Sobre las obligaciones fiscales

por Coworking Andalucía on 22 septiembre, 2017

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Tengo la suerte de llevar muchos años atendiendo y ayudando a emprendedores en el camino de convertir una idea en una empresa. Los que nos dedicamos a tal menester, solemos hacer hincapié en asuntos capitales como la definición de la idea en un canvas, su validación contra el mercado, las oportunidades de pivotar, la creación del equipo humano, el plan financiero, el plan de marketing y otros del mismo tenor. Quien emprende suele llevar a cabo todo lo mencionado poniendo lo mejor de su atención, sin embargo, en cuanto la idea empieza a florecer y se hace necesario adoptar una determinada forma jurídica —y, por ende, fiscal— he sido testigo de cómo un porcentaje elevado de los emprendedores se desconcierta, duda, se asusta, comete errores que cuestan dinero y, en definitiva, lo pasan mal.

Y, honestamente, no hay por qué.

Si no entramos en demasiadas profundidades jurídicas —y lo que necesita una empresa incipiente no son esas profundidades—, el asunto de las obligaciones fiscales es fácil. El problema es que no lo explicamos con claridad, o con método o, también podría ser, cuando se explica con claridad y con método, el receptor de la información está bloqueado porque tiene un prejuicio sobre estos temas en el sentido de que «son demasiado complejos e intrincados».

Nada más lejos de la realidad.

Pretendo en este artículo estructurar una breve guía —no saldrá tan breve como a mí me gustaría, pero lo intentaré— para que el emprendedor pueda gestionar sus obligaciones fiscales básicas con suficiencia, al menos durante los primeros meses o años de su actividad, es decir, mientras no le merezca la pena —por complejidad y volumen— contratar y pagar los servicios de un profesional contable o fiscal.

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¿Autónomo o sociedad?

Se trata de decidir cuál de las dos vías usamos para hacernos visibles ante la Agencia Tributaria (Hacienda) y la Seguridad Social.

Si el equipo gestor del proyecto lo forma un solo emprendedor, la decisión es clara, al menos inicialmente: date de alta como autónomo.

Si ese equipo lo forman dos personas o más, convendría hacer un análisis individualizado para cada proyecto y, lo más probable, es que la decisión resultante sea crear una sociedad, en concreto, una sociedad limitada (existen otros tipos de sociedades, muchos, pero prefiero que quien tenga interés en la materia lo descubra en otra fuente y no en este artículo).

De cualquier manera, de entrada, hay que saber que los socios (accionistas) que trabajen en una SL deben estar de alta en el régimen de autónomos.

Antes que nada: la firma digital

Puede que existan vías diferentes para hacer lo que a continuación voy a exponer. He preferido presentar un solo camino, de tal manera que las explicaciones resulten lo más claras posible.

Lo primero es tener una firma digital o una Cl@ve PIN para poder interactuar con la Administración Pública desde nuestro ordenador. Un detalle a conocer: desde hace unos años, la Hacienda española ya no permite que las empresas realicen ningún trámite en forma presencial. Todos se realizan digitalmente.

Para conseguir una firma digital debes entrar en la web de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT)[1], donde te darán un número de referencia. Una vez obtenido ese número, pides cita en la web de la Agencia Tributaria[2] y, tras un cortísimo trámite presencial donde comprobarán que tú eres tú, sales de allí con tu firma electrónica lista para ser usada.

Una herramienta alternativa a la firma digital es la denominada Cl@ve PIN, que se puede obtener en diferentes oficinas públicas[3]. Sugiero hacerlo también en Hacienda o en la Tesorería de la Seguridad Social. Pides cita y te presentas en la oficina que hayas elegido. El trámite presencial también es muy corto.

Darte de alta como autónomo

Son dos pasos:

  1. Trámite en Hacienda: entras en la web de Hacienda y te das de alta en sus registros. Para ello, debes rellenar el llamado modelo 036, o mejor, su versión simplificada (¡¿?!), el modelo 037[4]. Dicho formulario se rellena y se envía —con tu firma digital— desde la misma web de Hacienda.
  2. Trámite en la Seguridad Social: tras lo anterior, debes entrar en la web de la Seguridad Social y rellenar el modelo TA0521[5] con el que te darás de alta en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos). Este modelo se rellena en la pantalla pero no lo puedes presentar online, como hiciste con el 037. Sólo lo podrás imprimir. Para terminar, pides cita[6] en una oficina de la Tesorería de la Seguridad Social, donde presentarás el 037 y el TA0521. Allí te darán de alta como autónomo en pocos minutos.

Crear una sociedad limitada

Este tema merecería un artículo aparte, por su extensión y por su complejidad. Por tanto, sólo enunciaré una lista de los trámites que hay que realizar.

(En los Coworking de la EOI contamos con mentores jurídicos especializados que te ayudarán a tomar esta decisión de forma óptima. No dudes en hablar con tu mentor de proyecto al respecto).

Las ordalías que tendrás que superar son las siguientes:

  1. Conseguir que en el Registro Mercantil Central[7] te certifiquen que el nombre que has elegido para tu empresa no lo tiene registrado ninguna entidad mercantil. El coste es de unos 10 €.
  2. Depositar en un banco, en una cuenta que se llamará «Fulano SL, sociedad en constitución», el capital mínimo que se le requiere a una SL, es decir, 3.000 €. Hay que tener en cuenta que ese dinero quedará bloqueado en el banco hasta que concluyas los tres pasos que siguen.
  3. Redactar unos estatutos para tu sociedad. Los estatutos son como las reglas de juego entre los socios, pero a los ojos de la ley mercantil. Hay modelos básicos de estatutos sociales en la web[8] que le sirven a casi cualquier empresa.
  4. Ir a un notario con todo lo anterior. Te constituirá la sociedad y te dirá que le pagues unos 200 €.
  5. Depositar la escritura de constitución en el Registro Mercantil de tu ciudad, lo que te costará unos 20 € (también le puedes encargar al notario que te haga esta gestión, pero te cobrará por ello).

Sólo una nota al final. El trabajo administrativo y contable, y por ende, fiscal, que requiere una sociedad mercantil (SA, SL, SCoop, etc) es desmesuradamente más grande que el que requiere la administración de un autónomo. Además de los dos impuestos que vamos a ver en el siguiente apartado, una SL tiene que presentar sus cuentas anuales, tiene que depositarlas en el Registro Mercantil, tiene que llevar un libro de actas, tiene que hacer declaraciones adicionales a Hacienda, etc.

Impuestos aplicables

Ya eres visible para las instituciones del Estado que tienen ojos para mirarte: Hacienda y Seguridad Social. A partir de ahora tendrás obligaciones trimestrales y anuales que tendrás que cumplir. Esas obligaciones consistirán en presentar determinadas declaraciones que tendrás que confeccionar a partir de tu contabilidad y de otros sistemas de gestión que tendrás que poner en marcha.

En cualquier caso, y concretando para entrar en la materia, tanto si eres empresario individual (autónomo) como si eres administrador de una sociedad limitada, tendrás que hacer frente y gestionar dos tipos de impuestos:

  1. El impuesto sobre el valor añadido que generan los negocios (IVA), en el que, en realidad, no pagas nada, sólo ayudas a Hacienda a gestionar el valor añadido que se produce en tu empresa. ¿Cómo es que te conviertes en un gestor de los dineros de Hacienda? Pues porque:
  1. El IVA de las facturas que tu emites te lo pagan tus clientes. Lo cobras y se lo guardas a Hacienda. Cada trimestre se lo tienes que liquidar porque es suyo.
  2. El IVA de las facturas que tú pagas a tus proveedores te lo puedes deducir de la cantidad de IVA que te han pagado a ti tus clientes.

Cada trimestre, tu obligación es restar ambas cantidades y pagar o cobrar a o de Hacienda el neto resultante.

  1. Los impuestos que gravan beneficios. Si eres autónomo, ese impuesto se llama IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) y si eres sociedad, el mismo impuesto se llama IS (Impuesto sobre la Renta de las Sociedades). Se trata de que Hacienda se lleva una parte de lo que has ganado, de tus beneficios. En ambos casos, el beneficio del autónomo o de la sociedad se calcula igual: a los ingresos se le restan los gastos de explotación deducibles para Hacienda (no lo son todos) y a ese neto, se le aplica un tipo tributario.

El tipo general del IS es del 25 %, aunque puede ser diferente según la naturaleza de la empresa que lo declare y, también, puede depender del territorio donde esté radicada.

No hay un tipo general en el IRPF porque es un impuesto progresivo, lo que significa que tiene varios tipos. En esencia: mientras más ganas, más alto es el tipo que pagas. Podemos decir que el tipo del IRPF fluctúa hoy entre el 24 % y el 52 %.

¿Cuándo y cómo se declaran estos impuestos?

  1. El IVA

a. Trimestralmente: cada mes de enero, abril, julio y octubre, antes del día 20, deberás presentar una declaración de IVA usando el modelo 303. En cada uno de esos cuatro meses nombrados declararás las operaciones sujetas a IVA de los tres meses que le han precedido.

Para rellenar ese modelo, te recomiendo que uses una hoja de cálculo en la que sumes todas las facturas que has emitido y todas las que has pagado. En esa hoja conviene que desgloses el importe de cada factura en tres cifras: bruto, IVA y neto.

b. Anualmente: cada mes de enero, además de lo recién dicho, tendrás que presentar un resumen anual del IVA usando el modelo 390. Esa declaración incluirá las operaciones sujetas de los últimos doce meses y, en esencia, será copiar y consolidar los cuatro modelos 303 ya presentados.

Si presentas los modelos 303 antes del día 20, podrás pagar —si te sale a pagar— con un cargo en tu cuenta bancaria, lo cual es mucho más cómodo que la opción alternativa (pagar entre el 20 y el 30), en cuyo caso, habrás de ir al banco, entregarles los papeles y pedir que ellos te lo paguen.

  1. El IPRF

a. Trimestralmente: iremos haciendo pagos fraccionados sobre los beneficios que vamos obteniendo en los mismos meses que el IVA, para lo cual usaremos el modelo 130. Vuelve a ser una declaración muy simple:

  • Restamos los gastos fiscalmente deducibles a los ingresos que hemos obtenido.
  • A ese neto, le aplicamos una bonificación el 80 %
  • Al 20 % que queda le deducimos las retenciones que nos hayan hecho nuestros clientes en las facturas que les hayamos emitido.
  • El resto, si es positivo, hay que ingresarlo.

b. Anualmente: cada año, en junio, cuando hagamos la declaración del IRPF con el modelo 100, incluiremos nuestros ingresos y gastos por nuestra actividad como autónomo en un apartado que se llama «Actividades económicas realizadas».

     3. El IS

a. Trimestralmente: iremos haciendo pagos a cuenta cada trimestre, para lo cual usaremos el modelo 202.

b. Anualmente: Aproximadamente en las mismas fechas que las personas físicas rellenan el modelo 100 del IRPF, tendremos que presentar el modelo 200, que es una cuenta de resultados (Ingresos menos Gastos fiscalmente deducibles), es decir, no es una cuenta de resultados contable. La diferencia entre ambas es una cuestión que, también, va más allá de la humilde ambición de este artículo.

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Conclusión

Tal como señalé anteriormente, la gestión fiscal de una SL va a requerir de unos conocimientos técnicos que están más allá de lo que un emprendedor al uso suele tener. En el caso de que tomes la decisión de iniciar tu empresa bajo esta fórmula, te recomiendo que busques un asesor contable y fiscal de confianza en el que te puedas apoyar. Hay muchas de estas asesorías que tienen paquetes económicos de servicios para empresas que empiezan. Les dais poco trabajo y, en consecuencia, os cobrarán poco. Merece la pena estar seguros, porque Hacienda no suele perdonar los errores y sus sistemas de control son muy sofisticados.

Si, por el contrario, te diste de alta como autónomo y es así como te ve la Hacienda Pública, podrás gestionar personalmente tu IVA y tu IRPF, sin mayores incidencias, si sigues las líneas de actuación que he señalado aquí. Eso sí, siempre que no tengas empleados en nómina trabajando para ti, en cuyo caso, deberías contar con la ayuda de un experto. La gestión de las nóminas, los convenios, las enfermedades (ILT) y los pagos a la Seguridad Social tiene una cierta gracia. Esa gracia sólo es entendida por los profesionales del ramo.

Suerte, y recuerda que lo importante no son los impuestos ni la contabilidad. Lo importante es que tengas clientes que te paguen porque les soluciones, al menos, uno de los muchos problemas que tienen. Si eres capaz de cobrar por eso, vas muy bien.

Luis Miguel Rufino

Mentor Coworking Go2Work EOI Sevilla

[1] http://www.fnmt.es/ceres

[2] https://www2.agenciatributaria.gob.es/wlpl/TOCP-MULT/Identificacion

[3] http://clave.gob.es/clave_Home/registro/Como-puedo-registrarme.html

[4] https://www.agenciatributaria.gob.es/AEAT.sede/procedimientoini/G322.shtml

[5] http://www.seg-social.es/Internet_1/Trabajadores/Afiliacion/Servicios/Modelosdesolicitude31190/ModeloTA0521Solicit48739/index.htm

[6] https://w6.seg-social.es/ProsaInternetAnonimo/OnlineAccess?ARQ.SPM.ACTION=LOGIN&ARQ.SPM.APPTYPE=SERVICE&ARQ.IDAPP=XV106001

[7] http://www.rmc.es/Deno_solicitud.aspx

[8] http://www.notariosyregistradores.com/web/practica/modelos-escrituras/nuevo-modelo-de-estatutos-de-sociedad-de-responsabilidad-limitada-que-incluyen-clausulas-telematicas/#modelo

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