Reducción de costes. Un objetivo a planificar…

Un tema que siempre ha sido perseguido en la gestión empresarial es el realizar un mismo producto que nuestra competencia, pero a un coste menor.

La consecución de este objetivo no es inmediata y requiere de una planificación que huye de ideas precipitadas (como las de la imagen) y que se acerca a una serie de pasos que se describen a continuación:

  1. Conocimiento de los costes actuales. Bien siguiendo el método tradicional en el que los costes se basan en el volumen de producción (ideal para empresas con un único producto) o bien siguiendo métodos basados en las actividades (ABC, Activity Based Costing) ideal para empresas de servicios, la empresa debe conocer cuánto les están costando los productos que realiza. Este dato debe ser conocido por la empresa en tiempo acorde al necesario para poder tomar decisiones correctoras.
  2. Conocimiento de los costes planificados. Pero no basta con conocer sólo lo que le cuesta a la empresa fabricar sus productos, sino que también debe conocer lo que preveía que le iba a costar esos productos. Para analizar estos costes previstos nos basaremos en los conocimientos de los responsables de la empresa previos a la fabricación de cualquier producto, o a la experiencia adquirida por la empresa tras la fabricación de alguno de sus productos.
  3. Análisis de las desviaciones entre ambos. Una vez conocidas las desviaciones se puede analizar la naturaleza de las mismas y tomar medidas correctoras.

El no tener unos costes previstos o el no disponer de la información de los costes reales a tiempo supondrá la toma de decisiones tan descabellada como la planteada en la imagen.

La naturaleza de las desviaciones puede ser muy variada, muchas veces tendrá relación con variables “presuntamente desviadoras” como son la mano de obra, maquinaria o materia prima, variables que siempre se han tenido en el punto de mira por su histórico control. Pero muchas otras veces esta desviación tendrá que ver con una variable “presuntamente inocente” la CALIDAD.

Y esta es una piedra angular para conseguir una reducción de costes. En muchas de nuestras empresas la producción prima por encima de la calidad y nunca se piensa en todo lo que la NO CALIDAD nos desvía de nuestros costes planificados.

Piénsenlo, ya sea en el sector de la construcción como en otros, la calidad (o el hacer las cosas bien a la primera) no cuesta dinero, lo que es triste (y pesado, como en la figura) es el tener que repetir las cosas dos o tres o “n” veces.

Por todo ello y como una idea original y planificada para reducir los costes les propongo que sean defensores acérrimos  de esa pequeña, pero importante variable: LA CALIDAD.


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