El DNI Electrónico, un ejemplo de administración digital

Seguro que al leer esto no tienes tu DNI muy lejos, quizá esté en tu bolsillo o en la mochila que has dejado junto al ordenador. El DNI es nuestro documento más personal, el que nos acompaña a todas partes y nos resulta indispensable para realizar cualquier gestión cotidiana. Es sin duda nuestro auténtico alter ego. Sin embargo, ¿te has preguntado alguna vez cómo se genera, cómo se fabrica o cómo se custodian sus claves? Te invitamos a que lo descubras.

Vídeos sobre la fabricación y generación de DNI electrónico

Ahora que ya sabes algo más sobre el DNI, cabe preguntarse ¿le sacas todo el provecho posible a tu DNI electrónico? En el siguiente video tienes la respuesta.

Vídeo sobre la presentación de las potencialidades del DNI electrónico

 

Paloma Guisán Ceinos


LOS DESAFÍOS DE LA ADMINISTRACIÓN GENERAL DEL ESTADO EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XXI

El pasado 22 de junio se presentó en el Instituto Nacional de Administración Pública el último número de la Revista Documentación Administrativa, coincidiendo con la celebración del día mundial de la Administración Pública (http://www.inap.es/web/guest/inicio). Este número aborda con un carácter transversal y autocrítico algunos de los principales problemas que enfrenta nuestro modelo de Administración, aportando diversas soluciones, algunas ciertamente atrevidas. Sus autores son en su mayoría altos funcionarios (y dos académicos), algunos de los cuales han sido protagonistas principales de procesos de reforma administrativa o de la profunda descentralización política y administrativa acaecida en nuestro país, y que pocas grandes empresas podrían haber  imitado sin desaparecer.

Para quien esté interesado/a puede acceder a parte del contenido del número en la propia página web del INAP (http://www.inap.es/web/guest/revistas)

Alberto J. Gil Ibáñez


EL INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL

Anímate a conocer un poco mejor al Instituto Geográfico Nacional a través de este video y sácale todo el provecho posible, que es mucho, a su actividad:

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REINVENTAR LA ADMINISTRACIÓN Y LA GESTIÓN PÚBLICA

Siguiendo la pauta propuesta por los expertos en MBA’s sobre la necesidad de formar líderes que sean reflexivos, creativos y críticos con su entorno y con lo que ellos mismos hacen, apenas hará unos días que asistí en Madrid a la conferencia EXPOMANAGEMENT 2011. Acudí a ese foro con la sana intención de empaparme de ideas y experiencias provenientes casi en su totalidad del sector privado y habiendo adquirido conmigo misma el compromiso previo de no sentir también una sana envidia, porque soy bien consciente de que la mayor parte de las veces la envidia te corroe las entrañas y te convierte en un ser negativo, vengativo y destructivo. Me parece que mis dos objetivos se han cumplido.

¿Por qué es tan habitual pensar que nada de lo que se dice y se practica en esos foros de aprendizaje y de debate es aplicable a la Administración Pública?

Algunas enseñanzas extraídas de estas sesiones fueron las siguientes: en la era del conocimiento, una de las habilidades más importantes está relacionada con el llamado cerebro social(saber lo que está pensando y sintiendo otra persona) y, desde luego, es vital para los negocios; hay que conocer y entender a nuestros clientes y saber que también están afectados por los cambios del entorno, de forma que sus demandas cambian como sus vidas; lo primero es definir el proceso adecuado, y luego informatizarlo y hacerlo más ágil y accesible; la gente elige lo que le genera confianza, por eso cuando no se pueden atender sus demandas hay que saber explicarlo, porque eso genera confianza; las redes sociales proporcionan un escenario de diálogo que amplifica la voz de la organización; un objetivo noble es una fuente de inspiración mayor que los objetivos de crecimiento; hay fracasos pequeñitos que nos podemos permitir y nos enseñan qué pasará si fallamos; no valemos por el puesto que desempeñamos sino por el valor que creamos; creer en el negocio y sentir autoestima hace que los empleados pongan toda su energía en contribuir y crear valor; la innovación no es opcional, es una tarea de cada uno en la que nos tienen que formar y por la que tienen que sabernos recompensar.

¿Cuál de todas estas enseñanzas y reflexiones empresariales no es aplicable a la Administración, siendo sus clientes los ciudadanos y su noble objetivo el servicio público?

A las organizaciones, especialmente a las grandes y consolidadas, no les gusta el cambio y harán todo lo posible por seguir igual. Sólo cambiamos en situaciones extremas ¿queremos esperar a que llegue una situación extrema?

Como ya describí en mi libro “Reflexiones Zombies”, vivimos esperando. Es un error. Buscamos continuamente excusas para no hacer cosas nuevas. Nos quejamos mucho pero no nos atrevemos a ser diferentes. Somos prisioneros de lo conocido y se nos hace difícil visionar alternativas que no conocemos. La mayor restricción para el éxito de nuestras organizaciones es nuestra propia concepción de nuestro trabajo.

 

Definitivamente, hay que reinventarse.

Carmen Sanabria Pérez


Las Administraciones públicas que vienen

Por su interés y por las reflexiones que pueda generar, os invitamos a leer el artículo «Las Administraciones públicas que vienen» publicado por César Cantalapiedra y José A. Herce en el diario El Pais el pasado 1 de junio de 2011.


Una nueva destreza: capacidad para la colaboración

La administración puede ser un obstáculo para la competitividad de las empresas de un país. Una administración que gestione sus potestades de forma ineficaz o corrupta es un lastre que puede llegar a tener un impacto desastroso para la generación de riqueza. Por otra parte, la existencia de una regulación que otorgue unas competencias exacerbadas al sector público es potencialmente desincentivadora de la creatividad y la capacidad de desarrollar proyectos por parte de la sociedad. 

Los gestores de los distintos departamentos administrativos deben ser conscientes del gran poder que ostentan en nombre de los ciudadanos y por lo tanto ser capaces de comprender el grado de desconfianza con el que las constituciones y resto de legislación suelen tratar la atribución de potestad. Así ha sido desde las viejas cortes de Castilla y León o desde la firma de la Magna Carta en el mítico paraje de Runnymede. No es posible entender ni la institución del parlamento, ni la configuración del presupuesto público o las leyes de contratación pública.  

Sin embargo una sociedad contemporánea es por definición un sistema muy complejo de procesos y relaciones. Por este motivo se ha entendido desde hace mucho tiempo que la actividad regulatoria, de prestación de servicios e incluso de dación de bienes del sector público no solo no es perniciosa por principio sino que puede constituir un factor positivo para la competitividad de un país.

Si tomamos como referencia la publicación “El mundo en cifras” que publica cada año la revista The Economist resulta curioso comprobar que las naciones que aparecen en las primeras posiciones en cuanto a riqueza, nivel cultural, respeto a las leyes, igualdad entre sexos y otros indicadores de desarrollo, coinciden con las naciones que disponen de sistemas administrativos que –con independencia de si su tamaño es mayor o menor- funcionan con profesionalidad técnica e independencia.

Al margen de las clasificaciones internacionales es de sentido común afirmar que un sector público eficaz que ofrezca una buena educación, sanidad o infraestructuras a los ciudadanos es un factor muy relevante para la competitividad de un país y de sus empresas. La preocupación por la eficacia ya está asentada en la teoría administrativa desde la mitad del siglo XX, pero cabe sugerir que ella por sí sola no basta en nuestros días y que es necesario generar o reforzar otro elemento más difuso: la capacidad del sector público de colaborar con las empresas en una dinámica que erosiona parcialmente la visión del estatus de las administraciones como depositarias de potestades públicas.

Luis González Martín


Entre tirios y troyanos

Cada vez es más fácil advertir la brecha que se abre ente los genéricos «defensores de lo público» y los, igualmente genéricos, «debeladores de lo público».

Esa creciente brecha no permite realizar, sin apriorismos, la necesaria revisión crítica de «lo público»: Su papel en la sociedad, su funcionamiento efectivo y sus resultados reales.

Quienes defienden acríticamente lo público impiden su imprescindible mejora; quienes atacan indiscriminadamente lo público no reconocen la necesidad de la mayoría de sus actuaciones. Los primeros quieren «más Estado», los segundos un «Estado mínimo»… Y todos necesitamos un servicio público mejor.

Es muy importante definir con inteligencia el tamaño óptimo del Estado (para ajustarlo a la capacidad real de la sociedad y a las necesidades, mayoritariamente acordadas, que debe satisfacer), pero mucho más importante es que su funcionamiento sea el adecuado. Es decir: Que sea un referente moral –frente a la corrupción–, que sea la manifestación auténtica del servicio general –frente a los intereses particulares–, que sea ejemplo de austeridad –frente a despilfarros públicos o indebidos enriquecimientos privados–, y que sea paradigma de fiabilidad, garantía de la seguridad que necesitan los ciudadanos en su vida privada o en sus acciones colectivas.

La Constitución Española de 1978 lo dice mucho mejor: La Administración Pública sirve con objetividad los intereses generales y actúa de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía…

Para hacer verdaderamente efectivo ese precepto, y todo lo que conlleva, es imprescindible la existencia de unos directivos públicos profesionales que, bajo la dirección del Gobierno, dispongan de los medios necesarios con los que desarrollar la gerencia de la Administración –del tamaño que determinen las leyes– de una manera eficiente, fiable y moralmente intachable para conseguir la mayor utilidad pública.

He leído con atención los posts de este blog (20administración) y me parece que esa es la preocupación que late en sus autores. Me parece, igualmente, que este es un «tema de nuestro tiempo» o, al menos, que ya es hora de darle satisfacción, de manera que «tirios y troyanos» no vayan a abrir tanto la brecha que, al final, don Luis Mejía le tenga que decir a don Juan Tenorio: «Imposible la has dejado, para vos y para mí».

Anónimo, desde la frontera


Administración, Competitividad y valores culturales

Por encima -o al menos junto a las tradicionales actividades de policía, fomento y servicio público- la Administración Pública es la referencia ética y de comportamiento del país y por ende del sector privado

Sin una Administración competitiva no sale agua por el grifo, no se enciende la luz al pulsar el interruptor ni se garantiza el suministro de combustible a las gasolineras.

Servicios públicos que puede realizar directamente  soslayando las  distorsiones que pueden derivar   de un sector privado más vinculado por el beneficio económico.

Una Administración competitiva ejerce un rol arbitral, sustitutivo o complementario del sector privado.

Pero también realiza un esencial papel de  referencia social. No únicamente referencia en aspectos como incremento salarial, políticas de género o tendencias sociales, sino por la impronta y efecto positivo o negativo que se traslucirá de sus ejemplos de comportamiento.

 

 

 

 

 

 

 

Una Administración del vuelva usted mañana relajará miméticamente la tensión competitiva del sector privado, un sector público que dilate pagos espolvorea la cultura de la morosidad, un sistema judicial lento siembra la desconfianza en el sector privado y en la población hacia las reglas del juego.

Una reciente encuesta concluía que el 70 % de los directivos de empresas privadas justifican el soborno como método para conseguir objetivos. Un elenco funcionarial que coadyuve con las corruptelas  -que pueden disfrazarse de ineficacia- no únicamente incumpliría con  su labor de freno a la corrupción sino que se convertiría en un nocivo ejemplo dañino por los efectos inspiradores de conducta social.

De aquí que analizar y reivindicar administraciones excelentes tenga no solo un efecto inmediato ligado al correcto desempeño de los servicios públicos encomendados. También tiene una -quizá incluso más trascendente- relevancia mediata al reivindicar la existencia de organizaciones inspiradoras de elementos culturales a imitar por la sociedad y el sector privado como la fiabilidad, la cultura del “buen hacer” y en definitiva la competitividad.

José López Calvo


Administración y competitividad. Círculo vicioso/círculo virtuoso

La competitividad de una economía viene determinada por los actores económicos y sociales, las reglas de juego, el marco socioeconómico y la función de las instituciones que tienen que garantizar la adecuada aplicación de las reglas y la aplicación de servicios. La competitividad es además relativa ya que se compara la de los otros con que se ha de competir.

La competitividad viene determinada por el adecuado engranaje de todos estos aspectos en un círculo virtuoso donde los unos alimentan a los otros.

Por ejemplo: Sólo puede haber empresas competitivas si hay unos recursos humanos bien formados; estos lo estarán si funciona bien el sistema educativo publico y privado, éste sólo podrá funcionar si existe una buena legislación que prime la excelencia; la legislación sólo primará esta excelencia si la solicitan los ciudadanos, los ciudadanos únicamente se la exigirán a los responsables políticos si la formación la reconoce y la retribuye el mercado; el mercado sólo la pagará cuando haya empresas competitivas que demanden cada vez mejores recursos humanos….y volvemos a empezar.

Por ejemplo: Las empresas invertirán lo necesario si tienen la seguridad jurídica  de que las reglas de juego no van a cambiar; las reglas de juego son estables y claras cuando los objetivos económicos son claros y rigurosos y la supervisión administrativa es eficaz;  la supervisión es eficaz cuando se lleva a cabo por instituciones profesionales e independientes; cuando existe esa independencia se huye de la arbitrariedad y del oportunismo; cuando no hay arbitrariedad y oportunismo se evitan movimientos especulativos; cuando no hay especulación las empresas se atreven a invertir en proyectos que mejoren la competitividad… y volvemos a empezar.

Se pueden definir muchos círculos virtuosos y sus correspondientes círculos viciosos. No es difícil encontrar ejemplos ni desarrollarlos sólo haciendo un breve repaso de los informes económicos de las principales entidades de estudio e investigación e incluso sólo con un análisis de la prensa económica.

El papel de las instituciones para definir las reglas de juego y su aplicación es indispensable para tener un sistema económico y social estable y cohesionado. Cada uno tiene que poner su pequeña cuña para evitar que el círculo vicioso siga girando y procurar que  de vueltas en el otro sentido y la mejor manera es predicar con el ejemplo.

Aurelio del Pino


¿Por qué incluir el sector Administración y Competitividad en un proyecto sobre empresas y nueva economía?

 No quisiera empezar siendo provocador pero creo que no hay que ser  «socialista», ni «comunista» ni «estatalista» para poder estar de acuerdo con la siguiente afirmación: «sin un sector público razonable, el sector privado no podría ni existir ni funcionar». Cuando hoy se escuchan voces críticas contra lo público, conviene recordar que paradójicamente la legitimidad del poder público surge del propio Estado liberal al constatar la necesidad de un agente neutral capaz de garantizar frente a terceros el derecho de propiedad. La misma competencia requiere de un organismo imparcial y con autoridad suficiente para combatir prácticas abusivas o tendentes al monopolio. Por último, tragedias como la reciente de Lorca muestran que sin un aparato público suficiente, bien dotado y coordinado sobrevendría el caos, principal enemigo del mercado.

Por tanto, la Administración pública no sólo no tiene por qué ser un obstáculo a la competitividad de las empresas y su funcionamiento, sino que puede y debe ejercer como elemento indispensable para el buen funcionamiento del mercado, sobre todo si a) no supera un tamaño razonable, b) ella misma es capaz de dar «ejemplo» de excelencia. Estos dos son los retos principales de lo público y en los que nos debemos concentrar. Pues bien, en este estudio nos proponemos demostrar que: 1) quedan organismos excelentes (al menos los veinte seleccionados) y 2) que con las mismas reglas unos organismos son más capaces que otros de enfrentarse con éxito a sus desafíos.

Alberto J. Gil Ibáñez





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