en los tres ámbitos, al igual que lo ha hecho hace unos meses Mariano Rajoy.

En mi opinión queda bastante claro que España necesita una líder como en su época fue “La dama de hierro” en Gran Bretaña, una líder confiada, firme y con una gran determinación en sus decisiones. España necesita hoy en día duras medidas económicas que aunque duelan en el corto plazo, permitan sanear su economía y volverla a sacar a flote en el largo plazo, medidas éstas que desde luego no serán del gusto de muchos.

Se precisa por lo tanto un líder con gran carisma como lo fue Margaret Thatcher que deje a un lado sus sentimientos, y tome medidas basadas en sus conocimientos, pensamientos e ideas, con una estrategia clara y que sepa llevarlas a cabo con firmeza y coraje, le pese a quien le pese…y es que como ya dijo M. Thatcher en su día: “La misión de los políticos no es la de gustar a todo el mundo”

El problema que yo veo con respecto a este tipo de políticas es que en el país en el que vivimos lamentablemente es muy difícil encontrar un dirigente que comparta esa idea, por no hablar de la falta de carisma y confianza que inspiran, y es que aquí parece que el objetivo principal de cualquier presidente durante su mandato es el de volver a ser elegido en los siguientes comicios, y no el de mejorar la situación del país.


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