EMPEZAR EL CIERRE POR EL TEJADO O LA CONTABILIDAD DE MIEDO

Ya llegó el 31 de diciembre, el tan temido cierre contable del 2011. La Asociación Americana de Contabilidad (AAA) define a la contabilidad como el proceso de identificación, medida y comunicación de la información económica para la formación de juicios o la toma de decisiones por parte de los usuarios. Es decir informa de lo que ha sucedido, con lo cual uno supone que los hechos previamente suceden y a posteriori la contabilidad informa. Y por qué suceden, se supone que por que se toman las decisiones en la empresa según la buena gestión de la misma. Y uno no debería tener en cuenta en qué medida va a afectar a los estados financieros. Así lo entendí cuando estudié contabilidad. De hecho la mayoría de los supuestos en la universidad decían: sean los siguientes hechos económicos…. Se pide: registre los asientos contables y elabore el balance de situación y la cuenta de resultados. Ni se me pasaba por la cabeza que el “se pide” encabezase el enunciado. Total que ahora se ha vuelto el mundo del revés. La empresas fundamentalmente la mediana empresa, está muerta de miedo ante el cierre contable y se ha pasado los últimos dos meses pensando en qué “hecho económico” llevar a cabo para lucir una aparente cuenta de resultados este año. He oído de todo:
• Vender activos fijos y posteriormente adquirir nuevos en leasing en el ejercicio 2012
• Convertir activos financieros de permanencia en activos financieros disponibles para la venta (eso sí dependiendo de cómo cierre la bolsa esos activos)
• Y barbaridades parecidas que no enumero para no dar pistas a quien no haya tenido aún una genial idea, claro que ya estamos en el 2012 y si no la ha tenido ya poco se puede hacer formalmente

¿Es contabilidad creativa? No, es contabilidad del miedo, ¿a qué? Fundamentalmente a la interrupción de la financiación por parte de las entidades de crédito. ¡Qué responsabilidad la de los bancos! ¿Tanta importancia dan los bancos al Beneficio contable? Pues parece que de repente sí, hace unos años parecía no importar demasiado pero de nuevo vuelve a ser la variable decisiva. Debería estar contenta, yo siempre defendía la segunda parte de la definición de la AAA para la formación de juicios o la toma de decisiones por parte de los usuarios. Me he pasado años luchando por utilizar los estados financieros para analizar la situación económica y financiera de una empresa y cuando por fin lo consigo, ¿por qué no estoy contenta? Probablemente porque ahora me falla la primera parte de la definición, el proceso de identificación, medida y comunicación de la información económica, que sin sentido.
Es posible que los bancos no sean tan responsables como parece y los directivos de las medianas empresas se estén escudando en ellos para no admitir que las cosas no les van bien. Quizá nos estamos precipitando al echar la culpa a los bancos. Si las cosas no han ido bien, si no se ha cerrado con beneficio es, en la mayoría de las ocasiones, por disminución de los ingresos y se nos llena la boca de decir que es por la escasez de financiación de los bancos (cierre de pólizas de crédito fundamentalmente). Si los directivos fuesen los primeros en admitirlo quizá los “hechos económicos” que llevasen a cabo serían otros. ¡Qué responsabilidad la de los directivos!

Y luego por fin están los auditores. Durante años cerrando los ojos ante ciertos registros contables (o la falta de ellos) basándose en un principio de importancia relativa que parecía que prevalecía ante todos los demás no dejando ver el resto. Y todo ello como consecuencia de la confianza en la empresa auditada y fundamentalmente en la confianza en la situación económica. Y de repente, se da la vuelta a la tortilla, el principio de importancia relativa no existe, ya nada vale, ya no se pasa ni una. Es la era de la auditoría del miedo. Total que dicen los directivos que los bancos dicen que no hay póliza de crédito sin beneficio pero a su vez con informe de auditoría limpio y dicen los auditores que no hay informe limpio sin cuenta de resultados basada en el principio de prudencia absoluto que prevalece de repente sobre todos los demás. Y entonces los directivos dicen a los auditores que si el informe no es limpio no renovarán los bancos las pólizas de crédito y que no podrán continuar su negocio por esa causa. ¡Qué responsabilidad la de los auditores!

Demasiados dicen y demasiados responsables, ¿no? Yo solo espero tener delante la cuenta de resultados y analizarla y observarla desde la óptica más objetiva posible; que los directivos vuelvan a poner el tejado en último lugar y que los bancos analicen no solo la cuenta de resultados si no, entre otros aspectos, otros informes contables como por ejemplo estado de flujos de efectivo, proyecciones futuras de beneficio y cash flow, cuentas de resultados analíticas, presupuestos, indicadores técnicos de gestión, etc. y fundamentalmente a luchar por el 2012 desde el principio y no solo los últimos tres meses del año que el 2011 ya está “cerrado”

Montserrat Vega García
Profesora de Análisis Financiero del MBA Part Time
Auditora de Cuentas


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