¿Acabaremos todos trabajando como autónomos?

 

“La independencia siempre fue mi deseo; la dependencia siempre fue mi destino”

Paul Verlaine

Muchos autonomo-3expertos consideran que el mercado laboral camina hacia un mundo de empleos parciales y trabajos por proyectos individuales. De hecho, la plataforma Freelancers Union calcula que cerca del 40% de los trabajadores estadounidenses ya lo hacen por cuenta propia, muchos de ellos colaborando como freelancers o autónomos para otras empresas o vendiendo sus servicios directamente a particulares.

Encabezando esta transformación nos encontramos a los nuevos modelos de negocio en los que particulares se ponen de acuerdo para prestarse servicios entre ellos a través de intermediarios digitales de manera que la capacidad de producción se distribuye entre un gran número de usuarios que trabajan como autónomos. Ejemplos de estas plataformas para la economía colaborativa pueden ser Uber, Cabify, AirBnb, Blablacar, Deliveroo….., que en España autonomo-2se agrupan en un colectivo dentro de la Asociación Española de Economía Digital que se denomina Sharing España.

Llevo muchos años trabajando como autónomo por decisión propia y me sería muy fácil ensalzar las ventajas de este tipo de actividad, sobre todo relacionadas con la libertad que te permite en el manejo de tu tiempo. Y es obvio que este tipo de economía colaborativa ofrece claros beneficios a los consumidores. Sin embargo, el proceso de transformación del mercado laboral que empieza a aplicarse de forma generalizada, especialmente en algunos sectores, tiene unas cuantas sombras desde mi punto de vista:

Abusando de esta tendencia, algunas empresas están aprovechando para convertir de forma torticera a sus trabajadores por cuenta ajena en autónomos, lo que se denomina habitualmente “falsos autónomos”. Son trabajadores vinculados con la empresa por un contrato mercantil, que son un empleado más a efectos de horario, calendario laboral o dependencia jerárquica, pero cuyo salario no es fijo, ni reciben pagas extraordinarias o vacaciones pagadas y, por supuesto, no tienen derecho a indemnización por despido. Evidentemente, para las empresas supone un coste muy inferior, pero es una práctica ilegal denunciable ante la Inspección de Trabajo.

Estas nuevas tendencias nos benefician a todos como consumidores, pero el mercado de trabajo se irá volviendo cada vez más precario, lo que creo que debe tenerse en cuenta. Ser autónomo no siempre es maravilloso.

autonomo-humor


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