La importancia de saber delegar

Al igual que en el ámbito energético la sociedad está preocupada por la utilización de energías no renovables (como petróleo, gas, etc…), en el mundo empresarial los directivos se deberían preocupar por el carácter finito de su tiempo.

Y en este punto, uno de las soluciones para que la utilización de su tiempo sea más eficiente es el saber “empoderar” a tus empleados.

Está demostrado que gran parte de los directivos gastan mucho más tiempo, tratando los problemas de sus subordinados, de lo que ellos mismos son conscientes.

Imaginemos una escena como ésta. Un empleado se encuentra con su jefe, Julián, y le suelta: “Hola Julián, tenemos un problema, verás…”. Julián piensa que podría hacerse cargo porque posee determinada información del asunto y, también, de que no puede resolverlo en el instante porque el asunto requiere alguna reflexión o preparación. Así que le responde al empleado: “Déjame darle una pensada. Te diré algo”.

¿Qué ha sucedido? Antes del encuentro el empleado tenía un mono en su espalda. Durante el encuentro el mono tomó impulso para dar un salto y… al despedirse el mono ya se encontraba en la espalda de su jefe. Desde este momento hasta que el mono sea devuelto a su dueño, el jefe (Paco) gastará su tiempo en cuidar y alimentar al mono que ha adoptado.

Al aceptar el mono el jefe asume una posición subordinada a su subordinado, realizando tareas que supuestamente debería – o podría hacer – su subordinado (a esto se le llama delegación)

Y además le ha indicado que le mantendrá informado. Por eso el empleado al cabo de unos días sin recibir respuesta se acerca a su jefe y le dice: ¿Cómo vas con ese asunto? (a esto se le llama supervisión).

¿Y por qué ha sucedido esto? Porque jefe y subordinado han aceptado, consciente o inconscientemente, que el asunto o problema era nuestro (“tenemos un problema” dijo el empleado).

Cuando un jefe adopta esta conducta pronto se encontrará con una manada creciente de monos adoptados que le robarán una gran parte de su tiempo, dificultando la atención a sus propios monos. Paco pronto se convierte en un cuellos de botella, no da a basto y se siente desbordado. Empezará a alargar su horario de trabajo y más de un fin de semana se dedicará a cuidar y alimentar los monos de sus subordinados. Y lo peor es que conforme más eficiente trate de ser devolviendo los monos adoptados, más monos le llegarán.

Y para que no nos convirtamos en Charlton Heston en el planeta de los simios os paso un documento extraído de savia donde nos enseñan a saber delegar.      ¡Qué gran poder!

http://api.eoi.es/api_v1_dev.php/fedora/asset/eoi:48176/componente48174.pdf

 

 


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