La deuda pública sigue siendo sostenible. ¿O no?

La deuda pública española continúa su ascenso hasta cotas no alcanzadas desde hace un siglo, cuando el país se recuperaba de escarceos bélicos y pérdidas coloniales. Sin embargo, la batalla hoy se libra en Bancos Centrales, bolsas internacionales y agencias de calificación, cuando no nos quedan más colonias que perder que las que utilizamos a diario.
La deuda pública creció más de 145.000 millones el año pasado, lo que representa 14 puntos del Producto Interior Bruto. Este aumento nos coloca por encima de los 880.000 millones de deuda, lo que hace buenas las previsiones del Gobierno para el año 2013, que intuía un 85% del PIB para este año, del que apenas hemos consumido dos meses.
El problema de un elevado valor de deuda va más allá de las lógicas dificultades para hacer frente a los intereses que esta genera. España ha de dedicar este año casi 40.000 millones al pago de intereses de la deuda. En una economía en crecimiento, este valor de deuda podría considerarse como asumible, pero esto no está ocurriendo. Sin embargo, la tendencia creciente hace que se incrementen las dudas sobre nuestra economía. Y todo esto a pesar de que la ratio de deuda de España con respecto al PIB sigue siendo inferior que otros países europeos.
Ante las dificultades de financiación de deuda, el Gobierno se ha visto abocado a aplicar medidas para favorecer el crecimiento a través de obtener superávit por cuenta corriente.
Las medidas que se están tomando son de manual ante este tipo de situaciones. Primero, aumentar la carga fiscal, a través de la subida de impuestos directos e indirectos. Después, tratar de ajustar los salarios, cuando no disminuirlos. Objetivo final, realizar una devaluación interna del país al no tener posibilidad de realizar una devaluación de la moneda, tarea encomendada y delegada en las autoridades europeas.
Entonces, ¿es realmente sostenible la situación actual de la deuda española o se hacen necesarias otro tipo de medidas para corregir la situación?
En principio, podemos pensar que sí. El haber entrado en la crisis con niveles relativamente bajos de deuda, por debajo del 40% sobre el PIB en el año 2007, hace que, incluso en el caso de que los intereses de la deuda sobrepasen diferenciales del 7%, España pueda aguantar altos niveles de interés durante un periodo más largo de tiempo.

 
¿O no?


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