I+D+i en España: palanca necesaria para la verdadera recuperación

Introducción

La inversión pública en I+D+i sigue siendo considerada en España como un gasto y no como la inversión necesaria que puede permitir entrar en un camino de recuperación económica sostenible y sólidamente fundamentado. En este artículo se pretende demostrar que la inversión en investigación, desarrollo e innovación es, indudablemente, uno de los pilares fundamentales en los que deben basarse las políticas económicas europeas para mejorar la competitividad y sostenibilidad de la Eurozona, en un momento donde las políticas fiscales monetarias expansivas, sobre todo las convencionales, parece que están muy cerca de tocar su techo.

Algunas Aclaraciones al Concepto de Inversión Pública en I+D+i

No son escasas las referencias publicadas que inducen a cierta confusión cuando intentan explicar aspectos relacionados con la inversión en I+D Pública frente a la inversión pública en I+D privada, y que conviene aclarar con el fin de poder extraer conclusiones acertadas en cualquier análisis que se haga al respecto.

En este sentido, la inversión en I+D pública es la partida del gasto público orientada a cubrir las necesidades de financiación de los organismos públicos de investigación (Universidades, CSIC, Hospitales Univesitarios, Laboratorios Públicos…), y cuyo fin fundamental es la generación de nuevo conocimiento. Este tipo de investigaciones fundamentales, debido a que existen riesgos elevados de que no puedan explotarse en productos y/o servicios, están desarrolladas por organismos públicos sujetos a partidas de I+D del Estado.

En cambio, la inversión pública en I+D privada, aunque son también partidas presupuestarias públicas (normalmente articuladas como programas de financiación), sin embargo su fin es cubrir la incertidumbre existente en el desarrollo de un nuevo producto o servicio que una determinada empresa quiere poner en el mercado. Evidentemente, como la empresa ya ha debido realizar estudios de viabilidad previos antes de iniciar un proceso de desarrollo, la incertidumbre está mucho más acotada que en el caso de la I+D Pública, motivo por el que estas financiaciones públicas suelen estar basadas en porcentajes habitualmente inferiores al 50% del coste del desarrollo, debido a que el fin de estas financiaciones públicas es precisamente cubrir o minimizar el riesgo asociado a la incertidumbre que tiene para la empresa dicha investigación y desarrollo. Un caso particular de la inversión pública en I+D es la financiación de la innovación (i), donde el riesgo debe ser mucho menor, ya que se trata, de forma muy resumida, de incorporar a un producto o servicio las investigaciones (propias o de terceros) ya validadas, obteniendo un producto más atractivo para su mercado, y de esta forma obtener, o más ventas, o más margen si la innovación está orientada a reducción de sus costes.

La I+D privada tiene un efecto claro sobre la Productividad de un país, ya que además de conseguir aumentar su PIB por incremento de ventas, también consigue disminuir los recursos empleados para conseguirlos, aumentando la competitividad de dichas empresas. Ésta es precisamente una de las políticas fiscales expansivas orientada a mejorar la oferta, ya apuntada por muchos autores y analistas económicos.

Por ello, es absolutamente necesario sincronizar adecuadamente todo este sistema de I+D+i nacional para conseguir que España esté en condiciones óptimas para afrontar posibles y próximas Políticas Expansivas Fiscales Europeas orientadas a la Mejora de la Oferta, ya que parece evidente que las Políticas Fiscales que se están desarrollando orientadas a la Demanda, pueden no ser suficientes.

Análisis de la situación de la inversión en I+D+i en España

A continuación se analizan algunos datos e indicadores sobre la situación del esfuerzo inversor en España en el sistema de I+D+i, como elemento de partida el análisis pretendido en este apartado:

Como puede comprobarse en la gráfica, el gasto en I+D respecto al PIB se encuentra en recesión, desde el 1,36 % de 2011 al 1,30 % en 2012, un esfuerzo que es inferior al realizado en 2008. La reducción del esfuerzo afecta tanto al sector público como al privado, ya que el primero reduce su esfuerzo del 0,64 % al 0,61 % del PIB, mientras que el sector privado baja del 0,71 % de 2011 al 0,69 % en 2012.

Figura 1: Informe COTEC sobre Tecnología e Innovación en España,(COTEC 2014)

Figura 1: Informe COTEC sobre Tecnología e Innovación en España,(COTEC 2014)

Estos datos arrojan una pésima realidad que viene siendo percibida desde hace tiempo por los que observamos estos hechos, y es que todavía la I+D+i es aún considerada por nuestros gobernantes, e incluso por muchos sectores empresariales, más como un gasto que como una inversión, y por tanto, en tiempos de crisis, es una de las partidas que más sufren, tanto en las cuentas corrientes del Estado, como en las propias empresas, cuando la situación debería ser a la inversa, ya que es precisamente, en tiempos de crisis, cuando el Estado debe apostar por aumentar el apoyo a la I+D+i empresarial, eliminando barreras y apostando por nuevas fórmulas de financiación y colaboración público-privada para que nuestro tejido empresarial no sufra una pérdida de competitividad.

               No cabe duda que esta pérdida de capacidad en I+D+i hará más difícil para España abordar la reindustrialización que exige el mercado global y fomentar un emprendimiento capaz de generar alto valor añadido. Por este motivo, es muy probable que los recientes programas lanzados por el Gobierno para el fomento de la competitividad empresarial y reindustrialización, no vayan a poder tener mucho efecto, ya que la destrucción en I+D empresarial sufrida en los últimos años, hace que no haya una base de desarrollo suficiente en las empresas, que haga atractivas inversiones orientadas al aumento de producción o mejora del proceso productivo, porque no hay “nada nuevo” y diferente que industrializar, debido a este estancamiento en su I+D.

Esta evolución negativa también llama la atención al compararla con los principales países de nuestro entorno, especialmente Alemania y Francia, que no han dejado de crecer desde 2009 hasta 2013 con una media de crecimiento en estos cinco años del 4,42% y del 2,82%, respectivamente, como puede verse en las tablas siguientes:

figura 2                                                                        figura 3

A la vista de los datos anteriores, puede observarse que existe una correlación entre la inversión en I+D y el Crecimiento de la Productividad, siendo los países de mayor esfuerzo inversor en I+D+i los que muestran unos índices de crecimiento de su productividad más elevados. Es cierto que existen otros factores que influyen en la productividad de un país además de la investigación, desarrollo e innovación, como por ejemplo la Educación, o los Costes Salariales, pero desde luego no puede entenderse crecimientos de productividad en un país sostenibles, que no pasen por aumentar sus indicadores de I+D+i.

Conclusiones

Siguiendo el análisis realizado, parece evidente concluir que lo último en lo que se debería haber recortado cuando se atraviesa una etapa de crisis económica, es en actividades que supuestamente van a crear un entorno favorable para el crecimiento futuro, máxime cuando en Europa ya se están agotando las políticas fiscales expansivas orientadas a la Demanda, y deben entrar en juego otras estrategias fiscales expansivas, tanto monetarias no convencionales, como políticas para mejorar la Oferta.

El hecho de que las empresas españolas cuenten con mejores y más innovadores productos y servicios, y también que tengan procesos productivos más eficientes, y conseguir así incrementar nuestro PIB de manera sostenible, pasa necesariamente por seguir invirtiendo claramente en I+D+i, tanto a nivel de I+D Pública, como en apoyo a la I+D+i empresarial.

Para ello, se han revelado como muy útiles iniciativas en nuevos instrumentos de financiación públicos de la I+D+i, a través de programas de cooperación público-privada (como por ejemplo, los procesos de contratación pública mediante los esquemas de Compra pública innovadora, programas de financiación europeos de I+D donde participan organismos públicos de investigación, centros tecnológicos, empresas y administraciones, como el programa H2020, la definición de las Estrategias Inteligentes de Especialización de las Regiones Europeas (RIS3), etc.). Sin duda, éste es el camino.

Por último, concluir que aunque se ha intentado explicar la I+D+i como una de las Políticas Fiscales Expansivas para mejorar la Oferta. Llegado a este punto de cierre, conviene destacar que si no existen también políticas de mejora de la Educación, es muy probable que el crecimiento por I+D+i se encuentre absolutamente limitado en su potencial, por lo que es fundamental que se consideren ambas palancas de forma conjunta a la hora de apostar por la mejora de nuestra competitividad como nación y contribuir así a mejorar la del conjunto de la Eurozona.


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