Regulación y Competencias del Sector Energético Español.

Fue a partir de la Ley 54/1997, de la liberación del mercado eléctrico, cuando se cambio la regulación del sector eléctrico de un modo fundamental. El objetivo de dicha ley es la modificación de la regulación del sector eléctrico, para conseguir garantizar el suministro eléctrico, la calidad de dicho suministro y siempre intentando realizarlo con el menor coste posible, sin olvidar la protección del medioambiente.

Posteriormente se han ido aprobando distintos Reales Decretos, como el RD 1995/2000, el cual tiene por objeto “establecer el régimen jurídico aplicable a las actividades de transporte, distribución, comercialización y suministro de energía eléctrica y a las relaciones entre los distintos sujetos que las desarrollan, estableciendo las medidas necesarias encaminadas a garantizar este servicio esencial a todos los consumidores finales”.

A continuación os muestro un listado con las distintas leyes o reales decretos nacionales que se han ido aprobando para la evolución de la regulación del sector energético desde la aprobación de LSE.

 

 

Este listado nos muestra que la regulación del sistema energético español es bastante compleja, y ha tenido que ir modificando las distintas de leyes o reales decretos anteriores, debido al continuo avance de las tecnologías de generación de energía eléctrica, a las nuevas expectativas que se pretendían conseguir, así como a que no se plantearon, definieron o regularon con claridad los obstáculos que se iban generando según se implantaban.

Como dato curioso, es la encuesta que realizo “Nomura” en noviembre de 2011 sobre el riesgo regulatorio de los distintos países europeos. Viendo los resultados obtenidos llegamos a la conclusión que la percepción de la regulación de España sobre el sector energético se ha estado realizando de manera inadecuada, ya que ha creado inseguridad en los inversores debido la inestabilidad que presentan las distintas leyes o reales decretos.

 

 

Como ejemplo de dicha inestabilidad, podrían ser el RD 661/2007, con el cual se estableció un régimen económico en el cual se determinaba una prima para las instalaciones de régimen especial con una producción igual o inferior a 50MW, siendo modificado por el RD 1/2012, que suspendió temporalmente las primas (aprobadas en el RD 661/2007) a las nuevas instalaciones de régimen especial. Mientras que en el RDL 9/2013 una de las medidas que aplica es la modificación por completo de la regulación existente del ordenamiento a la actividad de autoconsumo creando una serie de peajes (el más polémico es el peaje por autoconsumo), así como el cambio por completo de la regulación del régimen retributivo de las centrales de régimen especial.

En cuanto a las competencias del sector energético español tenemos las competencias administrativas que se reparten entre las Comunidades Autónomas y la Administración General del Estado y las competencias del mercado.

Las competencias del mercado se liberaron en la Ley 54/1997 (modificada posteriormente por la Ley 17/2007 para adaptarla a la Directiva 2003/54/CE), en la cual se busco eliminar actividades que pudiesen dar lugar a monopolios, también creo la libre competencia entre los mercados mayorista y minoristas. Con esta ley se elimino el concepto de servicio público pasando al concepto de garantía de suministro a terceros y permitió que los consumidores pudiesen contratar y elegir al suministrador con libertad. Un esquema del sistema eléctrico actual sería el siguiente:

 

 

Donde tendríamos que la generación, la distribución y la comercialización, la realizan las empresas privadas independiente entre ellas. Dentro de la operación tenemos dos operadores, el operador del mercado (OMEL) encargado de la gestión económica del sistema y el operador del sistema, que a la vez se encarga también del transporte (REE), mediante la gestión técnica del sistema.

Tanto los operadores del sistema (OMIE y REE) como del transporte (REE) están reconocidos a nivel mundial por la buena gestión que realizan, llegando a ser pioneros en la gestión de la electricidad generada por las distintas compañías de generación.

El mensaje esperanzador que podemos tener es que, aunque la regulación del sector energético puede crear incertidumbre a los inversores, hemos conseguido ser una potencia mundial en energías renovables (1º en tecnología  termosolar, 4ª en tecnología eólica y 6ª en tecnología fotovoltaica), tenemos una gestión de la electricidad pionera en el mundo, un mix energético muy diversificado y unas empresas que son referencia mundial, por lo que podemos sentirnos orgullosos de nosotros mismos.

 

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Fuentes:  Ley 54/1997;  RD 1995/2000;  RD 661/2007;  RDL 1/2012;  RDL 9/2013

 


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