Aprendizaje entre iguales, aprendizaje invisible

Aprendizaje invisibleSolo llevo realizadas tres reuniones de tutoría en el curso. Vamos a ir poco a poco conociendo la especificidad de cada proyecto y de cada situación personal. No nos cansamos de repetir que el curso debe servir como plataforma para que estos proyectos encuentren y apliquen ideas que les sirvan para crecer y desarrollarse de forma sostenible.

Reconozco que soy un poco blandengue y que me emociono enseguida, pero han sido tres reuniones estupendas. Diferentes, como no podía ser de otra forma, me han ayudado a ir entendiendo mejor que en este curso tenemos un diamante en bruto delante si somos capaces de tejer buenas conexiones de igual a igual, entre personas que se han inscrito como alumnas. Nosotros, como profes, no deberíamos pensar en enseñar sino más bien en aportar algunas herramientas que sirvan para vehicular lo que llevan dentro.

Nuestra función como tutores -no sé si es la palabra adecuada- es conseguir hacer buenas preguntas y poner en cuestión lo que estamos escuchando. Debemos tensar un poco la cuerda y sugerir algunas líneas de fuga. Juan Sobejano insistía el lunes pasado en que una segunda fase del análisis a través del lienzo de Osterwalder, es la de preguntarse «y si…». Vamos, que no deja de ser un saber preguntar.

En la reunión que tuve con Álvaro Andoin él decidió jugar también a aceptar preguntas y ponerlas en valor. En el caso de María Salazar resultó que ya le había dado suficientes vueltas a su proyecto de «clínica de proyectos» para el mundo del arte y la cultura como para saber dónde a fecha de hoy estaban sus prioridades. Y con Ane Martínez Recio nos pasamos un buen rato aterrizando en las características que debería tener su «formación sin angustia». Ya iremos explicando los proyectos por aquí abriéndolos a la comunidad en la medida que vayan definiéndose más y más.

En fin, con este pequeño artículo tan solo quería dejar constancia de que enfrente -como siempre, igual que en la universidad o en un instituto- hay personas que aprenden de hablar con sus pares. Tenemos que contribuir a que dialoguen entre sí, con otras personas que también traen sus proyectos al curso y con los que enseguida comienzan a aparecer sintonías. Así que no se trata tanto de que enseñemos -como profes- sino de que se enseñen mutuamente entre iguales lo que saben… y lo que aprenden. No sé si es aprendizaje invisible difícil de evaluar con las herramientas habituales, pero lo que sí sé es que es aprendizaje real. De eso no cabe la menor duda 😉


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