Contrato de edición en Propiedad intelectual

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Wikilibro: Propiedad intelectual > Capítulo 9: Transmisión de los derechos

Sección 4

Contrato de edición
El término “edición” se utiliza en el sector de la producción audiovisual y musical en un sentido muy amplio (p.ej. cuando se habla de “edición de guiones” al denominar la función de coordinar a los distintos guionistas que trabajan en una obra dotando al guión de continuidad, o cuando nos referimos al “editor de vídeo” como la persona que realiza, en una obra audiovisual, el montaje).

La LPI vigente emplea el término edición en un sentido mas estricto: la acción conjunta de la reproducción y la distribución de una obra con autorización del autor (art. 58 LPI). Centrándonos en la regulación de la vigente LPI, la modalidad más típica es la edición de obras literarias en forma de libros y revistas, tanto en soporte papel como en otros soportes tangibles (por ejemplo: una enciclopedia “editada” en DVD). La LPI no aborda la edición “on line”.

En el caso de la edición de obra musical su explotación (a diferencia de los libros) no se realiza siempre mediante la edición de partituras (reproducción y distribución) pues comprende su comunicación pública en la mayoría de los casos. En consecuencia, en el art. 71 LPI se regula este supuesto.

También las obras plásticas pueden ser editadas: reproducidas y distribuidas al público en cualquier soporte y formato.

Será normalmente el contrato de edición el vehículo utilizado para articular la reproducción y distribución comercial de obras protegidas.

LA LPI dedica al contrato de edición una detallada regulación en el Cap. II del Tit. V de su libro I. No es necesario conocer en detalle toda esta regulación a quien no trabaje en el sector editorial, si bien vamos a continuación a tratar de sistematizarla. Se aprecia, en general, que se trata de dotar a los autores de obras que se reproducen y distribuyen de una especial protección frente a los intereses de las industrias editoras, protección que con frecuencia se ve superada por las prácticas comerciales del sector.

Contenido

Contenido del contrato de edición en la LPI

“Por el contrato de edición el autor o sus derechohabientes ceden al editor, mediante compensación económica, el derecho de reproducir su obra y el de distribuirla. El editor se obliga a realizar estas operaciones por su cuenta y riesgo en las condiciones pactadas y con sujeción a lo dispuesto en esta ley” (Art. 58 LPI).

No puede ser objeto de un contrato de edición una obra futura (Art. 59.1 LPI).

Por ello, dispone el art. 59.2 LPI que “el encargo de una obra no es objeto del contrato de edición, pero la remuneración que pudiera convenirse será considerada como anticipo de los derechos que al autor le correspondiesen por la edición, si ésta se realizase”.

a.- Normas generales del contrato de edición

No son disponibles, ni por lo tanto negociables, los beneficios reconocidos a los autores en el Título V de la LPI (Art. 55 LPI), que regula la transmisión de derechos del autor, e incluye las normas del contrato de edición. En cuanto a la forma, el contrato de edición deberá formalizarse por escrito. La consecuencia de la omisión de forma escrita es la nulidad del contrato.

El contrato ha de expresar en todo caso:

1. Si la cesión del autor al editor tiene carácter de exclusiva (en caso de omisión, al no haber regla específica, rige la general: la cesión en exclusiva ha de ser expresa, luego se entiende no exclusiva en ausencia de pacto).

2. Su ámbito territorial (en caso de omisión, al no haber regla específica, rige la general: queda limitado al país donde se produzca la cesión).

3. El número máximo y mínimo de ejemplares que alcanzará la edición o cada una de las que se convengan. Es nulo el contrato de edición que omita este particular, excepto en el caso del contrato de edición de obras musicales o dramático-musicales por el que se concedan además al editor derechos de comunicación pública, que será válido aunque no exprese el número de ejemplares (Art. 71. 1ª LPI).

4. La forma de distribución de los ejemplares y los que se reserven al autor, a la crítica y a la promoción de la obra (Art. 60.4 LPI). En caso de omisión, al no haber regla específica, rige la “interpretación restrictiva general”: queda limitada la forma de distribución a aquélla que se deduzca necesariamente del propio contrato y sea indispensable para cumplir su finalidad.

5. La remuneración del autor, “establecida conforme a lo dispuesto en el art. 46 LPI de esta ley” (Art. 60. 5 LPI). Es nulo el contrato de edición que omita este particular. La remisión al art. 46 LPI indica que en general la remuneración ha de ser proporcional a los ingresos de la explotación (y por tanto, a la venta de ejemplares distribuidos), pero como hemos visto mas arriba (retribución) el art. 46. 2 LPI establece algunas excepciones para la primera o única edición de determinados tipos de obra, edición que puede ser remunerada a tanto alzado.

Podrían añadirse a estos supuestos las ediciones de obras de cualquier género pensadas para distribuir gratuitamente.

El plazo para la puesta en circulación de los ejemplares de la única o primera edición, que no podrá exceder de 2 años contados desde que el autor entregue al editor la obra en condiciones adecuadas para realizar la reproducción de la misma.

Hay dos excepciones:

a) El caso del contrato de edición de obras sinfónicas o dramático-musicales por el que se concedan además al editor derechos de comunicación pública, en que tal plazo no puede exceder de 5 años: art. 71. 2ª LPI.

b) El caso de las ediciones de antologías de obras ajenas, diccionarios, enciclopedias y colecciones análogas, prólogos, epílogos, presentaciones, introducciones, anotaciones, comentarios e ilustraciones de obras ajenas, donde no rige tal limitación: art. 63 LPI.

La omisión de tal plazo dará acción a los contratantes para compelerse recíprocamente a subsanar la falta. En defecto de acuerdo, lo hará el Juez atendiendo a las circunstancias del contrato, a los actos de las partes en su ejecución y a los usos (Art. 60.6º LPI y 61.2º LPI).

7. El plazo en que el autor deberá entregar el original de su obra al editor. La omisión de tal plazo dará acción a los contratantes para compelerse recíprocamente a subsanar la falta. En defecto de acuerdo, lo hará el juez atendiendo a las circunstancias señaladas en el apartado 6 antecedente (Arts. 60. 7º y 61. 2º LPI).

8. La forma y el plazo para corregir las pruebas de tirada. Si no hay pacto en contrario, se someterán las pruebas de la tirada al autor (art. 64. 2º LPI). El autor, durante el período de corrección de pruebas, podrá introducir en la obra las modificaciones que estime imprescindibles, siempre que no alteren su carácter o finalidad, ni se eleve sustancialmente el coste de la edición. En cualquier caso, el contrato de edición podrá prever un porcentaje máximo de correcciones sobre la totalidad de la obra (Artículo 66 LPI).

9. Cuando se trate de la edición de una obra en forma de libro (Art. 62 LPI) el contrato deberá expresar, además, los siguientes extremos:

a) La lengua o lenguas en que ha de publicarse la obra. En su ausencia, sólo tendrá derecho el editor a publicarla en el idioma original de la misma. Cuando el contrato establezca la edición de una obra en varias lenguas españolas oficiales, la publicación en una de ellas no exime al editor de la obligación de su publicación en las demás. Si transcurridos 5 años desde que el autor entregue la obra, el editor no la hubiese publicado en todas las lenguas previstas en el contrato, el autor podrá resolverlo respecto de las lenguas en las que no se haya publicado.

b) El anticipo a conceder, en su caso, por el editor al autor a cuenta de sus derechos. No es obligatorio, aunque sí frecuente en el mundo editorial, pagar un anticipo. Pero si se paga, es necesario consignarlo en el contrato. Aunque tampoco cabe descartar que, por cualquier motivo, este anticipo se pacte después de la firma del contrato, e incluso, después de la edición.

c) La modalidad o modalidades de edición y, en su caso, la colección de la que formarán parte. Este punto reitera la norma general respecto a la modalidad de explotación. En este caso, se refiere a los distintos tipos de soportes en “formato libro” que el contrato autoriza: edición económica o de bolsillo, rústica, tapa dura o cartoné, etc... No existiendo regla específica para la omisión de este particular, habrá de estarse a la norma general restrictiva: si no se especifica la modalidad de edición, ésta habrá de limitarse a la modalidad que se deduzca necesariamente del propio contrato y sea indispensable para cumplir su finalidad (art. 43.2 LPI).

Una vez perfeccionado el contrato de edición (como todos los demás), éste obliga al cumplimiento de lo regulado expresamente en el mismo, y además a todas las consecuencias que se deriven de la ley, de la buena fe y del uso (Art. 1.258 c.c.). A continuación vamos a examinar qué obligaciones impone la LPI al editor , aunque no vengan expresamente reguladas en el contrato, teniendo en cuenta que siendo obligaciones del editor que configuran correlativos derechos del autor, éstos son irrenunciables, luego el contrato puede modular su ejercicio, pero no eliminarlos.

b.- Obligaciones del editor

En general, es obligación del editor cumplir el contrato: Reproducir la obra en la forma convenida. Si no lo hace, el autor puede resolver el contrato (Art. 68.1.a LPI). La reproducción ha de respetar los derechos morales del autor a la integridad (sin introducir modificaciones no autorizadas), y al reconocimiento de su condición (haciendo constar el nombre o signo que lo identifique) (Art. 64.1º LPI).También está obligado a la distribución de la obra en el plazo y condiciones estipulados (Art. 64,2º LPI), a someterle las pruebas de tirada (Art. 64.3º LPI), y satisfacerle la remuneración estipulada (Art. 64.5 LPI). Si no distribuye en la forma convenida, tras un requerimiento expreso del autor, éste puede resolver el contrato (Art. 68.1.b LPI).

Además, la LPI deriva de todo contrato de edición típico las siguientes obligaciones del editor:

a) Asegurar a la obra una explotación continua y una difusión comercial conforme a los usos habituales en el sector profesional de la edición (art. 64.4º LPI). Si no lo hace, tras un requerimiento expreso del autor, éste puede resolver el contrato (art. 68.1.a LPI).

b) Cuando la remuneración sea proporcional, poner a disposición del autor al menos una vez cada año, la oportuna liquidación y las cuentas que la soporten (art. 64.5 LPI). Deberá, asimismo, poner anualmente a disposición del autor un certificado en el que se determinen los datos relativos a la fabricación, distribución y existencias de ejemplares. A estos efectos, si el autor lo solicita, el editor le presentará los correspondientes justificantes. Si no remunera el editor, o lo hace sin atenerse a lo expuesto, tras un requerimiento expreso del autor, éste puede resolver el contrato (art. 68.1.b LPI).

c) Restituir al autor el original de la obra objeto de la edición, una vez finalizadas las operaciones de impresión y tirada de la misma (art. 64.6 LPI). Ante el incumplimiento de tal obligación, cabe al autor el derecho a reivindicar el original.

La LPI establece determinados derechos del autor en caso de venta en saldo o destrucción de la edición: no puede venderse como saldo antes de 2 años de la inicial puesta en circulación de los ejemplares, y tras este plazo el autor goza de ciertos privilegios (Art. 67 LPI).

Además de las causas de resolución a instancias del autor ya citadas, que hemos ido relacionando con el incumplimiento de determinadas obligaciones del editor, la LPI, siempre buscando que la confianza en el editor y las expectativas económicas del autor no se vean defraudadas por hechos que le son ajenos, establece las siguientes (Arts. 68.1.d, e y f, y 68.2 LPI):

a) Si el editor cede indebidamente sus derechos a un tercero.

b) Cuando, previstas varias ediciones y agotada la última realizada, el editor no efectúe la siguiente edición en el plazo de un año desde que fuese requerido para ello por el autor.

Una edición se considerará agotada a estos efectos cuando el número de ejemplares sin vender sea inferior al 5 por 100 del total de la edición y, en todo caso, inferior a 100.

c) En los supuestos de liquidación o cambio de titularidad de la empresa editorial, siempre que no se haya iniciado la reproducción de la obra, con devolución, en su caso, de las cantidades percibidas como anticipo.

d) Cuando por cese de la actividad del editor o a consecuencia de un procedimiento concursal se suspenda la explotación de la obra, la autoridad judicial, a instancia del autor, podrá fijar un plazo para que se reanude aquélla, quedando resuelto el contrato de edición si así no se hiciere.

c.- Extinción del contrato

El contrato de edición se extingue (salvo en el caso del contrato de edición de obras sinfónicas o dramático-musicales por el que se concedan además al editor derechos de comunicación pública: art. 70, 3ª LPI), además de por las causas generales de extinción de los contratos, por causas especiales fijadas en garantía del derecho del autor a la explotación efectiva de la obra (Art. 69 LPI): por la venta de la totalidad de los ejemplares, si ésta hubiera sido el destino de la edición, por el transcurso de 15 años desde la entrega de la obra, plazo máximo de vigencia de un contrato de edición en todo caso, o de 10 años desde la cesión si la remuneración se hubiera pactado exclusivamente a tanto alzado.

Efectos de la extinción: salvo estipulación en contrario, el editor, dentro de los 3 años siguientes a la extinción y cualquiera que sea la forma de distribución convenida, podrá enajenar los ejemplares que posea. Dicha enajenación quedará sujeta a las condiciones establecidas en el contrato extinguido. El autor podrá adquirirlos por el 60 por 100 de su precio de venta al público o por el que se determine pericialmente, u optar por ejercer tanteo sobre el precio de venta. Transcurrido dicho plazo el editor ha de abstenerse de vender los ejemplares (Art. 70 LPI).

Dispone el art. 73 LPI que los autores y editores, a través de las entidades de gestión de sus correspondientes derechos de PI o, en su defecto, a través de las asociaciones representativas de unos y otros, podrán acordar condiciones generales para el contrato de edición dentro del respeto a la ley. De hecho, la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), la Asociación Colegial de Escritores y la Federación de Asociaciones de Ilustradores suscribieron un convenio en 1989 mediante el que aprobaron como condiciones generales de la contratación cuatro modelos de contratos, que fueron actualizados en 1999: dos de edición (de obras en formato libro y de creaciones visuales en formato libro) y otros dos de encargo de obra (de encargo de obras visuales y de traducción). http://www.fadip.org/?p=10


La edición digital

La tecnología de la era digital e Internet supone un cambio importantísimo en el concepto mismo de libro y sus contenidos, su forma de publicación y edición, las formas de acceso y posibles utilizaciones. Las aportaciones tecnológicas evidentemente inciden en el modelo de negocio tradicional, plantean nuevos retos y proporcionan nuevas oportunidades de explotación. En la actualidad estos nuevos modelos de negocio se encuentran “en construcción” como podéis deducir de las siguientes fuentes de información:

- Conferencia en EOI de Javier Celaya (www.dosdoce.com) en Mayo 2011 sobre “Nuevos modelos de negocio del sector editorial en la era digital”. http://www.eoi.es/mediateca/video/823 (entrevista). http://www.eoi.es/mediateca/video/824 (conferencia).

- De la mesa redonda realizada en EOI en noviembre 2010 sobre “Edición Digital” la intervención de Rafael Rivera se centra en los nuevos modelos e negocio (el resto de las intervenciones también sonaccesibles en la Mediateca de la EOI) http://www.eoi.es/mediateca/video/501

- Blog de ANATOMÍA DE RED ( www.anatomíadered.com ) sobre edición digital.

-Blog de Joaquín Rodriguez “Los futuros del libro”. http://www.madrimasd.org/blogs/futurosdellibro/

- Blog de Marcos Pérez, que publicó varios post sobre el futuro del libro: http://itruminations.wordpress.com/2011/01/18/el-futuro-del-libro-1-ocaso-gutenberg/

Un primer cambio es el concepto de libro que recoge la Ley 10/2007, de 22 de junio, de la lectura, del libro y de las bibliotecas cuyo artículo 2 contiene definiciones de libro, publicación seriada, editor, distribuidor: librero, consumidor final. biblioteca, bibliotecas digitales, impresor/productor de libro y publicación periódica, todas ellas adaptadas al entorno digital. Pero concepto legal empleado al regular el contrato de edición no incluye la comunicación pública (en concreto la puesta a disposición en Internet) por lo que deja fuera de su regulación la explotación “on line” de los libros digitalizados, los electrónicos y aquellos otros que se publiquen o se difundan por Internet o en otro soporte que pueda aparecer en el futuro. En esta situación de falta de regulación del contrato y de modelos de negocio “en construcción” ha generado situaciones problemáticas. En es te sentido es interesante el informe de 2011 del Observatorio de la Ilustración grafica “Los retos de la era digital”.

La Associació d’Escriptors en Llengua Catalana (AELC) y la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña (ACEC) firmaron un acuerdo con el Gremi d’Editors de Catalunya, el 8 de junio de 2009, para renovar, después de veinte años sin hacerlo, los actuales modelos de contrato entre escritores y editores. Este acuerdo se amplió el 15 de septiembre de 2011, con la creación de un modelo de contrato para edición digital. http://www.acec-web.org/spa/23.asp?a=2&b=3 .

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