El cliente interno en la RSE

Siempre que alguien nos habla de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) pensamos en la Sociedad como ese conjunto de personas externa a la empresa, a la cual dirigimos nuestros servicios (el llamado cliente externo).

Sin embargo, a veces olvidamos que una parte importante de la Sociedad hacia la que dirigimos nuestros esfuerzos se encuentra “en nuestra propia casa” (es el llamado cliente interno).

En la empresa socialmente sostenible los empleados y sus familias forman parte también de ese grupo de“propietarios”. Como tales, la alta dirección debe compartir con ellos los valores y objetivos coherentes con el desarrollo sostenible y social de la compañía.

Empleados motivados e integrados en el proyecto de empresa constituyen una fuerza productiva valiosa, capaz de aportar mejoras en la línea estratégica de la organización. En el polo opuesto, relaciones laborales deshumanizadas engendran desinterés por el proyecto entre los empleados.

Aspectos tales como el diseño de carreras profesionales coherentes con la preparación y expectativas de cada empleado, una adecuada gestión del talento, sistemas de retribución competitivos o procesos de selección eficaces, contribuyen sin duda a que el empleado pase de “alquilar su tiempo” a cambio de un salario, a formar parte íntegra del proyecto empresarial.

Ciertas iniciativas innovadoras, como las políticas de conciliación de la vida laboral y familiar, contribuyen a que las empresas sean capaces de atraer y retener el mejor talento en un mercado laboral cada vez más competitivo no solo para los candidatos, sino también para las empresas que los requieren.

Los directivos, en este contexto, juegan el papel de velar por la interiorización de los valores de empresa en todos los niveles de la organización. La calidad y ética del liderazgo juega, pues, un papel fundamental en la empresa sostenible.

No debemos olvidar tampoco, por obvia, la necesidad de mantener unas condiciones de trabajo saludables. En particular, la prevención de los riesgos laborales debería jugar un papel preeminente en la estrategia corporativa. Sectores productivos como el de la construcción, con índices de siniestralidad elevados o con mayores índices de riesgo, requieren esfuerzos adicionales, en ocasiones innovadores e imaginativos, para mantener las condiciones de seguridad y salud laboral en el máximo nivel técnicamente viable.

Dicho esto, qué ridículo parece que ahora muchas grandes empresas se peleen por entrar en el índice Dow Jones de Sostenibilidad como gran publicidad de cara al cliente exterior, y sin embargo a nivel del cliente interior instaure la política que mi compañero y amigo Federico llama AQTT (Agradezca Que Tiene Trabajo).


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