Fernando D. Pividal
Profesor EOI
En el transcurso de la década de los 50 se producen dos hechos complementarios que confluyen en la creación de la primera Escuela de Negocios en España: La necesidad de sobrevivir y de aumentar la productividad de nuestras empresas y la apertura de la dictadura al país “inventor” del “Management”.
Corría la década de los 50 y en España, después de una posguerra que la mantuvo aislada del mundo, con unos objetivos económicos e industriales exclusivamente basados en la supervivencia y en la reconstrucción del tejido productivo, las empresas seguían utilizando para su dirección los mismos principios sobre la “Administración” que Fayol había planteado nada menos que en 1915.
Por otra parte, la problemática citada –supervivencia y reconstrucción- condujo a un interés metodológico fundamentalmente basado en la mejora de la “Productividad” y la “Racionalización del Trabajo”, creándose dos organismos cuyos objetivos respectivos coincidían con los intereses indicados.
En este caldo de cultivo, aderezado con un sistema político anticomunista, se produjo el acercamiento del primer país “desarrollado” del mundo, el no menos anticomunista Estados Unidos, en cuyo sistema empresarial ya se estaba pasando del obsoleto concepto de “Administración” al intraducible, con una sola palabra en español, del “Management” de Peter Drucker (1954).

Este acercamiento se plasmó en la firma del Tratado Hispano Americano de 1953, uno de cuyos logros fue la realización de un convenio entre la ICA (Administración de Cooperación Internacional USA) y uno de los dos organismos españoles antes citados, la Comisión Nacional de Productividad, para crear el primer centro español, y uno de los primeros de Europa, de formación para directivos: la Escuela de Organización Industrial.
Merece destacarse que, a pesar de las connotaciones académicas que aún mantenía (“administración”, "productividad” y "organización de la producción”), y gracias a uno de los condicionantes más interesantes del convenio: la doble exigencia americana sobre la presencia de profesorado de la Universidad de California y del Instituto Tecnológico Carnegie de Pittsburg en la EOI y, simultáneamente, la estancia de profesores españoles en dichos centros americanos, quedaron planteados los cimientos de la futura Escuela.
Como algo anecdótico, pero que a pesar de verlo con más de medio siglo de perspectiva aún no nos resulta chocante, el único problema que se planteó con la citada exigencia americana fue la dificultad de encontrar profesores españoles que manejaran suficientemente bien el idioma inglés y que quisieran pasar una temporada “tan lejos de nuestro país” como estaba Estados Unidos en los años 50.
La crónica de la llegada de “los americanos” a nuestra Escuela merece ser narrada en un próximo artículo de esta serie.
Fernando D. Pividal inició su colaboración con la EOI, como Profesor Titular, en Mayo de 1972. Desde esa fecha – hace ya 38 años- a pesar de los catorce de dedicación a puestos directivos tanto en el INI/TENEO/SEPI como en ENDESA, no ha transcurrido curso anual en la Escuela sin contar con su colaboración. En Diciembre de 2008, la Escuela y el Club EOI de la Asociación de antiguos alumnos, con motivo de su 50 aniversario premiaron esta dedicación ininterrumpida del Prof. Pividal “por su trayectoria como profesor EOI”.