Los nuevos modelos de negocio basados en el mundo digital

La era de la información ha supuesto un cambio radical en los modelos de negocio. Donde antes la cadena de valor estaba muy bien definida y parecía inmutable ha sido brutalmente alterada por la capacidad de comunicación inmediata. Ya no es necesario que el comprador y el vendedor estén físicamente presentes en el mismo lugar, ni siquiera los clientes necesitan ver lo que van a comprar y la demanda de servicios virtuales relacionados con la información se ha disparado. Es la propuesta de valor de los negocios lo único que importa, y gracias a lo digital las barreras entre el cliente y la propuesta de valor son a día de hoy prácticamente inexistentes.

Partiendo de uno de los negocios más simples y antiguos como la restauración, nos damos cuenta que el verdadero valor de los restaurantes es su comida. El local físico es únicamente un añadido para, por un lado, tener visibilidad en un punto de la ciudad, y por otro, ofrecer un espacio donde comer al comensal. Con estas dos premisas en mente han aparecido nuevos modelos de negocio que eliminan el local físico y se dedican a poner al cliente en contacto con el restaurante y llevarle la comida a su domicilio. Lo mismo ocurre con las películas, la música o los libros, el verdadero valor de estos negocios es el producto y no el lugar donde pueden verse o reproducirse. De ahí que tanto éxito tenga la mal llamada piratería, los clientes piden a gritos más facilidades digitales para consumir el contenido que se crea. La educación es otro sector que no se libra. Desde hace tiempo teníamos la posibilidad de estudiar algunas cosas a distancia, hace unos meses un profesor de universidad dejó su trabajo para crear una nueva universidad global donde pueda dar clases a través de Internet a millones de alumnos.

El mundo digital no se para ahí y va mucho más allá. Prácticamente todos los productos que consumimos tienen un componente digital. Hasta elementos como la ropa empiezan a incorporar componentes electrónicos. Esto se traduce como un incremento exponencial de datos. Datos que recogidos de una sola persona durante poco tiempo no tienen apenas relevancia, pero que cuando son de una gran multitud o de una persona durante mucho tiempo adquieren un gran valor. Nuestros gustos, tendencias o cualquier otro elemento de nuestra vida puede ser utilizado por las empresas. Algunos dirán que para sacar beneficio, otros pensarán que para ofrecernos productos más adecuados a nuestras necesidades, en cualquier caso nuestra privacidad esta perdida. Gracias a las redes sociales da igual que nosotros pongamos todos nuestro empeño en no generar datos, otros los generarán e incluirán nuestro nombre y seremos rápidamente clasificados en un segmento de cliente.

Dicho todo lo anterior, se me pasan por la cabeza algunas preguntas sobre el futuro:


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