Cultura emprendedora en Proyectos de negocio

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Wikilibro: Proyectos de negocio > Capítulo : La cultura emprendedora. El autoempleo

Sección 1

Cultura emprendedora
Como consecuencia del elevado desempleo y reducción del empleo público, esta visión y las formas de trabajo están cambiando, aparecen soluciones nuevas como el desempeño simultáneo de varias actividades profesionales o la actividad profesional independiente.

Así pues, a pesar de que la inquietud emprendedora todavía representa un movimiento reducido en la enseñanza media, en la universidad y en la sociedad en general, el interés por el fenómeno del emprendimiento y de la creación de empresas va creciendo. Cada vez se valoran más las iniciativas empresariales, entre ellas el autoempleo, como un factor clave en la creación de empleo, en la mejora de la competitividad y del crecimiento económico del país.

Para que crezca el número de iniciativas de este tipo, hay que fomentar la inquietud emprendedora en nuestra sociedad. Hay que procurar que se cree una cultura emprendedora desde los más jóvenes, para que aprendan a desarrollar capacidades de responsabilidad y cambio y de esta manera puedan reaccionar con mayor apertura y flexibilidad, lo cual les va a ser de utilidad en la vida cotidiana y en el desempeño de cualquier actividad profesional.

¿Qué es la cultura emprendedora?

La cultura emprendedora es el conjunto de cualidades, conocimientos y habilidades necesarias que posee una persona, para gestionar un proyecto concreto o su rumbo profesional.

La cultura emprendedora está ligada a la iniciativa y acción.

El tenerla, ayuda:

  • por un lado, a saber lanzar nuevos proyectos propios con autonomía, con capacidad de asumir riesgo, con responsabilidad, con intuición, con capacidad de proyección al exterior y con capacidad de reaccionar y resolver los problemas;
  • por otro lado, a saber llevar a cabo proyectos de otros con el mismo espíritu de innovación, responsabilidad y autonomía.

La falta de educación emprendedora es una de las causas de que no exista cultura emprendedora. Por lo que para promover el espíritu emprendedor, y de esta manera las actitudes, habilidades y, por lo tanto, dicha cultura emprendedora, debemos, desde la educación primaria, enseñar a emprender.

La creación de una empresa propia no repercute sólo en quien la emprende, creando su propio puesto de trabajo, sino que además influye en el crecimiento económico de la zona, generando un tejido empresarial, y por lo tanto en la creación de nuevos puestos de trabajo y bienestar social.

Un emprendedor puede “nacer” pero también “se puede hacer”. Hay personas que nacen con una capacidad emprendedora, pues desde temprana edad muestran su capacidad de innovar y de asumir el riesgo probando cosas nuevas o de manera diferente. Pero si no se tiene esa aptitud de forma innata, se puede llegar a formar y fomentar una actitud empresarial entre aquellas personas predispuestas a ello.

Se pueden fomentar determinadas competencias como: la capacidad de resolver problemas, de analizar, planificar, evaluar y tomar decisiones, de asumir responsabilidades, de cooperar, de trabajar en equipo, de comprometerse en nuevos papeles, de desarrollar la confianza en uno mismo, de aprender a pensar de modo crítico e independiente, de ser más creativo e innovador y con más iniciativa personal, de preparase para asumir el riesgo.

La educación emprendedora debe trabajar en el desarrollo del talento emprendedor, porque a pesar de que las personas presentan una predisposición innata, el emprendedor y/o intraemprendedor, en cierta medida, “se hace”.

Con la capacitación adecuada y un entorno propicio las personas pueden adquirir el sentido del riesgo y de la responsabilidad, así como la iniciativa que se requiere para comenzar una aventura empresarial dentro o fuera de la empresa.

La educación emprendedora debe convertirse en un elemento transversal en la formación profesional para el empleo. Ya que puede ayudar a sensibilizar a los estudiantes a que consideren que el trabajo por cuenta propia puede ser otra opción profesional, además de ser empleado o funcionario, se puede ser empresario.

Contenido

El emprendimiento y el intraemprendimiento

¿Qué significa emprender?

  • Según el diccionario de la Real Academia Española:
Emprender: es acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro.


¿Qué es ser emprendedor?

  • Según el diccionario de la Real Academia Española:
Emprendedor: es el que emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas.


  • Según Wikipedia:
Emprendedor: es aquella persona que identifica una oportunidad de negocio y organiza los recursos necesarios para ponerla en marcha. Es habitual emplear este término para designar a una “persona que crea una empresa o alguien que empieza un proyecto por su propia iniciativa”. Se ha sugerido que el ser emprendedor es una de las cualidades esenciales de un empresario, junto con la innovación y la capacidad de organización y gestión.

Como podemos leer en estas definiciones, un emprendedor no es sólo quien crea su propia empresa, a quien podríamos considerar como un “emprendedor por cuenta propia”, sino que también pueden ser aquellos trabajadores de empresas ajenas con visión empresarial que lideran la implantación de iniciativas dentro de la empresa. Estos últimos son “emprendedores por cuenta ajena”, también llamados intra-emprendedores o inprendedores.

  • ¿Qué es ser intra-emprendedor?

Cualquier forma de emprendimiento supone un cambio, y, necesariamente, una innovación, y eso, nos guste más o menos, es algo necesario a día de hoy en cualquier empresa u organización.

Hay trabajadores que por su predisposición por las novedades y adaptación a los cambios, potencian, impulsan, valoran y gestionan sus iniciativas dentro de la empresa como una forma de entender su pertenencia a la misma, convirtiéndose en un líder conductual que aporta un beneficio mutuo entre la organización y él mismo. Son auténticos emprendedores pero por cuenta ajena.

Un intra-emprendedor es aquel trabajador con visión empresarial, que invierte tiempo suficiente a las ideas innovadoras desde el interior de la propia empresa, a través de procesos abiertos que las recogen, moldean, mejoran y canalizan en forma de negocio, beneficiándole a el mismo y al crecimiento de la propia empresa en la que presta sus servicios.


El emprendimiento en España

El GEM (Global Entrepreneurship Monitor. www.gemconsortium.org) mide la actividad emprendedora de los países a través del TEA (Índice, o tasa, de la Actividad Emprendedora en la Población Activa). El TEA nos informa de la proporción de las personas entre 18 y 64 años de edad que están comprometidas en actividades emprendedoras, como un emprendedor naciente o un dueño o gestor de un negocio que tenga menos de 42 meses de vida.

Desde el año 2000, se ha podido observar que las tasas de actividad emprendedora más elevadas corresponden a países y territorios en vías de desarrollo, en los cuales una parte de la población tiene que emprender por falta de otras alternativas de trabajo, es decir, por necesidad, por ejemplo: China, India, Brasil, Perú, Marruecos, etc. Otros países y territorios tienen tasas importantes de actividad emprendedora debidas a la propia tradición empresarial de su población, por ejemplo: Estados Unidos, Nueva Zelanda, Cataluña, etc.

También se observan tasas notables allí donde las políticas públicas han proporcionado un amplio impulso a los emprendedores, o donde la propia población ha comprendido que era necesario evitar la despoblación, cambiar la mentalidad laboral y avanzar en el propio desarrollo, por ejemplo: Irlanda, Finlandia, Madrid, Canarias, etc.

En cambio, en los países desarrollados, se han ido apreciando tasas de actividad emprendedora moderadas, sobre todo porque hasta ahora la mayor parte del empleo ha estado en manos de los organismos públicos o de grandes empresas que ofertaban mucho empleo. Lo cual en la actualidad ya no es, ni seguirá siendo así en el futuro.

En el año 2009 el informe GEM presentó unos resultados demoledores: el índice de actividad emprendedora en España acusaba una fuerte crisis, registrando una caída del 27,1% entre Julio del 2008 y Julio del 2009.

  • El informe GEM del 2010 aunque presentaba resultados aún negativos, permite vislumbrar un cierto cambio de tendencia en la actividad empresarial de nuestro país.

Desde el punto de vista de los expertos encuestados para elaborar este información, las condiciones del entorno menos propicias para emprender son la educación escolar, la financiación, la burocracia y los impuestos, y todos estos factores han empeorado desde el 2009.

El número de personas con intención de emprender aumentó, así como el porcentaje de población relacionado con las iniciativas emprendedoras consolidadas, pero en conjunto el TEA empeora y es el más bajo de los últimos años.

  • En cuanto al perfil del emprendedor:
  • la actividad emprendedora femenina disminuye de forma algo más intensa que la masculina,
  • baja la propensión a emprender entre el grupo de edad de 24 a 34 años, que es el más predispuesto a ello,
  • son más emprendedores los de nivel formativo medio que los de nivel alto o bajo,
  • los ciudadanos extranjeros siguen teniendo tasas de actividad emprendedora superiores a los españoles.

El emprendimiento por oportunidad (los que identifican una oportunidad) sigue descendiendo respecto al 2009, y el empresario por necesidad (los que no tienen otra forma de ganarse la vida o porque tienen miedo a quedarse desempleados en un futuro) se mantiene.

Las iniciativas en fase emprendedora, la más incipiente, son similares a las de otros años, con un porcentaje mayor en el sector servicios y algo menor en el manufacturero. Siendo lo más habitual que se trate de autoempleo.

Pero, no todo es negativo para España en este informe, ya que muestra que la sociedad española está alineada en actitudes emprendedoras con el resto de países de las muestras de países GEM, y las supera en tres aspectos:

  • posesión de más habilidades y conocimientos para emprender,
  • consideración del emprendimiento como buena carrera profesional, y
  • menor miedo al fracaso para emprender.

Considera que los medios no prestan suficiente atención a los emprendedores y que hay una percepción de que en España hay menos buenas oportunidades para emprender que en otros países.

En cuanto a la financiación para poner en marcha las empresas, crece el montante del capital semilla necesario y la participación de inversores privados informales. Mientras sigue contraído el crédito bancario.


Qué es la Empresa. Qué significa ser Emprendedor y ser Empresario

La empresa. Funciones básicas, estructura organizativa y el ecosistema empresarial

La empresa es una organización social, formada por la unión de personas que aportan recursos para conseguir una serie de objetivos regidos por una serie de principios y responsabilidades y que operan en el mercado.

La empresa debe encontrar su justificación de existir, no sólo por la capacidad de producir bienes y/o prestar servicios de utilidad, innovadores y diferenciados, orientados al mercado, es decir, a los clientes; sino también porque contribuye al desarrollo económico sostenible de la sociedad en la que se relaciona. La empresa se desenvuelve dentro de un contexto o entorno amplio, en el que intervienen factores de ámbito general (macroentorno) y factores de ámbito más específico (microentorno).

Y se diferencia de otro tipo de organizaciones:

  • por la búsqueda de la rentabilidad, fundamentalmente económica, pero sin descuidar la rentabilidad social y medio ambiental, y
  • por el interés por el crecimiento de la misma.
  • Según una de las definiciones de Wikipedia:
Una empresa es un sistema que interacciona con su entorno materializando una idea, de forma planificada, dando satisfacción a demandas y deseos de clientes, a través de una actividad económica o comercial.

La función básica de la empresa

La empresa es la organización donde el emprendedor desarrolla una actividad económica, en la que materializa una idea que satisfaga las necesidades y deseos de los clientes. A través de la empresa, el emprendedor añade valor a productos y/o servicios destinados a determinados clientes.

Pero además de los clientes, hay otras personas o entidades que conforman el entorno de la empresa que también deben ser tenidas en cuenta:

  • El emprendedor puede necesitar capital para materializar su idea. Puede aportar sus propios recursos económicos (dinero, local, maquinaria, etc.), pedir crédito a una entidad financiera, buscar socios o ángeles inversores que aporten los recursos necesarios para acabar de materializar esa idea. Estos últimos, corren el riesgo empresarial con el emprendedor y la recuperación de su inversión dependerá de los resultados de su actividad.
  • El emprendedor puede aportar su trabajo personal, pero puede necesitar la colaboración de otras personas, trabajadores empleados, a tiempo completo o parcial, a los cuales habrá que retribuirles con un compensación económica, o salario, a cambio de su trabajo.
  • También la sociedad, el estado, las comunidades autónomas y locales están interesadas en el buen funcionamiento de la economía en general y en particular de las empresas, pues contribuye al desarrollo económico y social. Y las decisiones de estos organismos y entidades afectan a la empresa, como por ejemplo: la legislación fiscal en materia impositiva, la legislación mercantil en la regulación de las sociedades capitalistas, la legislación laboral en lo referente a contratación, etc.
  • Los proveedores, son otro elemento externo a la empresa pero relacionados con ella, ya que ofrecen materias primas, equipos, servicios, etc, y desean realizar intercambios interesantes para las dos partes.
  • El sector, con intereses externos comunes, y los competidores, con intereses contrapuestos, son más elementos del entorno de la empresa en los que tiene una relación de colaboración y antagonismo.

La empresa es pues un sistema que influye en todo su entorno y que, a la vez, está influido por todos los elementos de dicho entorno. Es un sistema abierto, que interactúa, que intercambia con el entorno.

En definitiva, la empresa crea valor para todos los interesados en ella. Recibe la gestión del emprendedor, el dinero de los socios y/o ángeles inversores, el trabajo de los empleados y/o colaboradores externos, el marco socio-económico, los suministros de los proveedores, la información del sector y la demanda de los clientes. La empresa devuelve su propia existencia a su impulsor, al emprendedor ahora empresario, mediante la retribución al capital aportado, la remuneración a su trabajo, el desarrollo económico a la sociedad, los pagos a los proveedores, las relaciones con el sector y la satisfacción con los clientes.

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La estructura organizativa de la empresa

La empresa es una unidad económico-social, integrada por recursos humanos, materiales y técnicos, con el fin de conseguir un determinado objetivo. Para que funcione de forma efectiva y logre sus objetivos, debe actuar como un “todo” unitario pero estructurado de forma organizada, donde cada área de actividad realiza su función pero coordinada de forma equilibrada con las otras.

El emprendedor materializa una idea que, con la aportación de su trabajo y capital, produce bienes y/o servicios que responden a la demanda y expectativas de unos determinados clientes, generando, al mismo tiempo, empleos ajenos, beneficios, intercambios comerciales y satisfacción de deseos y necesidades.

En esta estructura organizativa entre las principales áreas funcionales, podemos destacar las siguientes:

  • Área de producción: integrada por todas aquellas funciones relacionadas con la producción de bienes y prestación de servicios.
  • Área de ventas o marketing: comprende las funciones comerciales relacionadas con compras y ventas.
  • Área de contabilidad y finanzas: en la que encontramos las funciones contables de la empresa, y donde se establecen las decisiones de inversión, financiación, análisis, planificación y control de la situación económico-financiera.
  • Área de administración y recursos humanos: que engloba todo lo relacionado con el funcionamiento de la empresa, desde las funciones propias relacionadas con el personal, con la protección de las personas y bienes que integran la empresa, con la facturación, pago a proveedores, etc.
  • Área legal: que se ocupa de las obligaciones tributarias y normativa fiscal y laboral que afecta a la empresa.
  • Área de tecnología: que da soporte de software, hardware, instalación de redes, sistemas operativos y de oficina.

Pero no todas las empresas tienen una distribución de áreas tan marcada. En unos casos porque sus dimensiones y número de trabajadores no se lo permite, ya que hay pequeñas empresas, las que coloquialmente llamamos “micropymes”, que incluso sólo llegan a tener un trabajador, el mismo emprendedor, que abarca varias funciones. En otros casos - siendo una práctica cada vez más habitual -, porque externalizan determinadas funciones, es decir, sacan fuera de la empresa algunas de las áreas funcionales (por ejemplo: área legal y contable, la de tecnología, la vigilancia, la limpieza).

Para aquellas empresas que por su tamaño si tienen una estructura organizada de forma jerarquizada y con división de funciones, podemos destacar dos modelos de organización:

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La estructura organizativa de trabajo que tenga una empresa influye directamente en la percepción que pueda tener un trabajador de sus condiciones laborales y en su rendimiento profesional.

Una estructura organizativa muy vertical, con una larga cadena de mando y tramos de control corto, no favorece el trabajo en equipo, por el contrario las estructuras horizontales facilitan mejor el trabajo en equipo.

La estructura organizacional influye en la cantidad de reglas, procedimientos, trámites y otras limitaciones a que se ven enfrentados los trabajadores en el desarrollo de su trabajo.

La representación gráfica de la estructura organizativa de la empresa se hace a través de los organigramas, a través de los cuales nos permiten conocer, de un vistazo, los diversos niveles de dependencia jerárquica.


El ecosistema empresarial

La empresa tiene una relación fundamental con el entorno o medio en el que actúa. La empresa, por lo tanto, depende de su entorno para lograr sus metas, por lo que debe conocer las oportunidades - para aprovecharlas -, y las amenazas - para afrontarlas y superarlas -, que puede encontrar en él, para poder desarrollar una estrategia empresarial adecuada.

El entorno: son todos aquellos factores que afectan a la empresa y que tienen una importante influencia en su estrategia empresarial.

Podemos distinguir dos niveles de entorno:

  • El entorno más general, también llamado escenario macroeconómico, o macroentorno: compuesto por aquellos factores que afectan a la empresa y que ésta no puede controlar.

Se refiere al medio externo que la rodea, derivados del sistema socioeconómico en el que desarrolla su actividad. Por ejemplo: la variación de los tipos de interés, que afectarán al coste de los préstamos; la normativa laboral, que afectará al tipo de contratación de los trabajadores.

El entorno más próximo, o microentorno: compuesto por factores de un ámbito más específico y próximo a la empresa, sobre los que si puede intervenir y controlar.

Se refiere a aquellos factores de ámbito geográfico más local o del sector al que pertenece, como son el mercado, los clientes, la competencia, los proveedores, los canales de distribución. Por ejemplo: la decisión de introducir productos innovadores, diferentes y con una estructura de costes más ajustada, para poder hacer frente a la competencia del sector.

  • Los factores que afectan al entorno más general o macroentorno, pueden ser de diferente tipo:
  • Económicos: factores determinados por la situación coyuntural y estructural del marco internacional, nacional, regional y local en el que actúa la empresa. Los datos económicos son fundamentales para la toma de decisiones estratégicas de la empresa.

Las variables macroeconómicas tienen una repercusión importante en el mundo empresarial, y no hay mejor ejemplo que lo que está ocurriendo actualmente en nuestro país:

  • El control del déficit público (consecuencia de que los ingresos son menores que los gastos de las Administraciones Públicas), implica un aumento de los impuestos y un recorte de gastos de las áreas que afectan directamente al ciudadano. Como consecuencia el ciudadano tienen menos poder adquisitivo, por lo que comienzan a contener sus gastos, disminuye la demanda de productos y servicios del mercado y las ventas de las empresas bajan. Unas empresas comienzan a reducir plantilla, otras cierran, el paro aumenta, y siguen reduciéndose las compras de los ciudadanos y las ventas de las empresas.
  • "Socioculturales:" hacen referencia a las características de la sociedad en la que la empresa se desenvuelve, como los factores demográficos, el nivel educativo, la incorporación de la mujer al trabajo, el envejecimiento de la población. Estos factores tienen una importante repercusión en los hábitos de consumo de la sociedad. Por ejemplo:
  • El envejecimiento de la población requiere el aumento de servicios que ayuden a mejorar su bienestar. Esto supone el incremento de empresas especializadas en ofrecer servicios para mayores, como: residencias geriátricas, gestión de personal de ayuda a domicilio y personal sanitario (fisoterapeutas enfermeros, médicos especialistas), ocio (viajes, manualidades, academias de baile), ortopedias técnica-ayudas domésticas.
  • Políticos y Jurídicos-Legales: se trata de aspectos que provienen de los poderes públicos y que afectan a la actividad empresarial, como la legislación mercantil, fiscal y laboral, o de patentes y marcas, o de regulación del mercado financiero, que provienen de los poderes públicos. Por ejemplo:
  • Una de las modificaciones fiscales más recientes del años 2011, afecta a las empresas en forma de sociedad capitalista cuyo volumen de facturación anual es menor a 10 mll de euros, y que son las llamadas empresas de reducida dimensión (ERD), que pagarán un impuesto de sociedades más reducido hasta el límite de 300.000 euros de base imponible.
  • Tecnológicos: la introducción de las innovaciones tecnológicas en las empresas, en mayor o menor medida – pues depende del tamaño de la empresa y la utilidad que se le pueda dar a la misma -, ha cambiado mucho las formas de producir y de gestionarlas.
  • Un ejemplo muy manifiesto, es el de la introducción del software y hardware como herramienta fundamental en la gestión empresarial, o la implantación del comercio electrónico.
  • Medioambientales: factores relacionados con el entorno natural de la empresa. La conciencia social por la protección y conservación de nuestro medio ambiente se está trasladando al mundo empresarial, por ejemplo, exigiéndoles a las empresas el control y la reducción de sustancias contaminantes, o el uso de materiales reciclados y que respecten el medio ambiente.

Estos factores pueden condicionar el desarrollo futuro de las empresas, y pueden brindar oportunidades de negocio, o constituir amenazas que puedan hacer fracasar el proyecto empresarial.

  • Los otros factores que completan el entorno empresarial son los que afectan al microentorno, o sector al que pertenece la empresa.

Las empresas deben controlar la evolución del sector en el que actúan, con el fin de conocer las fuerzas competitivas que intervienen en él, pues van a afectar a sus beneficios y rentabilidad.

Estas fuerzas competitivas del sector o microentorno son:

  • El Mercado: tamaño, tendencias, segmentos, características. Productos o servicios sustitutivos (su entrada en el mercado hará: que bajen los precios para hacer frente a la competencia, que la fuerza negociadora de los proveedores frente a las empresas disminuya, y que las empresas disminuyan su capacidad de negociación frente a los clientes).
  • Los Clientes: hábitos de compra y uso, perfil de los mismos (edad, sexo, nivel socio-cultural, poder adquisitivo, estilos de vida, profesión, lugar de residencia). Clientes potenciales (numerosos o escasos, conocidos o desconocidos), poder de negociación de los clientes.
  • Los Competidores: identificación (escasos o numerosos, conocidos o desconocidos, directos o indirectos), posicionamiento, capacidad productiva, resultados económicos, estrategias de éxito. Barreras de entrada y salida, posible entrada de nuevos competidores.
  • Los Canales de distribución: canales existentes, márgenes, ayudas al canal.
  • Los Proveedores: datos sobre los existentes y niveles de concentración (escasos o numerosos, conocidos o desconocidos, próximos o alejados). Poder de negociación de los proveedores.

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El emprendedor. Capacidad de gestión y funciones

En las pymes, el papel de emprendedor, socio capitalista y trabajador puede solaparse hasta fusionarse en una sola persona. Hay pequeñas empresas que a veces sólo tienen un trabajador, el propio emprendedor, que probablemente ha puesto todos los recursos propios de la empresa.

Antes se pensaba que el hecho de poseer recursos naturales, financieros, humanos, permitía el desarrollo de empresas y de naciones. Hoy hacemos mucho énfasis en que una correcta gestión es tan importante o más que poseer recursos.

La capacidad de dirigir, de gestionar, es el motor impulsor para el desarrollo de un país, de una empresa o de una economía familiar.

La empresa, a través de su gestor o gestores, realiza la gestión de los recursos (que por definición son limitados) en todos sus aspectos (comercial, personal, producción, finanzas, administración, desarrollo de productos, etc.), en un entorno en permanente proceso de cambio.

Este escenario dinámico, a veces turbulento, de difícil previsión, obliga a adoptar nuevas decisiones, a adaptar el sistema empresa a las modificaciones que surgen en clientes, competencia, sociedad, etc. El emprendedor deberá actuar como un empresario-gestor y tendrá que adaptar su empresa a los cambios de entorno en el ámbito en que actúa, sea local, nacional o internacional. Es decir, tiene que se un gestor del cambio.

El emprendedor como gestor de un sistema en equilibrio

El emprendedor es la persona que realiza la gestión directiva de los diferentes recursos que se ponen en juego para crear la empresa, es el protagonista en el proceso de creación de empresas.

Su iniciativa, su creatividad, su eficacia y su esfuerzo hacen posible la empresa, que ofrece productos y servicios, trabajo, retribución al capital, etc. Crea valor para todos los interesados en ella.

La capacidad directiva o de gestión en una gran empresa es una profesión independiente de la propiedad, directivo profesional. En la pyme la figura del gestor, del propietario y del trabajador, tienden a unirse en una sola persona, que representa, total o parcialmente, los tres papeles.

La gestión supone:

  • Conocimiento (aptitud) que puede adquirirse y desarrollarse,
  • Voluntad (actitud) para crear la empresa, y
  • Disponer de recursos necesarios (poder).

Este es el triángulo del éxito del emprendedor: saber, querer y poder.

Y este triángulo se traducirá en decisiones (planes) y en conductas (realización)

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El emprendedor es el punto de partida básico de la nueva empresa. Es condición necesaria de la empresa, aunque puede no ser suficiente si no posee los conocimientos, la voluntad o los recursos necesarios.

El emprendedor tiene que equilibrar un sistema complejo, donde confluyen diferentes intereses, a veces contrapuestos.

Como gestor debe captar los recursos necesarios, transformarlos en productos y servicios - respetuosos con el medio ambiente - que ofrece a los clientes dando respuesta a sus expectativas y demandas, generar satisfacción entre los empleados, conseguir una contrapartida económica que consiga cubrir todos los costes directos y gastos generales de la empresa, que le permita obtener un margen de beneficio suficiente para poderlo reinvertir y desarrollar el negocio y así contribuir al crecimiento económico y bienestar social.

El perfil del emprendedor incluye:

  • Creatividad y capacidad innovadora
  • Capacidad de comunicación y negociación
  • Capacidad para asumir riesgos y gestionar los cambios
  • Facilidad para tomar decisiones
  • Tolerancia al fracaso, energía y orientación al mercado
  • Capacidad de sacrificio y entrega
  • Gran estímulo y motivación. Confianza en sí mismo.
  • Capacidad de reunir recursos
  • Visión de futuro

Además, deberá tener conocimientos de dos tipos:

  • Formación profesional:

Su formación como gestor estará dirigida a la empresa en su conjunto. Es un “hombre orquesta”, capaz de elaborar un proyecto de empresa y ponerlo en marcha. No es necesario que sea un gran experto en todas las áreas de la empresa, pero si con criterios para tomar decisiones de marketing, legales, recursos humanos, tecnología, finanzas, etc. Esta formación conviene que la adquiera antes de iniciar la actividad y después se preocupe de estar actualizado.

  • Oficio del sector:

El conocimiento del sector o del “oficio” es necesario para entrar en un sector específico. Lo ideal es que tenga experiencia profesional en él, pero si no es así deberá aprenderlo o conseguir la colaboración de un especialista, como socio o profesional.

Este conocimiento del sector supondrá múltiples contactos con: organizaciones empresariales, clientes potenciales, entidades financieras, asesores y consultores, administradores públicos, cámaras de comercio, etc. El objetivo es conocer los clientes, los competidores, las reglas de juego en el sector, las posibles estrategias de diferenciación, de posicionamiento inicial y las ventajas sostenibles de la empresa frente a su competencia.

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El éxito profesional del emprendedor requiere:

  • Una idea innovadora.
  • Voluntad, equipo y capacidad para llevarla a la práctica, transformando la idea en una empresa.

Requiere un equipo humano idónea, la tecnología adecuada, capacidad financiera propia y ajena.

  • Análisis del entorno económico general y en particular del sector, para conseguir una ventaja diferencial competitiva.
  • Analizar las propias capacidades en relación con la oportunidad del mercado.
  • Elaborar un Proyecto empresarial consistente y realista.
  • Aplicar de forma diligente y eficiente el Plan de desarrollo del Proyecto.
  • Adaptación a los cambios futuros del Mercado.
  • Ser el motor del Proyecto – Liderarlo.

La idea de negocio es importante, pero la persona que aplica e implementa esa idea de negocio lo es más.


De emprendedor a empresario. Sus funciones como directivo o gestor

Un emprendedor es capaz de identificar una necesidad, materializarla en idea, reunir los recursos necesarios y llevarla a la práctica, transformando esa idea en productos y/o servicios que comercializará a través de una empresa. Pero, ¿cuando dicho emprendedor se convierte en empresario?.

En el momento en que dicha empresa comienza a desarrollar su actividad y aborda el camino de la consolidación, alcanzando los objetivos inicialmente establecidos, el emprendedor comienza la senda de la “profesionalización”, transformándose en empresario. Es la etapa en que el emprendedor comienza a ejercer con eficacia las funciones de directivo o gestor.

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Y, ¿cuáles son esas funciones que ejerce como directivo o gestor?:

Aunque las funciones que se relacionan a continuación están enfocadas a las que ejerce el emprendedor como empresario, pueden aplicarse al responsable de cualquier grupo humano, teniendo en cuenta que en cada caso habría que adaptar su aplicación al grupo concreto. La gestión directiva es una combinación de ciencia y arte. Las principales funciones del gestor son:

  • Analizar la situación, conocer los hechos dentro y fuera de la empresa, y evaluar los cambios futuros que puedan afectar a la actividad.
  • Decidir la orientación de estrategia y fijar los objetivos de acuerdo con las conclusiones obtenidas del análisis de la realidad circundante y las expectativas de sucesos futuros, con objeto de anticiparse a los cambios.
  • Planificar y concretar las metas y objetivos perseguidos por el emprendedor o el equipo y, a partir de éstos, asignar las tareas a realizar para conseguirlos.
  • Organizar y coordinar el equipo humano y los medios.
  • Poner en práctica los planes y conseguir resultados de acuerdo con los objetivos establecidos.
  • Realizar el seguimiento, controlando que los planes y procedimientos se aplican conforme a lo previsto y que se alcanzan los objetivos.

Debe desarrollar todas estas tareas con eficiencia, es decir, con la mejor combinación de factores, la más barata, la que mayor valor añadido aporte a la sociedad en su conjunto y a la empresa.

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La Idea de Negocio

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