Inmortales

Inmortales. Así nos sentíamos el primer día que iniciamos nuestra carrera académica en la Escuela de Organización Industrial. Veintidos jóvenes iban a dedicar todas las horas del día de los próximos nueve meses en formarse para aspirar a un futuro laboral ilusionante. En la jornada de presentación, allá por el veintitrés del décimo mes, nos conocimos. Con sonrisa de oreja a oreja nos vimos por primera vez las caras, y supimos de todos nuestros nombres gracias a los identificativos que teníamos situados en nuestras mesas. En la primera fila, comenzando por la derecha, Germán. A su lado Álvaro. Separados por el pasillo, un grupo de cuatro personas formado por Wandarf, Víctor, Isa y Jorge. Ana, Laura, Campu, Andrés, Rosa y Natalia, formaban la segunda tanda. La tercera estaba compuesta por un servidor, Ale “Málaga”, Cuevas, Pilar, Ale “Sevilla” y Ernesto. Cerraban la clase: Dolores, Dani, Juan y Sergio.

Realmente no fue difícil aprender cómo nos llamábamos, dado que la conexión entre todos fue inmediata. La preocupación de cada uno sobre qué grupo humanos nos íbamos a encontrar quedó disipada ipso facto. Las horas compartidas en la EOI comenzaron a forjar amistades que fortalecían notablemente al grupo. Ello sumado a las horas extras que desde el comienzo compartimos en los bares y pubs de Sevilla terminaron por conformar lo que hoy día somos: una familia. Cada uno de sus miembros nos duelen como si de hermanos se tratasen. Tanto es así que, al igual que ocurría en las legiones romanas, si uno de nuestros miembros necesita ayuda, acudimos todos para apoyarle. Unos miran por otros. No existía ninguna fisura en nuestra idílica y perfecta formación, que día a día daba más muestras de entereza y compenetración. Sin líder que encabece, porque cada uno es fundamental.

A lo largo de nuestra existencia, hay días donde es mejor no levantarse. Hay señales que te indican que es mejor que sigas en la cama porque lo que vendrá en las sucesivas horas no será plato de buen gusto. Abundantes mensajes de texto o varias llamadas de un mismo compañero nos indicó, a muchos de nosotros, que ese domingo empezaba mal. Una noticia nos sobrecogió a veintiuno de los componentes del grupo. Algo que no te esperas por nada del mundo y que te pone en alerta en el momento de escuchar la voz entrecortada de tu compañera. Ale “Sevilla” nos dejó, al igual que nuestra sensación de inmortalidad. Una bofetada de realidad demasiado cruel y que transmitieron al resto con una entereza admirable Ana y Sergio.

La reacción de todos fue idéntica. En menos de una hora estábamos todos juntos, llorando en el hombro de nuestro compañero y abrazando unidos la injusticia con la que nos visitó ese domingo la vida. No faltó nadie. Hasta los que estaban en otras ciudades no dudaron en acudir prestos a la llamada. Jorge, Laura, Germán, Natalia o Ernesto (¡cómo nos acordamos todos de Ernesto!). ¿Sabéis cómo se intuye cuando algo rompe el corazón? Cuando ves al tio más grande y fuerte llorar como un niño. El bueno de Campu tenía el alma encogida. O tiarrones del norte como el ‘paisano’ Victor o Dani ‘bang bang Zamorano’ estaban como magdalenas. Las niñas, Wandarf, Ana, Isabel, Dolores, Laura, Natalia o Pilar, hechas polvo. Los que aguantaban el tipo, terminaron por venirse abajo. Las lágrimas de Álvaro y Andrés compungían. O los ojos enrojecidos de Ernesto. Otros con rostro desencajado, como Juan o Ale ‘Málaga’ cumplieron un papel determinante, y fue el de apoyar con su cariño, a través de besos y abrazos a los demás. Actos que demuestran la inmensa calidad humana que rezuman todos los componentes. Familia que se quedó huérfano por la pérdida del ‘brother’.

-Borja, el viernes 10 de Enero tenemos igualá en la Hermandad. Pásate tio.

Si algo define, y digo bien, define a Ale ‘Sevilla’ o Ale ‘Buen Fin’, que es como lo tengo titulado como contacto en mi móvil, es su cuidado interés por los detalles con los demás. Durante los primeros días de MBA, le dije: “Oye Ale, mi hermano es un capillita de los buenos, le flipa la Semana Santa de Sevilla”. Su respuesta fue inmediata: “Pues cuando tenga la igualá y los ensayos del paso os venís. Además, un día que quieras, nos vamos de ruta capillita y nos echamos unas cervezas”.

Un chaval que estaba pendiente de todos. Puede sonar raro que en apenas dos meses puedan dislumbrarse características personales de este tipo, pero la intensidad del día a día de las clases hacen que dos meses fuesen realmente dos años. Sin lugar a dudas, Ale es un tipo apasionado por los grandes baluartes de su vida. Sus padres, que sufrieron sobremanera los kilómetros que los separaban cuando vivió durante dos años en Austria. Su amada mujer, por la que sentía devoción. Las anécdotas en su cofradía, el Buen Fin. Y en fútbol, los colores del Sevilla Fútbol Club recorrían su cuerpo. ¡Cómo le metió caña a Sergio y Andrés tras la goleada al Betis en el Pizjuán por 4 a 0!. En la clase de Habilidades Directivas recuerdo que le dijo a Andrés: “¿Tú qué grupo eres? ¿El 4? Jajajaja”.

Un tio que congregaba adeptos a través de sus actos y bromas. Junto a su inseparable escudero, su “brother” Ernesto, nos han hecho en más de una ocasión reír en las clases, tanto en el transcurso de las mismas como en las exposiciones. O la magnífica experiencia en las jornadas outdoor de Itínera, disfrutando como enanos, y ensalzando Wandarf la delicadeza de Ale a la hora de guiarla en el recorrido a ciegas que tuvieron que realizar las chicas de mi grupo.

Pero si hubo un día que nos hizo llorar de la risa a todos fue el día después a la clase de planficación estratégica. Tras sus innumerables imitaciones a una recurrente onomatopeya del profesor de dicha materia (Toing!!), nos deleitó con una instantánea en la puerta de la cafetería de la EIO que nos arrancó carcajadas a todos.

Muchas más anécdotas: “¡Manguilla, eres la Wikipedia!” refiriéndose a nuestro compañero Jorge y su amplio abanico de conocimientos. “¿Qué pasa Carlos Herrera?”, forma de la que a veces me llamaba. Los magníficos bocadillos que le preparaba su esposa, los mejores del mundo. La conversación sobre su reciente predilección a los cordones de colores para sus zapatos o su hastío a no poder ponerse unos vaqueros cómodos en el día a día de las clases.

En defintiiva, una buena persona que se hacía querer. Tras su “hasta luego”, la clase se siente diferente. Eso sí, Ale no nos ha dejado ni un solo día desde su marcha. Cada uno de nosotros, en momentos diferentes, en su foro interno, lo recuerda. Estoy muy convencido de ello. Ya sea durante una clase, en la cafetería, la biblioteca o en el descanso mientras se fuma un cigarro. Sigue y seguirá siendo pilar fundamental de nuestra gran familia. Así que pasen treinta años, nos reuniremos los veintidós miembros, y los recuerdos permanecerán indemnes en nuestra memoria, haciendo que Ale parezca que ha ido a fumarse un cigarro fuera o a llamar a su mujer. Lo que te da la eternidad son las personas que te recuerdan. Sin duda alguna, Ale seguirá presente gracias, al menos, a veintiuna.

 


Bajo el auspicio de las ondas.

Los alumnos de la edición 2013/2014 del MBA Full Time, hemos cumplido un mes de preparación de estudios. Un comienzo enriquecedor desde la primera clase, tanto en el plano académico como personal. Por una parte, los contenidos aportados por el equipo docente de la EOI en sus diferentes asignaturas nos permiten absorber un material valiosísimo para nuestro futuro como emprendedores. El conocimiento excelso del profesorado en su campo de acción correspondiente es fundamental para que cada clase merezca la pena. Por otra parte, el grupo humano. Un pilar determinante para hacer de este exigente comienzo un arranque más liviano son los compañeros de clase. Con sus distintas características tanto personales como formativas (ingenieros, medioambientales, arquitectos, psicólogos o abogados), la buena conexión desde la presentación del MBA, hace que lo considere un gran hito enmarcar para todo el curso académico.

Tras cumplir el primer mes de nuestro recorrido a hombres y mujeres de negocios, ¿qué mejor celebración que hacerlo bajo el auspicio de las ondas? El pasado jueves tuvimos la suerte de vivir la magia de la radio en directo. El programa líder de las mañanas, en su edición local, emitió su edición cuarta de la semana desde la sala de actos de la EOI en la Isla de La Cartuja. El director del programa, Salomón Hachuel, desarrolló desde las 12:20 horas hasta las 13:30 horas un Hoy por Hoy Sevilla, de la Cadena SER, centrado en la empresa y el emprendedor. Bajo el título de: “Hay empleo: cómo acceder y progresar en el mercado laboral”, contaron con la colaboración de miembro directivos de la escuela y ex alumnos que narraron sus experiencias tras formarse en las aulas colindantes.

 

Para finalizar, contamos con la visita de un mito del Carnaval de Cádiz, José Guerrero “Yuyu”, que junto a su equipo formado por Miguel Doña, Ronquillo, Luis Lara o Miguel Hernández, analizaron los derbis históricos del mundo bajo las vivencias de referentes como “El Comandante Lara”, Jorge Valdano, “Tata” Martino o Samuel Eto’o, en “La Cámara de los Balones”. En resumen, un gran colofón al primer mes de formación en la Escuela de Organización Industrial. Aún quedan por delante varios más. Sólo esperar que cada mes supere al anterior, en formación y experiencias. Tal y como decía el dramaturgo francés Victor Hugo “el futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Pues aprovechemos todo lo que venga por delante.



Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies